En el Central Merceditas nació Cúspide

Un próspero central azucarero asentado en las cercanías de Melena del Sur, en la actual provincia de Mayabeque, fue cuna de una importante revista literaria de periodicidad mensual llamada Cúspide, dirigida por el canario José Cabrera Díaz (1875-1939), sobre quien vale la pena dar algunas noticias.

Llegó a La Habana en 1900 con alguna experiencia como periodista. Regresó a su isla de nacimiento y por  expresar su condena al gobierno español fue sentenciado a ocho años de cárcel. Al recibir una amnistía volvió a La Habana y al poco tiempo comenzó a trabajar en el central Merceditas y poco después, por su buen desempeño, fue nombrado Administrador General de la Compañía Azucarera Gómez Mena. Por ese tiempo se hizo cargo de la sección masónica del diario habanero La Discusión y fundó y presidió el Club Merceditas. Según comenta Jorge Domingo Cuadriello en su Diccionario bio-bibliográfico de escritores españoles en Cuba. Siglo xx (2010) “estableció importantes medidas para mejorar la situación de los campesinos en la zona de Melena del Sur”. Asimismo contribuyó a fundar el Instituto de Segunda Enseñanza de Güines, y la Cámara Agrícola de dicha localidad. En 1933 se vio involucrado en un hecho de sangre y escapó a EE.UU., de donde regresó al año siguiente al comprobarse su inocencia. Además de fundar Cúspide colaboró en CartelesEspaña NuevaEl AnticlericalCuba y Canarias y Patria Isleña. Ocupó altos cargos en la organización política ABC. Murió en un accidente automovilístico cuando regresaba de un homenaje que se le había brindado en la ciudad de  Matanzas. 

Cúspide comenzó a salir el 15 de marzo de 1937 y su jefe de redacción, Félix Muñoz, señalaba en estas páginas: “Cúspide es, sin duda alguna, al presente, crisol donde se han fundido las esperanzas de buena parte de la intelectualidad ‘ignorada’ de Cuba”, en alusión a que ella acogió a firmas relevantes de nuestra vida cultural que, si bien gozaban de cierto reconocimiento —muchas de ellas lo adquirirían con el tiempo— en estas páginas encontraron favorable acogida, Mirta Aguirre, Ángel Augier, Mariblanca Sabas Alomá, Dora Alonso, Enrique Serpa, Rafael Marquina, Raimundo Lazo, Félix Lizaso, Josefina (Fina) García Marruz, Agustín Acosta y otros. La revista desapareció en agosto de 1939, tras el fallecimiento de su director. 

Solamente el tesón de un hombre entusiasmado por la cultura, y la literatura en particular,  hizo posible que en un central azucarero surgiera una revista de tan relevante importancia. Aunque dio preferencia a la poesía, aparecieron cuentos, crítica literaria, artículos sobre historia, educación, instituciones culturales y figuras literarias. Parte de sus  páginas estuvieron dedicadas a la mujer, en el aspecto político y cultural. También salieron notas bibliográficas de libros publicados recientemente.

En los días que corren la revista Cúspide continúa llamando la atención de estudiosos cubanos y extranjeros y es objeto de indagación y análisis.