“En los extremos”, un estímulo a la creación literaria

Destinadas a estimular la creación entre los miembros de los talleres literarios y potenciar el conocimiento de la cultura popular cubana, el Consejo Nacional de Casas de Cultura convoca desde 2003 a las Becas de Creación Literaria “Sigifredo Álvarez Conesa”. Como en su primera edición, este año se entregaron los reconocimientos en el marco de la Feria Internacional del Libro, los cuales fueron a manos de jóvenes creadores de Guantánamo y Pinar del Río.

En la categoría Cuentos para Niños, el galardón fue para el proyecto “Naranja Dulce”, de Marianela Labrada Hernández. De la más oriental de las provincias llegó este texto que —a decir del jurado— destaca por la imaginación desbordante, el buen uso de las técnicas narrativas y la fusión de realidad y fantasía en un universo donde los niños pueden demostrar su inteligencia.

También de Guantánamo recibió el lauro Yecenia Ramírez Sosa, en el género de Poesía. Desde la sensibilidad —refería el acta de premiación— el poemario Retazos aborda temáticas fundamentales por las que se atraviesa en esa compleja etapa de la vida y sobresale, precisamente, por estar dirigido al grupo etario menos atendido por los creadores.

En Teatro, el premio fue para el pinareño Boris Luis Rodríguez Expósito por “El mago del tiempo”, proyecto que continúa la tradición del títere en la escena cubana con una adecuada caracterización psicológica de los personajes y una estructura dramatúrgica acertada que invita a la reflexión, más allá de lo divertido.

El espacio fue propicio, además, para la entrega de los premios “La enorme hoguera”, que también convoca el Consejo Nacional de Casas de Cultura y toma su nombre de uno de los versos de Sigifredo Álvarez. Con el propósito de estimular a los asesores de literatura y a los instructores de arte, los galardones fueron en esta oportunidad para Rosa García Campuzano, en el género de Cuento; y para Benigno Orta, en el de Poesía.

De acuerdo con el jurado, el cuento “Dicen, a mí no me lo creas” logra un perfecto vínculo entre la tradición clásica de las historias infantiles con la cultura popular tradicional; mientras que en el poemario Un canto de colores nuevos se observa un manejo de giros tropológicos y un lenguaje dúctil y depurado que, al tiempo que hacen vívida su estructura, mantiene un tono apropiado para el universo infanto-juvenil.

Además de rendir homenaje a Sigifredo Álvarez, figura poco promocionada de las letras cubanas, estas convocatorias visibilizan a los escritores miembros de los talleres literarios e instructores de arte con aptitudes para la creación en todo el territorio nacional.