Eterna renovaciĆ³n

Ya no están Mahler, tampoco Alfredo Velázquez, pero Danza Libre(DL) sigue bailando en Guantánamo, a pesar de imponderables necesarios. La compañía posee el privilegio de haber iniciado el camino de la danza moderna en la provincia más oriental de Cuba, en el difícil decenio de los 90.Entonces parecía una quimera, una idea obstinada de la Mahler de llegar a un sitio donde los mayores referentes del baile remitía al folclore franco-hatiano, anglocaribeño y popular. Ella lo revirtió con sus enseñanzas de la danza moderna y contemporánea.

Pero Elfriede Mahler no se dio por vencida y aprovechó esas referencias, resultaron punto de inicio para establecer los códigos comunicantes entre bailarines y público. Danza Libre es, desde sus inicios, una compañía que trabaja con igual magisterio la danza moderna y folclórica, una característica que ha hecho de sus bailarines unos ejecutantes diestros, expresivos y fuertes, resultado también de una exigente técnica que la maestra norteamericana legó y que profundizaría más tarde Alfredo, quien reconocía esa enseñanza como el punto de partida de un buen bailarín.

Quizá por eso la entonces nombrada Compañía de danza profesional de Guantánamo, cambia de nombre por Danza Libre,  con el acuerdo de abrirse a todas las influencias, tendencias, coreógrafos, formas y estilos que desembocaran en la institución, sin limitaciones, sino asumiendo el arte de bailar con profesionalidad. No por casualidad DL devino, además, en un árbol nutricio, del cual salieron otras compañías que hacen de esa provincia una de las plazas referenciales de la danza,al ostentar uno de los movimientos danzarios y coreográficos más consolidados del país.

Gracias a esa vocación pedagógica, revolucionadora y de caminar a contracorriente de la Mahler, —que la hizo abandonar la capital de la Isla para instalarse en la ciudad de Boti—, Danza Libre cumple  25 años de fundada. En aquel momento integraban su nómina un pequeño grupo de jóvenes, en su mayoría egresados como instructores de arte y del movimiento de artistas aficionados, solo unos pocos eran recién graduados de academia; entre ellos  se encontraba Alfredo Velázquez, uno de sus más fieles discípulos, y quien legara más de 30 piezas coreográficas que forman parte del repertorio de DL, además de dirigirla compañía durante uno de sus más fructíferos periodos.

Quizá toda esta trayectoria aún pesa en Yaneisi Chibás Caboverde, primera bailarina, al asumir la dirección de la compañía. Mantener la calidad artística y estética constituye para la también profesora de danza folclórica, un reto, una responsabilidad y un desafío, que la ha hecho postergar planes e inquietudes personales.

Es indiscutible que a 25 años de creada el legado de Elfriede Mahler y Alfredo Velázquez constituyen una referencia constante, obligada, eso cobra un significado para alguien que ahora asume la responsabilidad de dirigir una compañía que es de referencia en el país.

Ha sido un gran reto, tuve la oportunidad de ser una de las bailarinas que se incorporó en el 94, con solo cuatro años de creada. También está el orgullo de ser alumna de Elfriede Mahler y Alfredo Velázquez, por lo tanto traigo conmigo la escuela de ambos, la metodología, la técnica, pero aún así continúa siendo una responsabilidad muy grande.

Ellos han sido escuela, uno legó al otro, sin embargo, fueron direcciones diferentes por sus métodos, aunque se ha mantenido la misma línea estética y eso es lo que continuaré, pues como se dice, cada maestro con su librito. En estos momentos hay una nueva generación, ya no son los compañeros aquellos que estuvieron conmigo. La gran mayoría fueron mis alumnos, por lo tanto es doble el trabajo que debo hacer; en primer lugar para que no me vean como la maestra de folclore, sino como su directora y compañera. Trabajamos bajo la concepción de mantener lo que Elfriede y Alfredo quisieron, cuesta mucho trabajo, porque la noticia de esta responsabilidad me cogió desprevenida, yno tuve tiempo de prepararme para dirigir, me pasé todo el tiempo bailando y haciendo trabajos para la compañía, solo he sumado lo que ellos me enseñaron metodológicamente.

Como dices, es una compañía que trabaja dos líneas estéticas, que se centra en el trabajo técnico y la improvisación, ¿cuál ha sido la fórmula de Danza Libre para mantener esa característica durante 25 años, a pesar de la constante renovación de sus integrantes?

El deseo de trabajar, de mantener la compañía tal cual, el espíritu innovador, de tomar de aquí y de allá y la posibilidad de estar siempre abiertos a todo. Seguimos invitando maestros y coreógrafos importantes, de fuera y dentro del país, tanto en la línea contemporánea como folclórica. El evento Encuentro de maestros, creado por Alfredo Velázquez, ha ampliado esas posibilidades porque nos ponemos en contacto con excelentes profesores y coreógrafos del país que se disponen a trabajar con nosotros. Ahora mismo están Silvina Fabars, Premio Nacional de Danza, Isaías Rojas, Federico Castro, uno de los mejores exponente de la técnica de Martha Graham, por ejemplo. Por otra parte tenemos maestros que siguen la técnica de Alfredo combinada con la de Elfriede. Seguimos aquí, en Guantánamo, no pensamos cambiar, vamos a reforzar lo que tenemos con las nuevas cosas que entren.

En estos momentos no hay bailarines fundacionales, tampoco otros con más experiencia dentro del la compañía, ¿qué hace Danza Libre para mantener la calidad que le caracteriza?

Los bailarines vienen y se van, no es un caso aislado de DL. Ahora debemos trabajar en función de eso y lo hacemos ensayando todo el repertorio, los muchachos están embullados, no podemos pararnos, tenemos que continuar con ese compromiso. La compañía es de todos los que la integramos, lo esencial ahora es bailar bien y estar unidos. Tenemos una orquesta de percusión que apoya mucho en la técnica moderna y folclore, y eso es muy importante, para que el legado de Elfriede y Alfredo se mantenga.

A pesar de ser una compañía que está alejada del principal centro cultural del país, La Habana, ha resuelto tener una proyección nacional e internacional muy loable, ¿en estos momentos cómo se vislumbra ese terreno ganado por la constancia y el trabajo?

La promoción es importante, tenemos que estar pendientes de todas las influencias y tendencias en ladanza, de los eventos. Cada día, en esta manifestación aparecen agrupaciones nuevas, coreógrafos jóvenes novedosos y con talento.Nosotros estamos abiertos a eso, a todo tipo de creadores y formas, porque eso nos enriquece. Por otra parte, la gran mayoría de los bailarines son profesores de la escuela de arte, siempre estamos en seminarios, tratando la manera de buscar nuevas alternativas, algo que nos inculcó Alfredo; él decía que la danza no puede morir, tiene que estar creando, sin perder la raíz.

Recientemente estuvimos en EE.UU., solo dos integrantes, trabajamos junto a la compañía de Marisol Blanco, una muchacha egresada del ISA. Estuvimos en los estados de Colorado y Washington, principalmente trabajamos la línea folclórica, e impartimos talleres músico-danzario de la cultura franco-haitiana, el complejo de la rumba, la yoruba, y se dictó una conferencia especial por el crítico e investigador Jorge Núñez Mote, presidente de la UNEAC en Guantánamo. Ahora mismo un grupo de maestros norteamericanos están aquí e insisten que la compañía completa se presente este año en Colorado.

Es una compañía con un amplísimo repertorio, como dices muy variado en cuanto a estilos, formas y que se nutre de ambas líneas estéticas. Alfredo Velázquez también  legó importantes coreografías. En este sentido, ¿piensan ir por el camino de la renovación o revivir las obras clásicas?

Vamos a mantener el repertorio, sobre todo las obras más clásicas o representativas de DL. Por ejemplo una pieza como Oratoria, de Federico Castro, es una coreografía que no debe desaparecer de la compañía, porquedemuestra la fuerza, la técnica y estilo que nos caracteriza. Mantendremos todo el repertorio de Alfredo, con obras referenciales como IntimidadLorcaBolero, por ejemplo, constituyen un paisaje hermoso junto a obras de otros coreógrafos tal es el caso de Metamorfosis, de Narciso Medina, que no es solo un clásico de DL, ya lo es universal, con la peculiaridad que nosotros lo hacemos con mujeres. Retomamos Suite Yoruba, de Ramiro Guerra, en estos momentos somos la única o una de las pocas compañías que la bailamos en Cuba.

Aunque mantenemos todo ese repertorio, hay que destacar que los actuales miembros de DL son muchachos muy jóvenes y tienen enormes deseos de coreografiar y le damos esa posibilidad.

Federico Castro acaba de montar con nosotros la obra Alfredo, para siempre Alfredo, que estrenaremos el 24 de enero, día de nuestro aniversario, será una función única. Castro además de maestro y coreógrafo fue amigo de Alfredo y quiso hacerle ese regalo a modo de homenaje, además tiene el interés de continuar legando piezas a la compañía.

¿Cómo proyectan la celebración del aniversario?

Tenemos proyectado que la compañía realice una gira nacional, pero depende del Consejo Nacional de Artes Escénicas. Afortunadamente el año del 25 aniversario coincide con el Encuentro bianual de maestros, por eso ideamos la temporada del 22 al 28 de junio, junto con el evento.

Para entonces tendremos varios estrenos en los cuales trabajamos. Entre las obras de líneas folclórica destaca la labor conjunta entre Tony Pérez, coreógrafo de Santiago de Cuba y yo; de las contemporáneas está una de nuestra bailarina Gretel Córdova y Yoel  González, joven guantanamero multipremiado el pasado año en varios concursos en el país; también una de nuestras integrantes, Yamilka Valle, propone una obra sobre nuestros bailes populares, esas son algunas de las propuestas.

Danza Libre, seguirá trabajando por bien de la danza en Cuba y defendiendo las enseñanzas que Elfriede y Alfredo nos legaron. Seguirán los estrenos de obras como fuente de renovación, pero en cada presentación de la compañía  habrá siempre piezas antológicas que ya son referentes, serán defendidas y muy bien representadas.

Alfredo decía que la renovación no quiere decir pérdida, sino algo que uno va incorporando sobre lo que ya conoce. Hay algo que nos nutre a todos los miembros de DL, y es queestamos involucrados en la enseñanza. Tenemos dos academias, la infantil y la de jóvenes, eso nos enriquece, constituyen canteras, pero además nos obliga a estudiar e investigar y ser mejores profesionales. Vuelvo a Alfredo, él siempre nos aconsejóque no debiéramos buscar ser solo buenos maestros o buenos bailarines, sino ser integrales, un todo orgánico.