El pollo bolo

EL POLLO BOLO

Tiene la señora Paula

un pollo bolo amarrado,

peludo y acostumbrado

a vivir en una jaula.

Ella es vecina de un aula

donde el maestro es un viudo;

y le dijo: —Si me mudo

voy a encargarle, Manolo,

mi peludo pollo bolo,

mi pollo bolo peludo.

Y este le dijo: —Mujer,

puede mudarse, no tema;

que para mí no hay problema

difícil de resolver.

Yo le daré de comer

maíz y plátano crudo,

y aunque sea un animal rudo

ya verá como controlo

su peludo pollo bolo,

su pollo bolo peludo.

Yo haré lo que usted me pida

por atendérselo, Paula;

es más, que dejo hasta el aula

para echarle la comida.

Yo sé como usted lo cuida

y habré de enseñarlo solo

porque si bien lo controlo

pronto lo voy a poner

que ni usted va conocer

su peludo pollo bolo.

Le enseñaré por los planos

(como actualmente se usa)

a sacar la hipotenusa

hasta en números romanos.

Dice ella: —Entre los cubanos,

a cuyos genios acudo,

sé que si de aquí me mudo

no van a dejarme solo

mi peludo pollo bolo,

mi pollo bolo peludo.

Neno Fernández