En Cuba el libro viaja por todo el país

 


“Cuba es una riqueza editorial”. Foto: Ronald Suárez Rivas

 

Dispersa por todo el territorio cubano anda la 27 Feria Internacional del Libro. Concluido su capítulo habanero el pasado febrero, las provincias de Pinar del Río, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos y Camagüey acaban de celebrar las suyas propias, mientras que Ciego de Ávila y Holguín lo harán a partir del 28 y hasta el 1ro de abril, mes en que reservan sus fechas las que aún no han vivido la suya.

Para tomarle el pulso al desenvolvimiento del más populoso de los sucesos culturales del país, Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, ICL, tuvo a bien conversar con Granma, para poner sobre el tapete impresiones y certezas.

“Este año con la situación del huracán Irma era difícil pensar en la Feria. El país ha hecho un esfuerzo extraordinario para garantizar una Feria que ha estado presentando, tanto en la Cabaña como en las provincias, más de 600 novedades. Los combinados poligráficos Federico Engels, Osvaldo Sánchez y José Miró Argenter, de Holguín, aún están produciendo libros y aspiramos a llegar al 13 de mayo, cuando concluye el evento en Santiago de Cuba, con todos los libros previstos producidos”.

– ¿Se puede hablar entonces de una Feria con libros?

–Se ha conseguido que todos los libros que estaban en la Cabaña lleguen al resto del país, lo que depende del comité organizador de la Feria, de la eficiencia de la provincia y de sus instituciones. Hemos apreciado que en los últimos meses ha habido una respuesta muy interesante en las provincias. Te podría decir que con las novedades que han salido, más los inventarios anteriores y la gran rebaja de precios, ha habido una presencia importante del libro en cada territorio.

“A pesar del ciclón y de un año en que hemos tenido que concluir la producción de libros en mayo, no hemos tenido que lamentar que no haya libros que ofertarle a la población, aun cuando se sabe que la población quiere más novedades, más variedad y calidad. Y en la batalla por que esté más surtida la Feria del 2019, ya estamos trabajando. Ya tenemos aprobado el plan del año 2018, que es el que le corresponde.  El país ha adquirido el papel necesario para respaldar no solo la producción de lo que nos queda pendiente, sino también de la continuidad productiva de la próxima feria”.

–¿Qué podría caracterizar la cita del 2019?

–Ya se lucha por que sus novedades reflejen una feria que estará dedicada al aniversario 60 de la Revolución y al 500 de La Habana. Ya hay producidos 15 libros de la colección Aniversario 500 de La Habana y tendrá un empuje especial de producción que completaría más de 35 libros dedicados a conmemorar la celebración, que no es solo de los que vivimos y trabajamos en la capital.

–¿Cómo se está comportando la organización de las ferias provinciales?, ¿se gana en esto?

–Las provincias escogen su momento buscando no coincidir con otros eventos y que haya un ordenamiento desde el punto de vista de la participación de los otros organismos, teniendo en cuenta que la Feria sobrepasa la institución del libro y las de cultura.

Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro. Foto: Juvenal Balán
 

“El nivel organizativo se ha ido logrando en la calidad de la programación, en la capacidad para hacer foro-debates en temas que pueden fortalecer la calidad del libro, y este año se le ha dado mucha importancia a recuperar aquellos niveles de lectura que siempre tuvo nuestro pueblo. Sabemos que hay muchas cosas que atentan, pero no le estamos haciendo la guerra al libro digital. Le estamos dando su espacio. Por eso en esta Feria, en el espacio Cuba digital, más de 18 instituciones del país pusieron todos sus medios para que los jóvenes y niños pudieran descargar productos digitales, interactuando, para que estos puedan contribuir a la formación de su cultura. Esto ha llegado también a las provincias. No para tenerlos guardados en los centros, sino para propiciar el debate y la lectura y seguir combatiendo todo aquello que desvirtúa la verdadera cultura. A pesar de todas las amenazas que hoy propician la chabacanería y la seudocultura, nosotros trabajamos para que la gente no pierda la línea principal de prepararse como mejor ser humano y conservar las esencias de su cultura, que están en esas obras”.

–El papel del Sistema de Ediciones Territoriales es inestimable…

 –Cuba es una riqueza editorial. Que Cuba pueda decir que tiene editoriales en todas las provincias, algunas con más de una, es una verdadera riqueza. El Sistema de Ediciones Territoriales (22 editoriales), ha garantizado que 4 500 autores hayan publicado sus libros, que de otra forma no lo hubieran podido lograr; y que se hayan publicado 4 millones 500 000 ejemplares, que es un gran mérito.

–La Feria del Libro cubana es muy especial…

–Participé en estos días en un foro virtual del Centro Regional de Promoción del Libro y la Literatura en Iberoamérica, integrado por 24 países. Ahí trascendió que las grandes ferias de la región no llegan al campo, a los pequeños pueblos. Y eso nos dio la posibilidad de decir que, aunque Cuba no tiene la fórmula perfecta, aquí el libro viaja por todo el país y que más allá de la Feria de La Habana, todas las provincias tienen el derecho a hacer la suya.

Y cuando terminan las provincias ya estamos inmersos en el Festival del Libro en la montaña, hasta donde llegan los títulos junto con los autores, al lugar más apartado. Después sigue el Festival del Verano y detrás el Festival Universitario del Libro y la Lectura.

“Nosotros ya estamos luchando para que el próximo año haya más novedades, más libros de los que la gente espera. Se está luchando por tener los libros en tiempo teniendo en cuenta que se ha estabilizado la llegada del papel al país. Tenemos muy claro en lo que hay que trabajar. No siempre los atrasos se deben a los recursos, sino a insuficiencias de quienes tenemos que trabajar con eso y no lo hacemos como es debido, y en ese sentido estamos insatisfechos”.

–¿Cómo pueden hacerse mejores ferias en las provincias?

–Alertando a las provincias con tiempo pueden tener el presupuesto de sus ferias, pueden manejar mejor los recursos financieros. Si antes había una distribuidora que recibía los libros y después se convertía en vocera de todo el sistema editorial para vender los libros en las provincias, hoy todo se ha reordenado de tal manera que cada editorial con sus editores, autores y promotores tienen que influir en todo el país hasta que el libro llegue a las manos de un lector. Cuando la editorial de la UH vende sus libros a Guantánamo no puede conformarse con que el Centro Provincial le pagó esos libros, sino que tiene que interesarse por que en las acciones culturales de Guantánamo el libro llegue a su destinatario. Una de las mejores formas para ello es que el autor acompañe a su libro, o que se lleve al lugar donde se espera.