Estrenos en la Covarrubias

Con gran multiplicidad de estilos, la sala Covarrubias del Teatro Nacional nos invitó a uno de los espectáculos que se presentaronen el 25 Festival Internacional de Ballet de La Habana “Alicia Alonso”. Esta muestra contó con siete obras, cuatro de ellas estrenadas en Cuba, con intérpretes tanto nacionales como foráneos.

La primera pieza danzaria fue Piazzola En Concierto, estreno en Cuba, del coreógrafo Julio López, conmúsica de Astor Piazzola e interpretada por Laura Valentín ─primera bailarina del Balleteatro Nacional de Puerto Rico, ya familiar para nuestro público con su desborde de virtuosismo en el festival anterior─ y Patricio Revé, bailarín solista del Ballet Nacional de Cuba (BNC), considerado una de las figuras sobresalientes de la más joven generación de bailarines de la escuela cubana de ballet.


Piazzola En Concierto. Laura Valentín (Ballet de Puerto Rico) y Patricio Revé (Ballet Nacional de Cuba).
Foto: Cortesía Ballet Nacional de Cuba


La pieza expuso de manera amable su temática que, con música tan sugerente, la utilización de la silla como elemento característicoy los vestuarios de los bailarines, ubicóal espectador en una especie de tango en puntas. Con una excelente coordinación e interpretación técnica, y gran uso de los lugares claves del escenario, este dúo respetó en todo momento la base estructural de la obra yrecibióuna merecida gratificación del público.

Luego pudo apreciarse Souls In Mirror (are closer tan theyappear),creación de la bailarina de Acosta Danza Ely Regina,estrenada por el BNC, con música de YannTiersen. La pieza fue interpretada porAnalucía Prado, bailarina del BNC, quien en su repertorio incluye obras de la gran tradición romántico-clásica y otras contemporáneas de creadores cubanos y extranjeros.

El título anuncia,en gran medida, la temática de la pieza, que con una fuerte carga sentimental e introspectivatoca lossentimientos más internos de un alma, la cual nologra reconocerse hasta noserliberada por sí misma. El vestuario fue de gran significación, puesto que determinó las pautas para las rupturas del alma masculina al alma femenina libre. Este monólogo de estilocontemporáneo ofreció suficientes elementos de comunicación con el público,al responder, con un carácter lógico, a su contenido.


Cumbres Borrascosas. Lucía Solari y Javier Torres (Northern Ballet). Cortesía Ballet Nacional de Cuba


Cumbres Borrascosas, estreno en Cuba,contó con la coreografía y vestuario de David Nixon y la música de Claude-Michel Schöngberg. Interpretada por Lucia Solari, bailarina del Northern Ballet de Gran Bretaña, y Javier Torres, primer bailarín del BNC y del Northern Ballet, esta obra de estilo neoclásico muestra algunos de los conflictos de las parejas. El vestuario, en conjunto con las secuencias de movimientos,mostrólas personalidades de cada uno de los intérpretes en escena, sin llegar a un completo virtuosismo. En esta ocasión, la temática simple fue expresada y desarrollada correctamente sin ayuda de un programa de mano. Prevaleció, de manera sencilla y con una fuerte carga técnica, el amor por encima de todo.

Le siguió a esta pieza una obra maestra del siglo XX,Romeo y Julieta, estreno en Cuba, coreografiada por Jimmy Gamonet,conmúsica de SergueiProkòfiev, einterpretadapor Gretell Morejón, primera bailarina del BNC, y Rafael Quenedit, primer solista de la misma compañía. Como dijera Lavrovski, coreógrafo del ballet original: “ladanzadebíanacernaturalmente de laacciónmímica.Ensuma,lapalabradebíaconvertirseenmovimientodelcuerpoy transmitiraladanzalaspasionesdelospersonajes”.

La obra se vio totalmente regida bajo este planteamiento, al exponerambosbailarines su gran virtuosismo. Julieta, con su cabello suelto, mostrando esa mujer hermosa, amable y enamorada, y este apuestopartenaire, Romeo, lograron con sus variaciones cautivar esa parte sentimental del amor que todos llevamos dentro. 
Torsos semidesnudos donde sustancias químicas fueron incorporados para crear en la pieza un origen natural. Movimientos grupales que a la vez siempre alguno creaba la diferencia haciendo gran uso de la técnica. Mostrándonos una diferente perspectiva de lo que también puede partir la danza como lenguaje.

Tras un intermedio, se acercaron nuestras raíces hispanas. Rompióel aplauso solo con lasalida de la intérprete y bailarina Irene Rodríguez, junto asu compañía nombrada de igual nombre, para mostrar la creación Secreto(Zapateado).Irene, que lo mismo dicta las pautasal público como a sus bailarines a través de su gestualidad, mantiene en sí misma una mezcla de fuerza y sensualidad que no deja de desprender ni un segundo esa energía que trae consigo. Con la utilización de figuras perfectas en el espacio y el vestuario tan vistoso, creó un entramado espectacular haciendo cada momento más cumbre la pieza. Como mismo salió a escena se retiró, envolviendo al público una vez más en cada zapateado.

Muñecos, coreografía de Alberto Méndez, con música de RembertEgües y vestuario de Salvador Fernández, interpretadapor losbailarines del BNCChanell Cabrera y François Llorente,retoma el tema de los muñecos que cobran vida en la noche, el cual se ha mantenido vigente desde los inicios del teatro, en esta ocasión con la típica muñeca cubana y el universal soldado de plomo.Ambos bailarines,desdesus papeles, supieron defender la obra en gran medida,con movimientos sensuales que, a la vez, resultaban graciosos. Los intérpretes llegaron a ofrecer una buena interpretación de esta obra que, acompañada por los ¡Bravo! del público, nos dejó cautivados una vez más, al resaltar ese hermoso final donde los dos quedan prendidos por el resplandor de la magia, mientras permanece solo la nostalgia.


Black Milk.(Les Grands Ballets Canadiens).


Por último,Black Milk, coreografía de OhadNaharin, interpretadapor los bailarines de Les Grands Ballets CanadiensMarcinKaczorowski, Jeremy Raia, Andrew Wright, Jerimy Rivera y HervèCourtain, constituye una obra compleja, potente y extremadamente exigente, que debe su calidad a la alquimia con que está impregnado el despliegue de los cinco bailarines. Torsos semidesnudos donde sustancias químicas fueron incorporados para crear en la pieza un origen natural. Movimientos grupales que a la vez siempre alguno creaba la diferencia haciendo gran uso de la técnica. Mostrándonos una diferente perspectiva de lo que también puede partir la danza como lenguaje.

Una vez terminado el espectáculo, el público conocedor se mostró satisfecho, preparándose para regresar nuevamente y disfrutar de diversas maneras de transgredir e interpretar en el mundo de la danza.