El Premio Casa, visto desde el jurado

Al igual que ediciones anteriores, la 58 edición del Premio Literario Casa de las Américas se prestigia con un jurado compuesto por intelectuales de varios países del continente. Entre los más jóvenes destaca el narrador cubano Ahmel Echeverría, en la categoría de Novela. Sobre su presencia en el tribunal, comentó a La Jiribilla:

“El escritor argentino Ricardo Piglia, que en 1967 recibió una Mención Especial en el Premio Casa de las Américas por su libro de cuentos Jaulario, murió recientemente. A propósito del Premio Casa traigo a colación su muerte, o su vida, porque su obra no puede resumirse simplemente en un conjunto de ficciones.


El jurado durante la inauguración del Premio en Casa de las Américas. ​Foto: Internet


“Crítico y ensayista lúcido, sostenía que toda verdadera tradición es clandestina y se construye retrospectivamente. Esa tradición literaria, dijo, tiene la forma de un complot. En este doble rol que asumo como jurado —la del escritor que ejecuta la lectura en tanto narrador y crítico—, busco evidencias, es decir: las marcas de cuanto subyace oculto y revela una genealogía, una manera particular de enunciar, ese arte del/en el complot. Mientras las busco en los manuscritos en concurso, repaso críticamente cuanto he escrito. Sí: mirar al otro, mirarme en el otro.

“El problema no es tanto que una obra sea o no de vanguardia, dijo Piglia, lo fundamental para un escritor es que el público y la crítica sean de vanguardia. Por lo tanto, en este doble rol no puedo ser otra cosa que un narrador y crítico de vanguardia”.

Otro cubano, el poeta y narrador villaclareño Arístides Vega Chapú (Literatura Testimonial), nos dijo sobre el evento: “El Premio Casa es un certamen de prestigio, atendido y respetado en todo el continente porque lo convoca una institución que ha ganado su prestigio a través de una laboriosidad admirable. Ha visualizado autores importantes de las letras del continente; mostrado maneras válidas, pero muy diferentes de escribir, que justo se han conocido y validado después de obtener el Premio.

“Tanto el Premio, como la Casa, han sido espacio de encuentros, y de algún modo nos ha dado a conocer las diferentes formas posibles que tenemos todos los escritores, vivamos donde vivamos, de testimoniar nuestro tiempo, desde el rigor literario y una máxima honestidad”.

¿Cuánto cree que pueda definir un premio la obra de quién lo recibe?

Los premios —los importantes como el Casa— pueden ser un peldaño, para algunos definitivo en su ascenso.  Pero lo importante de este, para cualquier escritor, es que a partir de ese momento podrá encontrar lectores en todo el Continente y eso lo logran escasísimos galardones.

En una entrevista que le hicieron en marzo del 2015, comentó ser un irreverente... ¿ello le hace más difícil juzgar la obra de los demás?

Tendría que ver en qué contexto dije que era irreverente.  Y no es que me retracte, porque es cierto que lo soy. Pero también creo ser una persona sumamente respetuosa con la creación y por tanto respeto por igual todas las maneras que puedan aparecer de escritura. Ahora, juzgar la obra de los demás me es sumamente difícil, creo que como a cualquiera. Lo que me obliga a leer con atención, a hacer con cada obra una lectura responsable que me arme de argumentos sólidos, en primer lugar, para arribar a conclusiones, y luego para defenderlas. Ser jurado de un concurso es de las labores más difíciles que puedo asumir, pero cuando lo asumo lo hago con el más estricto apego al rigor y al respeto que merecen los que han puesto sus obras en mis manos.

Ana García Bergua, narradora mexicana, columnista de La Jornada Semanal, también viene a la Isla como parte del jurado (apartado de Novela). Para ella, “el premio Casa de las Américas tiene un papel muy importante en la proyección de la literatura latinoamericana en el mundo, pero incluso en la misma Latinoamérica.

“Sucede que, a diferencia de los años del boom y bastante más, durante los cuales el Premio fue protagonista indiscutible, en las últimas dos décadas los latinoamericanos nos leemos poco entre nosotros, a menos que seamos muy reconocidos internacionalmente, de manera que es difícil que un mexicano tenga un panorama de la literatura colombiana o que un argentino lo tenga de la mexicana, etc., fuera de los nombres más conspicuos (un Fuentes, un Bolaño, etc.).

“De manera que el Premio Casa de las Américas, además de la relevancia por todos los escritores que lo han recibido y señalado el camino de nuestras letras, tiene ahora el indiscutible papel de acercarnos a nuestras literaturas, justo cuando Latinoamérica necesita estar más unida que nunca”.

El jurado de la 58 edición está integrado por 22 miembros que desde hoy y hasta el lunes 23 de enero discutirán en la ciudad de Cienfuegos sus opiniones sobre las cerca de 400 obras en concurso. A su regreso a La Habana continuarán el programa de actividades del evento, en el que figura la inauguración de la exposición En el espacio: de lo escultórico a lo instalativo; y varios paneles sobre la novela testimonial, las  insurgencias y emergencias afroamericanas, entre otros temas.