“Estoy en eterno agradecimiento con el ISA”

Poco se ha hablado de los iniciadores de la Facultad de Arte Danzario, de sus vivencias y recuerdos. Pasados treinta años de su fundación, merece atención el legado de experiencia y conocimientos de aquellos pioneros, grandes figuras de la danza en Cuba.

Por este motivo, Alfredo O’Farril, quien fuera Primer bailarín del Conjunto Folclórico Nacional y es hoy Jefe del Departamento de Danza Folclórica, comparte sus experiencias de los años que ha permanecido en la Facultad, y habla de sus proyecciones hacia el futuro.

¿Ya con treinta años a cuestas, qué ha caracterizado y cuáles han sido los fundamentos de la Facultad de Arte Danzario?

El claustro de profesores en las especialidades de Ballet, Danza contemporánea y de Folclor. Son de excelencia, personas conocedoras de la disciplina. Además, han sido bailarines, preparados en todo sentido, con conocimiento de la danza, que enseñan las cosas como son y como deben ser.

Los programas han tenido un peso académico enorme, con resultados visibles. Por ejemplo, el grupo ISADanza, que empezó por Folclor con la dirección de Graciela Chao. Este tenía todas las manifestaciones de la música y danza popular bailable y de antecedente africano. Como Facultad lo hemos hecho extensivo a Danza Contemporánea y a Ballet. Hasta ahora hemos servido al ISA con creces, porque cada vez que se organiza un evento, ISADanza está ahí.

 foto de Alfredo O´Farril
Alfredo O´Farril. Fotos: Archivo La Jiribilla


Se ha subestimado el aprendizaje y estudio del folclor danzario en los diferentes niveles de la enseñanza artística. ¿Qué opina de esto?

Gracias a los esfuerzos de Graciela Chao y otros compañeros, se logró crear el perfil de Folclor. Desde los inicios de las Escuelas Nacionales de Arte, el folclor no ha sido considerado una especialidad a poner en práctica para la formación de un artista como “bailarín folclórico profesional”, sino que ha sido una asignatura complementaria dentro de los perfiles clásicos y los perfiles modernos. Muchos consideraban que no debía ser un perfil dentro de los estudios universitarios de danza. Pero hoy es una de las especialidades con más estudiantes de la Facultad, con resultados positivos visibles.

Desde que surgieron las Escuelas de Arte se ha dicho que el bailarín que no sirve para ballet va para danza moderna, y el que no sirve en danza moderna va para folclor. En estos momentos soy jefe del Departamento de Folclor y digo que el bailarín que no sirve para la técnica de ballet tampoco sirve para la de folclor. Yo tengo mis especificidades dentro de lo que busco en un bailarín.

¿Cuáles han sido los momentos más duros y los más felices de su experiencia en el ISA?

Cuando mis alumnos han sacado sus tesis con excelencia. Cuando de veinte muchachos todos me han aprobado. Cuando van a buscar su título y ya están trabajando. Esos son los momentos más alegres e importantes a lo largo de todos estos años.

Ahora comenzamos un curso escolar y escasean los instrumentos musicales, hay muchos rotos y hay dificultades para arreglarlos. ¡Esos son los momentos más duros!

¿Qué opina del hecho que la Facultad de Arte Danzario no tenga un centro, y que estemos “dispersos en el área”, como se me ocurre decir?

Eso es un fenómeno, una de las grandes problemáticas del estudiantado. En el horario, para el cambio de una asignatura a otra, los estudiantes tienen cinco minutos para alistarse y no llegar tarde al próximo turno. Del tambor al salón de ballet son cinco o seis cuadras aproximadamente. Entonces llegas tarde a la clase y el profesor no te deja entrar. Pero no llegaste tarde porque estabas bobeando, sino porque vienes caminando, acabas de salir de una clase en la que estabas bañado en sudor, cansado, y no puedes venir corriendo. La distribución es la que está mal. El ISA ha hecho mediciones, incluso existen planes para hacer tabloncillos, pero todo se ha quedado ahí. Lo que tenemos se está deteriorando, las paredes están rajadas, los techos se están cayendo. El Tambor, que es el salón para los estudiantes de Folclor, está lleno de cucarachas, alacranes, ratones.

Creo que se debe empezar a construir con rapidez y eficacia un local con salones para los estudiantes y trabajadores de la Facultad de Arte Danzario. El ISA tiene espacio para hacer dos y hasta cuatro salones más. En las manos de los estudiantes están las herramientas para salir adelante, crecer física e intelectualmente, superarse.

¿Cuáles han sido los avances y los momentos más importantes desde el inicio de la carrera?

Tenemos que seguir buscando la excelencia en la docencia, en eso hay que continuar trabajando. Pero en todo este tiempo se ha demostrado que estamos haciendo un trabajo de calidad.

Indiscutiblemente, nuestra Facultad ha demostrado la calidad de la enseñanza en el estudiantado que hemos entrenado. Tenemos que ser un poco más selectivos en los ingresos de los tres perfiles, insistir en lo que a calidad se refiere. Pero es indudable que nuestra Facultad ha alimentado a todas las agrupaciones de La Habana.

Tenemos una asignatura que se llama Práctica escénica. Le solicitamos a las compañías un espacio para que el estudiante se vaya adaptando a la vida profesional. En muchos casos los mismos directores piden que permanezcan con ellos. Eso quiere decir que la calidad de nuestra enseñanza es buena e integral.

Tenemos que seguir buscando la excelencia en la docencia, en eso hay que continuar trabajando. Pero en todo este tiempo se ha demostrado que estamos haciendo un trabajo de calidad.


 Alfredo O´Farril, primero de derecha a izquierda


Sé que le preocupa la situación de los danzantes después de la graduación del ISA. ¿Qué realidades enfrentan los bailarines en el desempeño profesional en compañías de danza?

La Facultad ha tenido y tiene graduaciones de excelencia, de una calidad tremenda, lo que sucede es que detrás de cada graduación de excelencia deben existir profesores de excelencia. Entonces los grupos o compañías también pueden tener bailarines de la misma condición. Pero desde que estudian en el ISA, los muchachos se dan cuenta de que no hay apoyo, atención al hombre, ni un estímulo personal.

Cuando llegan a las compañías y poseen calidad, no pueden comenzar en la categoría de primer bailarín y los sientan a esperar. Yo discrepo en eso. Si yo fuese director de una compañía y hay un egresado del ISA con buena calidad, la condición es suya. Claro, después que lo vea bailar y ensayar.

¿Qué pasa cuando llegan a las compañías? La remuneración es muy baja, no hay ningún tipo de estímulo, no existe un apoyo desde el punto de vista material. El bailarín tiene que salir a buscárselo todo de forma independiente.

Entonces los muchachos, que no son bobos, aprovechan el hecho de que vienen empresarios extranjeros buscando bailarines. Resultado: se van con ellos. Cuando viajo al exterior y ando con mi teléfono me doy cuenta de que el 90% de los bailarines que yo he graduado del ISA están bailando en el extranjero. Estamos graduando para que la gente se vaya del país, porque no los podemos retener aquí.

¿Qué debe hacer esta generación que se encuentra hoy en la Facultad de Arte Danzario?

Cuba, a través de la historia, ha demostrado que las nuevas generaciones son las que logran trasformar el rumbo del país. Yo soy el primero en decir que aquí no quiero capitalismo. Quiero a los Estados Unidos como socio económico, pero ellos allá y yo aquí; el rumbo del país, las nuevas ideas de cómo se debe encauzar, deben partir de los jóvenes. Ya yo tengo 68 años, estoy para sobrevivir. Puedo poner mi experiencia quizás para dirigir algo, pero la lucha es de ustedes los jóvenes.

¿Alguna anécdota que lo marcó y quiera compartir?

He tenido la oportunidad de trabajar en muchos lugares, pero no me voy del ISA. Solo acepto las colaboraciones que pueda realizar sin salir de aquí. Para mí, esta escuela es lo primordial.

Te voy a contar una anécdota triste y alegre a la vez. ¿Por qué? Porque es la que en estos momentos me hace tener sentido de pertenencia con el ISA. Yo estuve treinta años en el Folclórico Nacional y fui primer bailarín, representando a Cuba en miles de espectáculos y eventos. Creo que puse el nombre de mi país en alto muchas veces. Sin embargo, todos los reconocimientos que tengo de mi carrera, en vez de entregármelos el Folclórico me los entregó el ISA, desde la Orden por la Cultura Nacional hasta el reconocimiento por mi trayectoria artística. Estoy en eterno agradecimiento con el ISA y con la Facultad de Arte Danzario.

He tenido la oportunidad de trabajar en muchos lugares, pero no me voy del ISA. Solo acepto las colaboraciones que pueda realizar sin salir de aquí. Para mí, esta escuela es lo primordial.

Por eso digo que es alegre y triste. Porque a pesar de la necesidad monetaria que tiene el artista, el hecho de que te ratifiquen cualitativamente diciéndote un “qué bueno”, eso te hace millonario.