Efectos secundarios
Una vez tuvimos algo, Naomi y yo.
Tuvimos una relación, o algo parecido.
Fuimos novios, Naomi y yo.
Ya no.
Ahora tiene un tipo que le da golpes los martes, y la insulta los miércoles.
Después va el jueves y le dice que la quiere.
Ella se lo cree y se pasan haciendo el amor toda la tarde del viernes y la mañana del sábado también y algunas veces hasta el domingo por la mañana.
Es una máquina de templar el tipo ese.
Y creo que a Naomi le gustan las máquinas de templar.
No lo dice, pero le gustan.
A pesar de no decirlo le gustan.
Le gustan las motos.
Le gustan los autos.
Las laptops.
Las batidoras, las locomotoras de vapor, las prensadoras eléctricas.
Todas esas máquinas le gustan.
Pero yo no le gustaba tanto.
Yo sólo era máquina de escribir, quizás por eso le gustaba un poco.
Ahora tiene a este tipo de brazos fuertes que la pasa por la batidora los martes y después le regala rosas el jueves para demostrarle lo mucho que la quiere.
A mí nunca me gustaron las rosas.
Tampoco me gusta ese tipo, aunque igual, no tiene que gustarme a mí.
No es familia mía.
Ella dice que ese puede ser el hombre de su vida.
Ya tú sabes.
No, no sé, le digo, pero esa es otra de sus cosas.
Nunca tiene la razón.
Puedes estar frente a un cielo completamente cubierto de nubes, nubes negras, grises, verdes, rayos, relámpagos y te dices a ti mismo va a llover y es verdad, va a llover, pero basta que lo diga ella para que, de repente, un rayo de luz atraviese toda esa capa de nubes y salga radiante el sol.
Basta que Naomi diga una palabra para que haya vida en Marte o para que se detenga la guerra en el Medio Este.
Para ella los días se reparten con cuentagotas y las noches bailan sobre el filo de una navaja.
Su madre dijo Esta niña va a nacer a las diez y media de la noche y a las diez y media ella nació.
Pero, bueno, su madre siempre tiene la razón y esa ya sería otra historia, no esta.
En esta no sale ni siquiera el tipo-máquina-de-templar.
Solo Nadja y Nadja, Naomi y yo.
También (como figurín de escena) sale Piel de Manzana.
Ella me cuenta ahora sobre su tipo, ese que quiere y adora y yo sé que es mentira porque, ya sabes, nunca tiene la razón.
Ella siempre se equivoca.
No obstante, cuando dice Me voy del país, se advierte un eco indeleble en sus palabras.
Naomi dice Me voy del país, y sé que se va de verdad.
Cómo te vas, le digo o le pregunto, lo mismo da.
Conseguiste una beca en el exterior.
Te casaste con un extranjero y ahora te reclaman.
Te mandó a buscar tu prima Estelvina desde Ontario, Canadá.
Le caíste bien a Tom Cruise en facebook y te invitó a cenar a su apartamento de Manhattan.
Cómo te vas, le digo.
O le pregunto, lo mismo da.
Me voy con Nadja, me dice ella.
Y con Nadja, dice también.
Yo, que no deseo escribir una historia políticamente incorrecta, trato de convencerla de la futilidad de su idea. Pero nunca se sabe lo que está en la mente de otra persona.
Las causas, los motivos.
Voy a hacer una fiesta de despedida en mi casa y quiero que vayas, dice ella, quiero que lleves música y no me mires más con esos ojos que me pones triste.
Pero ya yo estoy triste sin tener ojos.
Triste sin necesidad.
Triste de antemano.
Todavía siento algo por Naomi.
Y sé que ella todavía siente algo por mí.
Ambos sentimos algo, y no es el clima.
Yo andaba en esos días con Piel de Manzana y claro está que ese no era su nombre, pero todos la llamaban así.
Le daban recados y decían Para Piel de Manzana.
La tomaban de la mano y la llevaban al parque.
Se le declaraban bajo las ramas de ceibas antiguas.
Y ella decía que no.
A todos decía que no.
¿Quieres agua, Piel de Manzana? No.
¿Quieres un bomboncito relleno de ron, Piel de Manzana? No.
¿Quieres un libro? ¿Quieres una canción? ¿Quieres luz, Piel de Manzana?
No. No. No.
A mi me dijo que sí.
No es que fuera algo especial, pero me dijo que sí.
Le dije lo de la fiesta de despedida de Naomi y también me dijo que sí.
Decidió acompañarme y nos fuimos.
Con una botella Añejo 5 Años nos vamos.
Con capa y espada, porque la fiesta es de disfraces.
Con discos de U2, Joan Manuel Serrat, Maroon5, y Paul McCartney nos vamos.
Cuando llegamos, está el tipo de Naomi, su loving man, y le estrecho la mano mientras le miro a los ojos y Piel de Manzana le estrecha la mano mientras el tipo le sonríe como Superman y todo está bien, porque está disfrazado de Superman. Le vuelvo a estrechar la mano al tipo porque nunca en toda mi vida le he estrechado la mano a una máquina de templar.
Piel de Manzana lleva disfraz de jinetera, queriendo decir: Francia siglo XVII, dama sobre caballo en cuadro de época.
Búscame hielo, pide ella entonces.
Búscame hielo mientras yo bailo.
Mientras me acostumbro al ambiente.
Salgo a buscar hielo a la cocina y me encuentro con Naomi a mitad de camino. Se ha disfrazado de Moulin Rouge.  Como cortesana hollywoodense en algún cuadro de Tolouse-Lautrec. Ha tomado, me doy cuenta, pero no tanto como para sobrepasar las marcas olímpicas a las que se puede llegar después de una noche de abstención.
¿Donde está el hielo?, grito sobre la música.
Me voy a Paris, grita ella a su vez.
Fuera de esta isla sin sombras.
Fuera de esta isla a la deriva.
También dice que no sabe dónde está el hielo.
Dice que en Paris hay hielo, mucho hielo.
Que vaya con ella a buscarlo, si me apetece.
No es para mí, le digo, es para Piel de Manzana.
Mira, grita ella y me señala dos rubias nórdicas.
Ella es Nadja, dice, y ella es Nadja.
Me las presenta.
Que maravilla, digo, y también digo que nunca he hablado con dos Nadjas a la vez.
¿Que has dicho?, pregunta 1Nadja en inglés.
Yo repito la frase en inglés. Ellas sonríen. Están disfrazadas de vampiresas. Maquillaje pálido en la cara; rojo vivo sobre los labios. Capas negras y ojos azules.
Son holandesas, dice Naomi.
2Nadja me toma del brazo y me hace sentar.
Voy a buscar el hielo que querías, grita Naomi, y se va tarareando Lady Marmalade.
En realidad, todo es muy fácil, dice 2Nadja, solo tienes que concentrarte y ya.
Pero siempre queda un after effect, agrega la otra.
Efectos secundarios, pienso yo.
Por ejemplo, continúa hablando la otra, puedes concentrarte en el Coliseo, y nunca llegar; pero después te encontrarás a unos cuantos romanos en la calle. Ese sería tu after effect.
O concentrarte en New York y después ver el World Trade Center en el Parque de la Fraternidad, agrega 1Nadja.
La música continúa y hablamos sobre cosas que rápidamente procuro olvidar para volver a hablar sobre esas mismas cosas instantes después y, entonces, Naomi regresa.
Ya le di el hielo a tu amiguita, dice.
Me levanto y, cuando vengo a ver, la fiesta ha terminado.
Superman yace dormido sobre el sofá.
Piel de Manzana se ha marchado.
Le dije que se fuera, agrega Naomi, pero imagino que tal vez le clavó un punzón en el ojo y quizás ahora Piel de Manzana esté en el fondo de una bañera, expresión de sorpresa en el rostro y cabello despeinado.
Nada de lo que crees es cierto, dice Naomi, y nos vamos.
A través de las calles desiertas.
A través de la madrugada.
Como niños en el recreo.
Me voy a Paris, dice ella entonces, y tú vas conmigo.
¿Que pasó con Superman?, pregunto.
Ella dice que le han dejado el muslo negro a fuerza de golpes. Ahora lo odia.
Pero a ti te quiero, dice.
Nadja y Nadja caminan adelante.
¿Cómo Paris?, pregunto y ella explica.
Solo tengo que concentrarme, dice, Fijar la mente en el sitio adonde quiero ir y concentrarme.
Me he aprendido el Moulin Rouge de memoria. Me sé todos sus detalles, incluyendo el mobiliario. Esta noche vamos a pasarla bien. Como la Fábrica de Arte. Y nos vamos de esta isla desierta. A seis mil kilómetros de distancia.
Que bien, digo, pero en realidad esos miles de kilómetros me asustan.
Sin visa, sin pasaporte, y yo diciendo que bien.
La noche es cuchilla de afeitar sobre el negro impreciso de la avenida.
Marca de tiza y confetti en polvo.
¿Por qué yo?, pregunto.
Nadie me responde.
En cambio, Nadja y Nadja me miran.
Va con nosotros, dice Naomi.
Okey, dice 2Nadja, y 1Nadja sonríe.
Se toman de la mano.
Coge mi mano, pide Naomi.
Mírame a los ojos.
La tomo de las manos y le miro a los ojos.
A nuestro alrededor cae el granizo frío de las olas que rompen contra el muro. Las Nadjas resplandecen como estatuas de luz y en lo que las estoy mirando, pum, desaparecen.
Así, sin más ni más.
Solo queda el aire vacío donde una vez estuvieran.
Naomi me mira semi asustada.
Todavía nosotros estamos aquí, le digo.
Ella me suelta la mano y mira alrededor.
¿Y Nadja?, pregunta.
Se fueron, digo, deben de estar en Holanda, o en Paris, o en Timbuctú, solo Dios sabe donde puedan estar ahora mismo ese par de Nadjas.
Lástima, dice ella, creí que podría resultar.
Resultó, le digo, pero no para nosotros.
Esto confirma la teoría, me digo, Naomi nunca tiene razón.
Comenzamos a caminar entonces ella y yo, pero no llegamos lejos.
Una tempestad se nos atraviesa en el camino: luces verdes, rojas, azules, gritos, música y las aspas de un molino girando ante las ráfagas de un viento inexistente.
Mira, dice ella.
Yo miro.
Es el after effect, le digo, el efecto secundario.
El Moulin Rouge junto al cine Yara, en plena madrugada.
Entremos, dice.
Y entramos.
Nos rodea la música, los bailes, las faldas girando.
Nos sentamos a una mesa y viene uno de los camareros.
¿Qué van a pedir?, nos pregunta.
Ella le dice algo. En francés.
Y me sonríe.
Ya ves, dice, estamos en Paris.
Yo no le digo nada.
Que viva en su mundo artificial por un rato.
Que se divierta en él.
Afuera nos espera la realidad.
La ciudad dormida.
La resaca.
La nostalgia.
Las vidrieras polvorientas, los cines vacíos, las tiendas cansadas y deshechas.
Tal como suele estar todo a esta hora de la madrugada.
El eterno convencimiento de tener que volverlo a hacer.
La infinita melancolía.
Afuera nos espera todo eso, y mucho más.
Aunque, a decir verdad, realmente no estoy tan seguro de lo que nos espera allá afuera.
Podría ser cualquier cosa.
 
*Especial para La Jiribilla. Este cuento obtuvo mención en el concurso Julio Cortázar 2016.
 
 
FICHA
Raúl Flores Iriarte: Escritor cubano. Habana, 1977. Miembro de la UNEAC. Ha obtenido los premios: Pinos Nuevos por el libro El hombre que vendió el mundo (2000), Luis Rogelio Nogueras por el libro Bronceado de luna (2002), Félix Pita Rodríguez por el libro Días de lluvia (2003), Calendario de narrativa por el libro Rayo de luz (2003) y de ciencia-ficción por el libro La carne luminosa de los gigantes (2007), José Antonio Echevarría, por el libro La noche de un duro día (2004), Ada Elba Pérez, por el cuaderno Eldorado (2005), Cirilo Villaverde por la noveleta Balada de Jeannette (2006), Fundación de la Ciudad de Matanzas por la novela Paperback writer; José Jacinto Milanés por el libro de cuentos infantil-juvenil La chica más hermosa del mundo (2013); premio UNEAC de cuento Luis Felipe Rodríguez por el libro Las dispersiones (2015); premio Hermanos Loynaz de cuento por el libro Extras (2015); La Llama Doble en Cuentos de Amor (2007); y La Gaceta de Cuba 2011 por el cuento Ni una sola alma sola para nadie más. Ganador también de las Becas de Creación Frónesis, otorgada por la A.H.S. (al proyecto de novela Paperback writer); Razón de Ser, otorgada por la Fundación Alejo Carpentier (al proyecto de libro de cuentos Gran e inconmensurable mundo blanco); Dador, otorgada por el Instituto Cubano del Libro (al proyecto de novela Dancing days); Torre De Letras otorgada por el Instituto Cubano del Libro (al proyecto de libro Ella quería ser escritora.); La Noche, otorgada por la A.H.S. (al proyecto de libros La chica más hermosa del mundo) y ganador de una de las becas del Programa de Residencias Artísticas en México (por el proyecto de libro Treinta dólares). Tiene publicados los libros: El lado oscuro de la luna (Editorial Extramuros, 2000); El hombre que vendió el mundo (Editorial Letras Cubanas, 2001); Bronceado de luna (Editorial Extramuros, 2003); Días de lluvia (Editorial Unicornio, 2004); Rayo de luz (Casa Editora Abril, 2005); Balada de Jeannette (Ediciones Loynaz 2007); La carne luminosa de los gigantes (Casa Editora Abril, 2008); Paperback writer (Ediciones Matanzas, 2010); La chica más hermosa del mundo (Ediciones Matanzas, 2014); Las dispersiones (Ediciones Unión, en proceso editorial) y Extras (Ediciones Loynaz, 2016). Cuentos y artículos suyos han sido publicados en revistas y antologías en Cuba, España, EUA, República Dominicana, Francia, Italia, México, y Brasil.