El arte de soltar amarras…y acceder a nuevos universos
Foto: Cortesía Muestra Joven ICAIC
 

“Es justo decir que la Muestra nació por la voluntad de un grupo de personas que, desde el ICAIC, propiciaron el espacio para que se reconociera la existencia de un audiovisual fuera de sus predios. También decir que los jóvenes creadores se impusieron con sus trabajos para mirar una realidad que tarde o temprano saldría del anonimato, con Muestra o sin ella, con ICAIC o sin él.”

Con esta reflexión plasmada en las Palabras de Catálogo de la presente edición de la Muestra Joven del ICAIC, Marisol Rodríguez –su directora a lo largo de estos 15 años de existencia-rememoraba los inicios del evento, así como las búsquedas artístico-conceptuales que caracterizaron a los audiovisuales concursantes a lo largo de muchos años.


Sección Haciendo Cine.
 

El cine joven cubano se vio abocado, durante un largo período de tiempo, a la re-creación de los conflictos sociales y políticos desde una perspectiva crítica. El correlato con el contextoepocal, justificaba el acto de polémica audiovisual como una necesidad sentida. La no existencia de espacios (oficiales o alternativos) para la re-presentación y respectivo análisis problémico de tal escenario, dotaba a la Muestra de Nuevos Realizadores (como se denominaba por aquel entonces) de la capacidad de convertirse en un espacio de “mostración y debate” de su realidad inmediata.

El contexto ha cambiado y, con él, las obras audiovisuales que en su medio se producen. Los canales oficiales han comenzado a mostrar una cierta apertura (aunque aún quede un largo camino por recorrer), con el objetivo de problematizar sobre nuestro presente social. Al tiempo que la introducción de las nuevas tecnologías ha posibilitado la creación de espacios alternativos, que completan los nichos vacíos de la oficialidad. De modo que el audiovisual joven puede ya “sacudirse” la obligatoriedad de su anterior “deber ser” y emprender nuevos rumbos de creación, sin que ello anule su comprometimiento con temas actuales y palpitantes.

El audiovisual joven puede ya “sacudirse” la obligatoriedad de su anterior “deber ser” y emprender nuevos rumbos de creación, sin que ello anule su comprometimiento con temas actuales y palpitantes.“Suelten amarras” fue el slogan de la recién finalizada edición número 15 de la Muestra Joven del ICAIC. Una incitación, precisamentme, a soltar las amarras de la creación. Una invitación a crear mundos imaginados, a ficcionar, a idear nuevas estrategias discursivas (incluso cuando nos referimos al género documental), más allá de re-crearlos espacios ya existentes en el cine cubano todo. No se trata de obviar el legado de nuestro anterior “audiovisual joven”, sino de reinterpretarlo, buscar nuevas problemáticas epocales y/o humanas (o quizás, sólo recontextualizar los modos de mirar hacia un mismo fenómeno), explorar otras maneras de discursar…

Dentro de esos nuevos modos de ficcionar encontramos el llamado falsodocumental, específicamente la variante conocida por su denominación en inglés, FoundFootage (Metraje Encontrado: se refiere a una “supuesta” cinta de video encontrada, que devela una filmación de carácter “realista”), que desde aquel memorable Holocausto caníbal, ha conocido numerables ejemplos. A pesar de tratarse de un sub-género ampliamente explorado en la pantalla internacional, no había encontrado cabida en el cine cubano hasta hace unos pocos años. Aún con cierto desfasaje temporal, resulta sintomática la aparición del interés por explorar este sub-género desde nuestro audiovisual.

En la edición número 14 de la Muestra Joven, por ejemplo, aparecíaun material como Caso turista desaparecida, del realizadorLiberDrey, que mostraba un “supuesto rapto” de una turista norteamericana en la ciudad de Camagüey. Proponía así, una mirada “otra” a la Cuba (no tan) ideal, a aquella que los medios masivos de difusión parecen desconocer; ese destino turístico que vende la imagen de “Sol-Playa-Diversión”, en tanto obvialaotra cara de la moneda, esa realidad que –al igual que en nuestro país- puede darse en cualquier punto del planeta.Un nuevo modo de abordar problemáticas sociales desde otra estrategia discursiva.

Dentro de esos nuevos modos de ficcionar encontramos el llamado falsodocumental, específicamente la variante conocida por su denominación en inglés, FoundFootage.Este año encontramos un material titulado Diario de la niebla, película supuestamente montada sobre los restos del material encontrado en Ciudad Dzershinsky luego de su implosión. Lo más interesante radica, no en el material en sí (aunque posea valores estéticos), sino en que advertimos cómo se ha convertido en una poética dentro de la producción audiovisual de su realizador. El holguinero Rafael Ramírez, además de poseer dos falsos documentales previos (Filmar Pedro Páramo y Tractatus, exhibidos en varios festivales, incluida la Muestra), actualmente se encuentra trabajando en la preproducción de un nuevo falso documental.

Otro aspecto que resulta interesante verificar, es la reaparición de la temática histórica. Durante varios años pareció que la generación del momento había olvidado su memoria histórica. Muchos jóvenes no experimentaban una correlación empática con el pasado de su país y optaban por darle la espalda, no encontrando cabida dentro del espectro temático que se plasmaba en la pantalla.

Tras una larga ausencia dentro de la obra de los más jóvenes realizadores, la indagación de los imaginarios épicos resurge como el Ave Fénix, como una necesidad sentida de cuestionamiento en la nueva generación.No se trata de una pesquisa aséptica, sino cuestionadora del relato oficialista, de la banalización actual del contenido político de muchas figuras o momentos de nuestra memoria como país, de las zonas silenciadas dentro de nuestro relato histórico.

En ese nicho (ya no tan) vacío se ubicaba en 2015, el cortometrajeSinsonte de Joel Gabriel Reyes, a través de aquel niño “perdido” que, junto a un anciano abandonado en su sillón de ruedas, buscaba respuestas en un viaje nocturno, se cuestionaba el significado de los símbolos patrios y terminaba entonando un peculiar Himno Nacional que despertó el recelo de más de un espectador tradicional.

Tras una larga ausencia dentro de la obra de los más jóvenes realizadores, la indagación de los imaginarios épicos resurge como el Ave Fénix, como una necesidad sentida de cuestionamiento en la nueva generación.Dando continuidad a la recién nacida necesidad de revisitación histórica, este año nos encontramos con el excelente documental Héroes de culto. Su realizador, Ernesto Sánchez, nos hace palpable la escena de “reproducción mecánica” de la figura martiana, que se nos antojara casi surrealista en aquellas Memorias del subdesarrollo que Tomás Gutiérrez Alea nos obsequiara en los años fundacionales de la Revolución Cubana.  Una interesante indagación sobre el vaciamiento del mito, sobre la relativización del sentido de “culto” contemporáneo, sobre el extrañamiento que produce el propio mecanismo de “perpetuación” histórica.

Por último, valdría la pena reflexionar sobre la emigración como trama dentro del audiovisual. Álgido tema en nuestra historia, que ha encontrado revisitaciones constantes en el cine cubano en general. Lo interesante radica en advertir cómo se mixturan –en los materiales que se presentaron en esta Muestra- los estilos deacercamiento al tema. Existen materiales que lo abordan desde la óptica tradicional, que indagan en el desarraigo, la memoria, la nostalgia, la añoranza, el reencuentro con las raíces del emigrado. Obligado (y para nada cuestionable) ejercicio de exorcismo socio/artístico, que continuará apareciendo en nuestro audiovisual en tanto persista el fenómeno humano. En esa cuerda pudiéramos situar títulos como Marina (Haliam Pérez), El otro viaje (Damián Saínz) y París, jumpforjoy! (Gretel Marín).

Nuevos temas emergen, junto a otros que van variando sus maniobras de concreción, a través de la experimentación en las estrategias dramatúrgicas o desde el empleo de los elementos de la gramática cinematográfica.Sin embargo, aparecenjunto a ellosotros materiales que optan por abordar el tema de la emigración desde la perspectiva “del que se queda”; que indagan en los crueles laberintos de ese fenómeno de desunificación familiar que provoca extrañamiento, soledad, y que conlleva a un sentido de pérdida, resignación y frustración, que condiciona la precariedad emocional de sus protagonistas. Desde esta óptica se posicionan cortometrajes como Caparazón, de Joanna Vidal, y Con sana alegría, de Claudia Muñiz.

Como refiriera en un texto anterior –escrito para el Bisiesto, durante las jornadas de la Muestra- sobre estos dos cortos de ficción: “Ambos devienen materiales que elevan la apariencia al estrato de estrategia de supervivencia. Todo el andamiaje ficticio que construye la historia, termina develando la cruda realidad de las protagonistas…  la misma de muchos de “los que se quedan”. En tanto el emigrante envía fotos glamorosas, inserto en realidades que tal vez no le pertenecen, “los de acá” también han de mantener su velo de apariencias; ambos idealizando un estatus físico y emocional enajenante, que intenta velar la concreción de sus vidas cotidianas.”

Nuevos temas emergen, junto a otros que van variando sus maniobras de concreción, a través de la experimentación en las estrategias dramatúrgicas o desde el empleo de los elementos de la gramática cinematográfica. Un audiovisual joven cubano que –con lentos pasos y sin abandonar del todo las aguas cálidas que le han acogido, pero que comienzan a dar muestras de agotamiento artístico- intenta“soltar amarras” y enrumbar la proa hacia nuevos mares de la creación.