Fátima Patterson

Las escuelas de arte han sido fundamentales para la formación y desarrollo de nuestros artistas de teatro y danza, y eso es obra de la Revolución y su pueblo comandado por Fidel. También lo ha sido la masificación del arte y la cultura, que no es para las élites, sino un derecho de todo el pueblo; reconocernos en nosotros mismos como escudo y espada de la nación, y ver a la cultura no como mero entretenimiento, sino como algo esencial en la formación y defensa de la patria. En lo material, debemos tener en cuenta la cantidad de instalaciones de nuevo tipo concebidas por Fidel junto a sus artistas, y la voluntad de reconstruir todo lo que pudiera ser recuperado, a pesar de las carencias que un país como el nuestro, subdesarrollado y bloqueado, ha tenido durante todo el período revolucionario. Los proyectos impensables en otros países del tercer mundo, aquí se realizaron.

En lo personal, el teatro lo siento y lo tengo como una responsabilidad social, un compromiso que asumo como artista de este tiempo formada en la Revolución  y con la Revolución, que me hace sentir orgullosa de ser cubana, aquí, ahora y siempre, de esta Cuba digna, mía y de Fidel. En este momento en que la tristeza nos embarga, su tenacidad, humanismo, solidaridad e intransigencia, son un ejemplo a seguir, y en nosotros los artistas debe primar, sobre todo, la ética que marcó su vida. Hasta siempre, siempre, siempre.