El reino del abuelo (¡Al fin en Cuba!)

Luego de absurdas postergaciones, aparece por primera vez en Cuba El reino del abuelo, de la escritora Josefina de Diego. Gracias a las gestiones de Alex Pausides a través de la colección Sur, auspiciada por el Festival Internacional de Poesía de La Habana y el movimiento poético mundial, el lector cubano tiene la posibilidad de acercarse a un libro que, con delicada hermosura, abre el portón de un sitio encantado: Villa Berta.

La familia Diego-García Marruz, imprescindible en nuestra cultura, como se sabe, es retratada por la mano infantil de Fefé adulta. La presencia no solo de sus padres, hermanos y abuelos en dicha finca, sino también de amistades que solían visitarlos (Octavio Smith, Lezama Lima, Agustín Pí, entre otros integrantes de lo que más tarde sería llamado “El grupo Orígenes” —el más joven de los cuales tuvo a cargo la presentación de esta edición cubana en este diciembre de 2016—, además de músicos como Felipe Dulzaides y pintores como Cleva Solís), ofrece una visión de cordialidad, de alegría cómplice y de fértil creatividad. La autora rinde varios homenajes, enalteciendo la memoria de quienes ya no la acompañan en esta parte de la existencia, pero cuyas obras trascienden cualquier obstáculo, incluso la muerte.

Con introducción de su hermano Eliseo Alberto (Lichi), y la ilustración de cubierta del mayor de todos, Constante Diego (Rapi), El reino del abuelo, de Josefina (Fefé), es una joya en términos narrativos, de historicidad, de evocaciones sucesivas. Publicado por primera vez en México hace 23 años, más adelante en Colombia en el año 2007 (por empeño de Álvaro Castillo Granada, que tanto ha colaborado en nuestro quehacer literario), y luego en España, fue comentado hace cuatro años por quien ahora celebra la edición cubana y redacta estas líneas.

Me permito, entonces, repetir algunas de mis impresiones, que aparecen recogidas en uno de los epílogos, y que redacté a manera de una carta a Fefé (el otro epílogo pertenece a Minerva Salado, fechado en 2012):

Para disfrutar de tu profundo y exquisito libro, no es necesario haber visitado la finca de tu familia […] porque tu evocación resulta altamente ilustrativa para todo el mundo. Es posible adentrarnos, más que en la historia de una familia específica –la tuya, que sabemos delirante─, en un enorme universo cultural que pertenece sobre todo a Cuba. […]Créeme, Fefé querida: allá en las nubes, sentados como los monarcas que siempre fueron, están Bella, Eliseo, Cintio, Agustín, Rapi, Lichi, los abuelos y las abuelas acompañados de Tobi y de Maricusa, todos desternillados de risa.

Insto al público lector a no perderse la oportunidad del disfrute del conjunto de viñetas que se ofrecen aquí, a manera de diminutos capullos de un universo fabuloso, para deleitarnos de puro sentimiento. Una lectura como esta enriquece no solo nuestro acervo cultural, sino que nos consuela, nos embellece, nos aleja de la grotesca realidad, para permitirnos, aunque sea por breve tiempo, flotar entre recuerdos de la más exquisita naturaleza.