“Es posible y actual la globalización desde abajo y a la izquierda”
Fotos: Cortesía del Capítulo cubano de la Red en defensa de la humanidad.


A propósito de ganar el XIII Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Jiribilla conversó con Peera Songkunnatham.

El premio insta desde su propio nombre a subvertir el modelo de pensamiento hegemónico capitalista, ¿cuánto de subversivo hallamos en Juan Rulfo in Northeastern Thailand: Translation and Solidarity?
Trataba de quedarme muy cerca de mis propias experiencias para luego llegar a una conclusión independiente sobre la traducción y la solidaridad. La cuestión de lo subversivo, quería dejar que los lectores la juzgaran. Pero sí, mi camino en traducir a Juan Rulfo en el lenguaje vernáculo de mi región podría subvertir cómo la gente piensa sobre la globalización y el intercambio entre culturas.

En vez de pensar lo internacional como un contacto con países más “desarrollados” que nosotros, propongo lo internacional como intercambio relevante entre las naciones del Tercer Mundo, planteo la subversión de la imaginación que ignora poblaciones enteras por su "subdesarrollamiento”.

El ensayo reafirma que es posible y actual la globalización desde abajo y a la izquierda, como plantearon los zapatistas. Convoca a los traductores culturales a hacer el trabajo que importa, el trabajo que se necesita para conectar otra vez las esquirlas del mundo.


 

Pensar a Contracorriente también es una forma de resistencia, ¿qué lo motivó a participar en esta convocatoria?
El contenido explícitamente contrahegemónico de la convocatoria era muy emocionante para mí, ya que vivo en un país donde casi todos los concursos literarios se manejan bajo un enfoque conservador monarquista. Hallé la convocatoria del concurso “Pensar a Contracorriente” por accidente, y me impulsó inmediatamente a participar. Admiro la proyección abierta (internacional y no sólo hispanohablante) de este concurso y la claridad de su dirección ideológica, con la cual concuerdo.

También, el ensayo crítico no es muy cultivado en Tailandia. El esfuerzo de esta corriente del  pensamiento aquí se expresa mucho en la poesía, el cuento, el documental, o el manuscrito académico. Para mí el ensayo es una forma mucho más simple y poderosa de pensar resistentemente como un individuo, sin requisitos de diplomas escolares ni apego a una forma estricta o una estética convencional.

¿Por qué escoger la figura de Rulfo como centro de conexión intercultural en pro de la solidaridad humana global en su ensayo?
Me podrían preguntar, ¿por qué no la figura del Subcomandante Marcos, que habla tan explícitamente de la solidaridad global? ¿Por qué una figura mucho más reservada y pesimista como Juan Rulfo? Desde mi lugar en el noreste tailandés, la lucha de este momento es contra el militarismo neoliberal (Tailandia sufrió un golpe militar en 2014 y seguimos bajo el mandato de miedo) tanto como la lucha para la autonomía cultural —la reivindicación de la realidad lingüística y cultural al margen de mi país.

En sus cuentos Rulfo inmortaliza el habla popular, más que otros autores hispanohablantes que he leído (y no he leído lo suficiente). Logra sustituir la voz del intelectual por la de los sin voz para expresar la condición humana e inhumana después de tanto tiempo de opresión, explotación y abandono. Considero que Juan Rulfo tendrá mucho que ofrecernos a los trabajadores culturales en el noreste tailandés si tenemos acceso a su obra. Entonces, mi camino hacia México —en descubrir la conexión intercultural en Rulfo, en reconocer el valor de esa conexión, y en fortalecerla a través de la traducción literaria y cultural— sirve como una metáfora para hacer la solidaridad internacional que planteo en mi texto.

Al recibir el premio usted expresó su agradecimiento por “permitirle inspirar un soplo de aire fresco”. ¿Cuán necesarias resultan estas convocatorias en un escenario marcado por “la naturalización del enfoque neoliberal en el mundo”, como dijera Ximena Barra, miembro del jurado?
Escribí en la conclusión de mi ensayo que “estamos asfixiados por la globalización capitalista” y también, quería añadir, por el autoritarismo nacional. Eso es el porqué convocatorias como esta resultan necesarias, son un soplo de aire fresco, unas bocanadas de oxígeno que nos permiten hacer las cosas en una manera más independiente de máscaras que necesitamos en el ambiente del gas venenoso. El gas nocivo es precisamente este marco de pensar que la competición, la explotación, y el consumismo individualista son la naturaleza humana o deben ser el orden natural. Convocatorias como esta se posicionan contra este marco.

Tenemos el deber de crear otro marco que acepte la diversidad cultural y la interdependencia entre especies como principios para la emancipación en vez de herramientas para la cooptación neoliberalista. Sí, “Pensar a contracorriente es dirigido como una competición”, pero realmente no valora a esta última como el único principio de emancipación individual (un modo de libertad que el neoliberalismo nos querría cultivar) sino como una herramienta de convocar personas diversas juntas, para la emancipación de todos y todas.