Fátima Patterson: El teatro tiene una función social que cumplir

El reloj marca las 8:30 de la mañana en la ciudad de Santiago de Cuba, es miércoles, y en la calle Santo Tomás se siente el habitual bullicio matutino de los motores y camionetas que abundan en esta oriental urbe, escoltada por el mar y las montañas.

Una mujer apresura sus pasos al venir por la acera, da un paso firme en la entrada del Café Teatro Macubá, coloso cultural de la céntrica arteria santiaguera, y mira el reloj, dentro de media hora tiene una reunión con sus actores y actrices, y el tiempo hay que aprovecharlo.

Camina rápidamente por el recibidor del recinto hacia la sala de presentaciones, pero esta periodista la intercepta, y le pide intercambiar unas palabras.

foto de la actriz cubana Fátima Patterson
Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro 2017. Foto: Miguel Rubiera Justiz

 

Accede y entonces sonrío, es una expresión natural cuando se está a punto de dialogar con Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro 2017.

Del 20 al 29 de octubre próximo tendrá lugar el XVII Festival Internacional de Teatro de La Habana, en el cual el Estudio Teatral Macubá participará. ¿Qué propuesta llevarán?

“Entre tantas obras que hemos puesto en escena en los 25 años de existencia del grupo, nos decidimos por Caballas, una pieza estrenada el tres de julio último durante la inauguración de la edición 37 del Festival del Caribe, y que está inspirada en la exposición pictórica homónima del destacado artista de la plástica Alberto Lescay Merencio.

“Esta obra deviene homenaje a esas mujeres, esas ‘caballas’ de la contemporaneidad que batallan desde diferentes ámbitos de la sociedad, lo mismo en la casa que en el trabajo cumpliendo disímiles roles, es una pieza de exaltación a la figura femenina y los retos que cada día debe enfrentar, un tema recurrente en la estética de esta compañía teatral”.

¿Qué significa que su grupo haya sido seleccionado nuevamente para una puesta en escena en el Festival Internacional de Teatro, en la capital cubana? La selección es rigurosa.

“Es un inmenso placer y una excelente oportunidad para hacer lo que nos apasiona y mostrar el resultado de nuestro trabajo, ese festival es un evento de mucho prestigio y en el que se intercambian diversas experiencias, todo lo cual enriquece el arte de las tablas y fomenta la apreciación de esa manifestación.

“El teatro es una expresión artística disfrutable para públicos muy específicos, y que no goza de la gran popularidad que tienen otras formas de hacer cultura”.

¿Qué importancia le concede a espacios como el Festival Internacional de Teatro de La Habana?

“Estamos en tiempos en los que el teatro a veces toma comodines temáticos, y este festival representa un espacio para experimentar y mover los cimientos de la creatividad para desarrollar este tipo de arte que, ante todo, tiene una importante función social que cumplir.

“Para ello no se puede olvidar la historia, esas raíces que en estos tiempos muchos quieren hacernos olvidar, y que son imprescindibles para comprender, asumir y transformar nuestro presente, y construir el futuro.

“Las artes escénicas y en particular el teatro, son herramientas muy importantes para alimentar el espíritu y reflexionar sobre las situaciones cotidianas y cómo afrontarlas de una manera creativa y positiva”.

¿El teatro para Fátima Patterson y en particular la compañía que dirige, el Estudio Teatral Macubá? (sonríe y no pierde el gesto al dar la respuesta)

“Tengo 65 años y de ellos 47  los he pasado actuando, más de la mitad de mi vida, no me imagino haciendo otra cosa, y el Estudio Teatral Macubá es una obra de amor y una inspiración para levantarme cada día, al igual que mi ciudad santiaguera y su gente linda, sencilla y única”.

Son las nueve de la mañana y la actriz debe reunirse ya con sus compañeros de labor, hacer teatro implica procesos organizativos antes de subir al escenario.

Fátima me despide, luego va en busca de sus actores y actrices, su entusiasmo y energía contagian a todos en el recinto.

De camino a la salida del teatro, recuerdo entonces cuando en febrero último, al conversar con ella sobre el otorgamiento del máximo galardón del arte de las tablas en Cuba, me dijo: “Me han dado un premio por hacer lo que me gusta”.