El museo del sinsentido

 

¿Qué pudieran tener en común Hatuey, Martí, Fidel (hasta aquí iríamos bien) y Payá? Según la propuesta que presenta el medio de prensa http://museodeladisidenciaencuba.org, ser “disidentes”.

De acuerdo con los creadores de este nuevo proyecto provocador que circula por la red, la idea de este museo que parece querer mezclar el aceite con el vinagre, es elaborar una plataforma online donde se incluya bajo el mismo epíteto de “disidente”, a los líderes, patriotas, figuras todas de la Historia de Cuba, que de algún modo hayan disentido de las doctrinas impuestas por el poder.

El museo funciona como archivo, pero también como espacio de diálogo para el intercambio de —supuestamente— distintas posturas políticas, pues posee un blog donde las personas pueden realizar debates, comentarios y observaciones alrededor de este tema.

Definido así y declaradas sus intenciones artísticas, el proyecto se toma licencias que no puede permitirse una propuesta realmente seria que aborde temas que pasan por la realidad política, cultural, filosófica e histórica de la sociedad cubana, si es a ella a la que quieren hablar.

En el propio cabezal del medio de prensa se declara el leitmotiv de su propuesta al citar el DRAE: “disidir” (Del lat. dissidÄ“re) significa «separarse de la común doctrina, creencia o conducta» y “disidencia” (Del lat. dissidentÄ­a) «f. Acción y efecto de disidir» o «f. Grave desacuerdo de opiniones».

¿Y entonces, cómo es posible que se hable de disidencia, se declare un superobjetivo creativo y no se presente ni una solo idea propia? No hace falta que sea válida o no, ¿pero ni una sola idea? Aparecen personalidades, hechos, organizaciones, pero: ¿dónde están las ideas “disentidoras”, o las “disentidas”? ¿Cómo saber, cómo conocer, cómo comparar, cómo aprender? ¿Qué aporta? Acaso lo que se disienten no son las ideas? ¿O son las personas? ¿Las cartas credenciales de disidencia, la presentan sus creadores o el proyecto?

Este proyecto se presentó vísperas del 26 de julio. Al aprovechar un momento eminentemente político, tal “coincidencia” convida a cuestionarse si forma parte de un calendario creativo o provocativo. Como buen medio de prensa, y vean que he catalogado así desde un inicio su página web, efectúa publicidad y enlaces de prensa. Y a pesar de promover la disidencia y la multiplicidad de criterios, solo se promueven otros tres medios con políticas informativas similares: 14 y medio, Cubanet, Diario de Cuba.

El Museo de la Disidencia tuvo su estreno fuera de Cuba, como parte de la beca Ranchito del Matadero, en Madrid, España, otorgada por el programa Artista  x  Artista, creado por el estudio del artista cubano Carlos Garaicoa.

Pero por más que hurgo no encuentro respuesta a mi pregunta inicial ¿Qué tienen que ver Hatuey, Martí, Fidel y Payá? ¿Cómo querer vincular bajo un mismo sinónimo a los que quisieron la libertad para el bien de muchos, y a los que persiguen cambios en pos de un detrimento social, que solo serviría para beneficio de unos pocos? ¿Bajo qué argumento enlazar en un sintagma común a aquellos que dedicaron su vida a la defensa de ideales puros, y a los que la vendieron al mejor postor hegemónico?

Si vamos a ponernos serios al abordar temas que relacionan sociedad, política, cultura, filosofía e historia, hagamos una propuesta que realmente genere una polémica seria, y no una que tan fácilmente termine en motivo de burla, o de enojo.