Editoriales de cumpleaños: buen aniversario

La mayoría de los cubanos hemos crecido con cierto número de libros alrededor. Libros accesibles a nuestras manos. Libros para apre(he)nder el mundo. Libros de escritores extranjeros, de autores de todo el país, para niños y jóvenes, de historia y de política, de ciencia y de técnica, de los variados géneros de ficción… que nos complace llevar a casa. Libros hechos en Cuba y editados con amor y esmero por quienes quieren satisfacer, ofreciendo contenidos diversos y de calidad, los gustos, los hábitos y las necesidades de lectura de públicos que, al unísono, se uniforman y se complejizan en sus demandas estéticas, cognoscitivas y de entretenimiento.

foto de la Librería Fayad Jamís en La Habana
Librería Fayad Jamís en La Habana. Foto: Internet


En algún momento, de paso por una librería o durante una visita a la Feria, la mayoría hemos consultado el sello de la editorial, casi con el mismo impulso con que buscamos el nombre del autor, para ganar certeza acerca de ese título que nos llama la atención y certificar, de algún modo, la calidad del producto que adquirimos. Gente Nueva, Letras Cubanas, Arte y Literatura, Ciencias Sociales, Científico-Técnica, Pueblo y Educación, Instituto Cubano del Libro, son algunos nombres de instituciones editoriales y hacedores de políticas del sector público que solemos encontrar en los libros impresos en la isla y que nos han acompañado ya durante cuatro o cinco décadas.

En aniversarios cerrados, como es el caso, merece especial reconocimiento ese esforzado buen hacer de los editores y demás trabajadores agrupados en los oficios del libro. Un buen hacer que muestra continuidad renovada desde que, en 1959, se creó la Imprenta Nacional de Cuba y se imprimió, en 1960, aquella quijotesca edición de cien mil ejemplares de un Don Quijote de La Mancha bellísimo, en cuatro pequeños tomos, comercializados cada uno a 25 centavos, que en su concepción ya combinaba el alcance masivo y la calidad de la oferta.

Esta política intencionada y esfuerzo ordenado se expresaría en la fundación de la Editora Nacional de Cuba, en 1962, misma fecha de inauguración de la Editora Política; y se consolidaría con la creación, en 1967, del Instituto del Libro, acompañado de las editoriales Gente Nueva, Pueblo y Educación, Científico-Técnica, Ciencias Sociales y Arte y Literatura, instituciones estas últimas que arriban, en 2017, a sus 50 años de trabajo creador, buscando siempre enriquecer, con sus aportes artísticos, la realización del libro, la experiencia estética de la lectura.

De Arte y Literatura se desprendería, en enero de 1977, un sello especializado en la publicación de textos de autores nacionales, lo cual mostró el énfasis que ponía el recién creado Ministerio de Cultura en defender y promover la literatura y el arte propios del país y a sus escritores, en diálogo abierto y creciente con el arte, la literatura y los autores procedentes de otras regiones y culturas; énfasis que se sostuvo durante la crisis de los 90 y que, con la llegada del siglo xxi, se renovó y amplificó a lo largo de todo el territorio nacional.

Este año nuevo comenzó, entonces, con las cuatro décadas de Letras Cubanas, una editorial siempre cercana a sus autores, a quienes sabe creadores vivificantes de esa esencia intangible, de ese valor original que hace del libro y sus alrededores una experiencia de vida, un producto distinto, una mercancía especial que se enriquece con el tiempo y adquiere valores añadidos con el hacer cuidadoso en las redacciones, en manos de editores y diseñadores, durante el proceso productivo y la impresión, para luego acercar y seducir a los lectores deseados, y conquistar desde el buen gusto, la subjetividad de esos destinatarios finales a los cuales se dirige toda la cadena de valor del sistema.

Como el azar es concurrente, viene a cuento aludir aquí a los 50 años, celebrados este enero, de un nido de escritores y lectores exigentes: el Taller Literario de Cabaiguán. Dos de sus varios autores publicados en Letras Cubanas desde su fundación, fueron reconocidos por la calidad de sus obras en las más recientes entregas del Premio de la Crítica Literaria, que convoca anualmente el Instituto Cubano del Libro, institución que rige la edición, comercialización y promoción de libros y publicaciones seriadas en Cuba, y las relaciones del Estado cubano con los escritores, sus organizaciones representativas y los profesionales del libro.

Durante el año 2017 habrá ocasión para homenajear, como parte del trabajo y en compañía de fundadores, trabajadores y directivos de diferentes periodos, el cincuenta aniversario de la creación, por Fidel, del Instituto Cubano del Libro y de un sistema de editoriales que gozan de amplio prestigio en toda la isla por el serio y sostenido trabajo de edición y promoción que han desarrollado desde 1967. El ICL y sus editoriales dan testimonio de momentos trascendentes en la vida cultural, científica y política del país, además de incluir en sus catálogos importantes títulos de autores cubanos y extranjeros de todas las épocas.

Editoriales y editores han cuidado durante décadas la preparación de los volúmenes, el perfil de las colecciones, el diseño de los elementos paratextuales, y se han empeñado en superar, de manera creadora, los problemas que pueden plantear el proceso de impresión o los ciclos de comercialización cuando no se encuentran conectados o en relación directa con el centro editor. Todas las instituciones del sistema del libro se enfrentan a nuevos desafíos en los meses y años por venir que requerirán audacia, creatividad y disciplina, porque están en el deber de ofrecer a sus públicos una hermosa fiesta de la lectura en La Cabaña, en las demás sedes habaneras y en todos los espacios de la isla donde, desde del 9 de febrero y hasta el 16 de abril, tiene lugar la fiesta cultural de mayor participación en el país, la Feria Internacional del Libro Cuba 2017.