Entre Mar y Cielo está El Techo

En una azotea de Centro Habana tres amigos cuecen un negocio que a la postre consiste en montar una pizzería. A partir de ese instante ponen manos a la obra en aras de ganar dinero y, de paso, hacer algo útil de y con sus vidas.

Esa es grosso modo la sinopsis de El Techo, ópera prima de la realizadora Patricia Ramos, estrenada en la 38 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (FINCL). El filme recibió dos premios colaterales: el reconocimiento otorgado por el círculo de cultura de la Unión de Periodistas de Cuba; y el lauro que entrega la Red de Mujeres Realizadoras a una de las mujeres directoras en competencia, distinción que lleva el nombre de otra directora de cine cubano, Sara Gómez.

El Techo, ópera prima de la realizadora Patricia Ramos
Fotos: Tomadas de Internet


Para este equipo la alegría arribó por partida doble. Mar y Cielo, la productora que asumió la realización de este proyecto, fue creada por la propia directora y Humberto Jiménez, su esposo y productor del filme. El Techo constituye su primer largometraje bajo este nombre y, por tanto, su lanzamiento oficial.

Ramos, quien también es profesora de guion en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), se suma con este título a la lista de escasas mujeres directoras de largometrajes en la Isla.

El filme contó, entre otros valiosos créditos, con la música compuesta por Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán, y la fotografía del joven Alan González, igualmente guionista y director.

Al finalizar una de las proyecciones programadas para la película durante el Festival, Patricia accedió a responder algunas preguntas. Lucía agobiada y ojerosa, pero feliz y satisfecha con la recepción por parte del público.

¿Desde el principio se propuso mostrar un relato sobre y con jóvenes?

La idea inicial era contar una historia de muchachos en un techo. Ese argumento sufrió modificaciones con el tiempo. La apertura del cuentapropismo surgió más tarde y se lo incorporé; el personaje femenino tampoco estaba al principio.

Hubo un momento, incluso, que pensé ubicar la narración en el Periodo Especial, pero finalmente me decidí a colocarla en el contexto actual porque es la oportunidad que uno tiene de proyectar lo que le toca en el presente.

La primera versión data de 2013. Yo ya tenía el argumento que fui reescribiendo a lo largo de ese año y el siguiente. Después, cuando empezó el trabajo con los actores, hice más modificaciones al texto; por ejemplo, la escena en la que la muchacha habla con su mamá por el móvil no estaba contemplada en el relato, fue algo que inventé para la prueba de casting y me gustó, así que la añadí durante el rodaje.

¿Cómo transcurrió el trabajo de casting?

Vimos a muchos jóvenes, una buena parte provenía de la compañía de teatro El Público y son excelentes intérpretes, por lo que me quedé con ganas de trabajar con varios de ellos.

El casting es una fase que disfruto mucho. Tienes que pensarla a conciencia, no solo por las individualidades, sino por el conjunto en total. En ese sentido tienes que armar el reparto con mucho cuidado. Quería lograr un trío de amigos que fueran coetáneos, donde hubiera química y se percibiera unidad entre ellos.

 

¿Por qué el techo? ¿La azotea tiene un valor simbólico para usted?

Pienso que sí, pero eso se lo dejo a los espectadores. Me gusta el hecho de pensar que el piso —que en este caso es la azotea— esté suspendido en el aire; me atrae en tanto imagen, reflexión.

Filmaron la película a la par de otro rodaje, la octava parte de la saga de Rápidos y Furiosos, que prácticamente la subsumía en medio de esta particular circunstancia. ¿Qué fue lo más difícil para ustedes?

Lo más duro fue el sol y el poco tiempo. Por un lado, es lindo rodar en exteriores; pero por otro, es muy agotador, sobre todo si cuentas con 18 días y en condiciones adversas por el calor. No obstante, la naturaleza fue bondadosa con nosotros, de hecho, llovió un solo día.

Esta película constituye la primera realización de la productora Mar y Cielo, ¿cómo valoras este bautizo?

Es el primer proyecto grande con el nombre Mar y Cielo. Los dos cortos anteriores (NaNa, 2004; y El patio de mi casa, 2007) también los hicimos nosotros, pero no teníamos título entonces.

¿Cuáles son los proyectos inmediatos de Mar y Cielo?

Lo próximo que espera a Mar y Cielo son dos películas. Una se llama Eclipse, y va a ser rodada en Nicaragua; la otra se titula El Sueco, que puede estar localizada en cualquier otro país. Esta última es más compleja porque es una historia de época. El Sueco es un co-guion con Humberto Jiménez. Aquí en Cuba tengo el proyecto de escritura de Enriqueta Faber, para materializarse a largo plazo.

 

¿La próxima parada de El Techo…?

El Techo empieza ahora su recorrido por otros Festivales, lo cual es muy bueno para todos, tanto para nosotros como para el cine cubano. Probablemente, en la Muestra de Nuevos Realizadores se proyecte como presentación especial. Vamos a enviarlo a otros concursos como el Festival de Cine Pobre, y a otros países.

¿Planea continuar dirigiendo sus guiones, o piensa proponérselos a otro director?

No tengo problemas con darle mis guiones a otra persona para que los dirija, lo que pasa es que no se ha dado la oportunidad.

Además de impartir clases de guion en la EICTV, asesora proyectos de escritura audiovisual. ¿No teme que al evaluar otros textos estos contaminen las suyos?

Para mí no tiene nada que ver. Los autores escriben sus propios relatos, y yo ayudo a que esas historias crezcan. Es un proceso creativo que a la vez te consume. A mí me gusta dar clases, disfruto el magisterio.

Tras su estreno en el FINCL, el tándem Patricia Ramos-Humberto Jiménez disfrutará de la buena acogida de El Techo, y asumo tomarán un descanso en las pocas semanas que restan de este 2016 avasallador y gratificante para ambos, aunque la travesía para Mar y Cielo recién comienza.