El multifacético Caignet

Con Félix Benjamín Caignet nos sucede lo que con otros intelectuales y artistas. Lo conocemos muy parcialmente, a saber, en una de sus aristas, y lo desconocemos en otras que completan su quehacer. A Caignet se le cita invariablemente como autor de la novela radial El derecho de nacer (1948), que devendría génesis para el desarrollo ulterior de la producción de telenovelas.

foto del artista cubano Félix Benjamín Caignet
Félix Benjamín Caignet. Foto: Internet
 

En realidad, este hombre fue tan multifacético como un poliedro. Compuso música, pintó, escribió poemas, actuó; se trató de un creador en quien el talento, lejos de dividirse, se multiplicó para bien de la cultura cubana.

El trabajo que nos ocupa se titula “Félix B. Caignet nos habla de Chan Li Po” y apareció en la edición del 29 de agosto de 1937 de la revista Carteles. El lector de hoy necesita una explicación previa. Por aquellas fechas, el personaje del detective Chan Li Po, interpretado por el actor Aníbal de Mar y creado por Caignet, había triunfado de un modo rotundo en la radio nacional, al punto “que logró monopolizar el interés de Cuba entera a las ocho de la noche con el mayor hit de radio en toda América”, como allí expresaba el autor del artículo y entrevistador Armando Duquesne.

Es el periodista quien pregunta a Caignet sobre un comentario tendencioso que se ha divulgado:

— A propósito,  ¿dime qué fue lo que le pasó a Aníbal de Mar en Nueva York? Yo leí algo en la prensa sobre un atraco de que fue víctima por parte de un manager americano… un tal míster Brown?  

— Esa información no sé cómo calificarla. Nada de eso es cierto. Aníbal de Mar está admirablemente en Nueva York, esperando mi llegada para resolver asuntos importantísimos de trasmisiones de radio y grabación de discos de series de Chan Li Po y filmación de películas.

Y Caignet agrega:

Esa  información es cruel. Escrita con saña… con el único afán de hacer aparecer como un imbécil al Chan Li Po sagaz de los episodios. En esa información se habla de un contrato en inglés que lo “amarraba” al manager míster Brown, cuando lo cierto es que Aníbal de Mar no conoce a ningún míster Brown ni ha firmado ese contrato.

Muy dolido, subraya Caignet:

En tal información mentirosa se llega al extremo de decir esto: “Chan Li Po esperaba aparecer ante los americanos embobecidos por su genio, que eclipsaría a Charlie Chan, su predecesor, de donde Félix Caignet sacó, adaptándolo a la imaginación criolla, a la caricatura chanlipesca”.  ¿Qué te parece? Ni siquiera me reconocen la originalidad de mis episodios y eso tiene una explicación: porque soy cubano y tengo el orgullo de serlo. De manera que un yanqui o un extranjero cualquiera tiene la facultad de crear… un cubano no.

“Paciencia, mucha paciencia”, cabe repetir aquí la frase que el propio Chan Li Po popularizó.

Este episodio en la vida de Caignet y de su personaje Chan Li Po hoy día permanece casi desconocido, pero ilustra acerca de la popularidad que ya había ganado con su célebre detective y que repetiría después con el gran éxito continental de su novela radial El derecho de nacer.


El Derecho de Nacer. Foto: Internet
 

Nacido en el oriente cubano en 1892, Félix B. Caignet llegó a La Habana por vez primera en 1920. Es dato bien curioso cómo lo hizo: invitado por el tenor italiano Enrico Caruso, a quien Caignet había enviado una acuarela suya y recibido a cambio una autocaricatura de Caruso, una afición que el divo cultivaba con acierto. Caruso se la envió desde Nueva York y cuando se presentó en La Habana, le cursó las invitaciones para verlo y escucharlo cantar.  

No es esta la única curiosidad en la vida de Caignet. No hizo estudios musicales; sin embargo, escribió alrededor de 200 comedias y 300 obras musicales distribuidas en sones, guarachas, boleros, guajiras, música infantil… “Frutas del Caney” es tal vez la más conocida de sus composiciones, popularizada por el Trío Matamoros, aunque “Te odio”, en la voz de Rita Montaner, en absoluto se queda atrás, y nos detenemos porque la relación de sus melodías es extensa.

De El derecho de nacer no hablaremos porque el tema ha dado para llenar infinidad de cuartillas… bien merecidas. Solo apuntaremos que alcanzó resonancia internacional, se llevó al cine y dejó simientes que todavía hoy se recogen en las televisoras del mundo. ¡Tal fue su impacto!

No pretendemos ni siquiera esbozar su biografía, que da para escribir el guion de una película, o mejor, ¡el de una telenovela! Porque fue un cubano de talento extraordinario para engancharnos por el lado más sensible, el del corazón.