El renacer de la Ciencia Ficción en la joven literatura cubana

Jurados, escritores y lectores coinciden. La literatura joven cubana de Ciencia Ficción vive un peculiar renacer. Así lo demuestran las obras publicadas. Así lo corroboran los recientes Premios Calendarios que en su edición 2016 hicieron énfasis en la calidad de los títulos presentados en dicho acápite.

El hecho de otorgar dos menciones y un lauro resultan criterio suficiente de la variedad, cantidad y madurez escrituraria adquirida por los exponentes de esta tendencia. Para esta ocasión el máximo palmarés fue para Alejandro Martín Rojas Medina por la selección de cuentos Chunga Maya y otros relatos. Mereció la distinción por la picaresca comicidad con la cual maneja una Cuba futurista, desde una precisión de conflictos y alto vuelo en los argumentos.

Custodiaron a Rojas Medina con sendas menciones Distrito Cero de Adolfo Nelson Ochagavía Calleja y Universo 1ª (Historias de Altipuerto 2) de Carlos César Muñoz García del Pino.

Otro de los géneros que sobresalió por la valía de las propuestas resultó Literatura Infantil que deparó el máximo galardón para Diana Castaños González. Con frescura, sencillez narrativa y una adecuada caracterización de los personajes la periodista-escritora predica que No hay tiempos para festejos.

Un reconocimiento recibió Cerezas al óleo de Maikel José Rodríguez Calviño.

Por su parte, el apartado de Ensayo recompensó el abordaje de un tema de incuestionable alcance en la cultura insular y el rescate un capítulo desatendido en el devenir de la nación, que maneja acuciosamente Grethel Domenech Hernández en Rehabilitación de la memoria histórica: Lunes de Revolución en el campo intelectual cubano (1959-1961).

De igual forma, obtuvo una mención Jean Paul Sartre (1905-1980). La filosofía de la libertad y el diálogo en el mundo contemporáneo de Jorge González Arocha.

En Narrativa el laurel distinguió a Rapsodia Bohemia de Yeney de Armas García, por la sostenida calidad en el relato desde la construcción de unos personajes inmersos en la inquietante realidad actual así como el eficaz uso del lenguaje y las técnicas de la ficción.

Pero si los anteriores acápites destacaron por la solidez y la diversidad de las proposiciones literarias mostradas, en Poesía el jurado señaló la irregularidad de los cuadernos, no aptos para concursar. No obstante resaltaron la presencia de algunas excepciones entre ellas Dios no me tiene en cuenta (apuntes para un bautizo) de Yonnier Torres Rodríguez y Bon Voyage de Dalila León Meneses, ambos merecedores de respectivas menciones.

El codiciado palmarés gratificó al joven escritor Antonio Herrada Hidalgo por Plantas invasoras, un volumen que exhibe la madurez del poeta y su trabajada vocación lírica, que se resumen en búsquedas de elevadas expresiones artísticas y personales.

Para Teatro la cuestión sí resultó alarmante hasta el punto de declarar el lauro desierto debido a la baja calidad, la poca originalidad y los errores técnicos de las obras en concurso.

Los Premios Calendarios 2016 ya despejaron las incógnitas y expectativas. Con el (re) conocimiento de los laureados se percibe, amén de las situaciones particulares, un mapa lo más fiel posible de la joven literatura que convive en la Cuba contemporánea.