Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios en Santiago de Cuba

Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios en Santiago de Cuba

I

Santiago de Cuba fue la sede para el Encuentro Debate Nacional de Talleres Literarios, que en esta edición se le dedicó al aniversario 40 del sistema de Casas de Cultura. El evento se desarrolló entre los días 9 y 12 de noviembre del presente año y participaron los adultos en las categorías de cuento y poesía, y cuento y poesía para niños.

Los jurados en las diferentes categorías estuvieron integrados por reconocidos escritores cubanos de La Habana, Guantánamo y Santiago de Cuba. La conferencia inaugural estuvo a cargo de la doctora Aida Bahr, narradora e investigadora, con una amplia experiencia en talleres de este tipo.
 

Cartel del evento. Autor: Naskicet Domínguez Pérez
 

Durante estos días lo más importante fue la lectura y debate de las obras, el encuentro con escritores, y las presentaciones de libros; se reconocieron a profesores e instructores de literatura del sistema de Casas de Cultura.

II

Para algunos el movimiento de talleres literarios ha pasado de moda, para otros es la fuente de reanimación. Prefiero incluirme en el segundo grupo, y es que muchos de los detractores de los talleres literarios comenzaron allí y ahora se sienten superiores, pero dice el refrán que no debes olvidar de donde bebiste.

Creo que sí, el movimiento de talleres literarios, como muchas cosas, necesita renovación, superación, crecimiento en muchos factores, pero no puede morir. De allí han salido grandes firmas de la literatura nacional. Los años 80, por ejemplo, fue un periodo que da cuenta, pero más reciente, en los 90 y principios de los 2000, también los talleres literarios marcaron pautas.

Eldys Baratute, escritor y jurado en el certamen, afirmaba por estos días que mucho agradece a los talleres literarios; también Aida Bahr, aunque no lo dijo, pero la he escuchado afirmar varias veces de la importancia de los talleres en los que participó, incluso algunos con la presencia de José Soler Puig.

Son muchos los que reconocen el trabajo de esta escritora con los talleres literarios. Tanto es así que jamás se ha podido desprender de ellos y lleva en Santiago de Cuba algo parecido que lo llama Curso de Escritura creativa, para narradores.

Otro de los que salió de los talleres, y que tampoco ha podido desprenderse es el poeta Reynaldo García Blanco. Son varios los periodos que ha tenido con talleres literarios, vale mencionar Aula de poesía en diferentes momentos, siempre abriendo paso a los que llegan al panorama literario. En los 2000, en la Universidad de Oriente, tuvo grandes cosechas. Allí participamos Yansy Sánchez, Oscar Cruz, Leandro Báez, Rodolfo Tamayo, entre otros.

Sí, los talleres literarios pueden ser un paso en la vida para algunos, pero creo que pueden ser un paso para siempre. Por supuesto, si el taller es un objeto dinamizador que se actualiza y estudia constantemente, jamás envejecería. El taller literario no puede ser solo para sugerir la eliminación de un adjetivo o imponer un criterio.

Hace algunos años el Sistema de Casas de Cultura manejaba los talleres de vanguardia. Un escritor reconocido, con su experiencia, impartía talleres, no conozco si esto sigue aún, pero estos espacios sirven de superación a instructores y talleristas.

Esta pasada edición me dejó un sabor, una necesidad de más superación de instructores, y talleristas. Creo que hemos retrocedido un paso. Se hace necesario fomentar los espacios de superación, insisto. Pero sí me dejó el buen sabor de encontrar, por ejemplo, en literatura para niños, muchos jóvenes.

Los talleres literarios son la fuente para muchos de los que vivimos en pueblos muy alejados, pero entiendes que para escribir hay que leer mucho y escribir mucho. Esos encuentros pueden convertirse en el latir de nuestras aspiraciones.

Vale el reconocimiento a los organizadores que trajeron este encuentro otra vez, hacía una década que no se realizaba. Y por supuesto, lo más importante, reconocer a los talleristas que siguen creyendo en la literatura.

JURADO:

Poesía para adultos: Reynaldo García Blanco, Ismael González Castañer, Yansy Sánchez.

Cuento para niños: Yunier Riquenes, Eldys Baratutes, Mirna Figueredo

Poesía para niños: Teresa Melo, José Raúl Fraguela, José Orpí

Cuento para adultos: Aida Bahr, Antonio Armenteros, Julio Jiménez

PREMIOS:

Cuentos para adultos: La isla al borde, Geonel A. Rama Alemán, Las Tunas

Cuento para niños: La niña, la ventana, el ave, el árbol, Mailín González Figueredo, Granma.

Poesía para adultos: Abstracciones, Solano Cruz Quintana, Matanzas

Poesía para niños: Tesoro, Jaime Hernández Blanco, Pinar del Río