El fin de una pesadilla

La decisión del todavía mandamás del Imperio de derogar la política de “pies secos, pies mojados”, que se anuncia a bombos y platillos como el fin de un “privilegio” del que solo gozaban los cubanos, en realidad pone fin a una práctica que incitó a miles a arriesgarlo todo en pos del sueño americano.

 

De ello dan testimonio mudo los nadies, nunca contados, cuyas almas jamás encontraron reposo al desaparecer tragados por las aguas del Estrecho de la Florida.