Ecos del Minorismo en Santiago de Cuba: Aventura en Mal Tiempo. Papel Proteico

Los años que corren a partir de 1923 fueron intensos en el panorama político y cultural cubano. La crisis económica ocurrida entre 1920 y 1921, los  atropellos, el robo a la hacienda pública, el entreguismo a los vecinos del Norte crearon un estado de conciencia clasista entre los obreros y los  campesinos, mientras que entre los intelectuales y artistas se iba conformando, igualmente, un fuerte movimiento de oposición.  La dinámica del acontecer nacional, con momentos estelares como la fundación de la Agrupación Comunista de La Habana, la Universidad Popular José Martí, la fuerza adquirida por el movimiento estudiantil y la creación de su Ala Izquierda —importante agrupación que desempeñaría múltiples tareas contra Machado y en la que descollarían combatientes como Raúl Roa y Torriente Brau—, entre otros acontecimientos notables, estuvo acompañada de hechos internacionales como la invasión norteamericana a Nicaragua y la lucha desplegada por Augusto César Sandino, los ecos de la Revolución Mexicana, la construcción del socialismo en la entonces URSS y el avance de un arte de proyección vanguardista opuesto al arte academicista.

En este período, en el que florecieron algunas de las más recias personalidades políticas de la historia contemporánea de Cuba, como Rubén Martínez Villena, Pablo de la Torriente Brau, Antonio Guiteras, se proyectó la intelectualidad cubana a través del Grupo Minorista, liderado por el primero, y cuyo paso previo fue la famosa Protesta de los Trece (1923). El programa minorista, dado a conocer en 1927, cuando ya el grupo, por razones diversas, estaba en franco proceso de dispersión, es, incuestionablemente, el programa del movimiento vanguardista cubano y constituye la expresión más reveladora de este período que cierra en 1935.

Los reclamos expuestos en la “Declaración″ de los minoristas, redactada, como se sabe, por  Villena, era, además de un recuento de lo realizado por ese núcleo de intelectuales —Jorge Mañach, Alejo Carpentier, Emilio Roig de Leuchsenring, Enrique Serpa, José Zacarías Tallet, entre otros nombres relevantes— una constatación de los ideales que animaban a este núcleo combativo y batallador, que se expresó “por la revisión de los valores falsos y gastados″, “por el arte vernáculo y, en general, por el arte nuevo en sus diversas manifestaciones″, “por la independencia económica de Cuba y contra el imperialismo yanqui″, “contra los desafueros de la pseudodemocracia, contra la farsa del sufragio y por la participación efectiva del pueblo en el gobierno″ y “por la cordialidad y la unión latinoamericana″, según se lee en dicho documento, publicado en la revista Carteles el 22 de mayo de 1927.

Estas inquietudes no se polarizaron en La Habana, pues en otras ciudades como Matanzas,  Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba hubo ecos de este movimiento político y artístico renovador, a partir de la creación de grupos, muchos orientados en la misma dirección del Minorista, respaldados asimismo con la fundación de revistas literarias. En La Habana la Revista de Avance fue principal órgano de la vanguardia intelectual cubana, y en otras ciudades aparecieron Antenas. Revista del Tiempo Nuevo (Camagüey),   Revista de Oriente y Diario de Cuba (Santiago de Cuba), Atalaya y Los Minoristas (Remedios), la página literaria del periódico de circulación nacional Diario de la Marina; la también habanera Social, creada en 1916, pero convertida en portavoz de las actividades de los minoristas habaneros; Segur (Cienfuegos), perteneciente al Grupo Ariel, que contó entre sus integrantes a Carlos Rafael Rodríguez, y la revista que hoy nos convoca: Aventura en Mal Tiempo. Papel Proteico, tabloide literario fundado en Santiago de Cuba en octubre de 1932 y del cual solo se conocen los números 1 y 2. Fue creado por el abogado Primitivo Cordero Leyva, que antes había dirigido la Revista de Oriente (1928-1932), orientada hacia los problemas relativos a la literatura cubana, que convirtió, como se afirma en la Historia de la Literatura Cubana (2003), “en el centro de sus búsquedas y propuestas, tanto creativas como de orden valorativo″. Cordero Leyva había participado en el habanero Grupo Minorista, de modo que traía el aliento artístico y literario que se respiraba en la capital.

En el número inicial se señala:

En plena época de crisis económica, social y política, surgen a la vida del espíritu estas hojas, presas de las más nobles inquietudes estéticas, sociales y científicas. Ofreceremos colaboraciones vernáculas y foráneas de firmas destacadas; y dentro de nuestro ideario, que es amplio y comprensivo, aspiramos a ser heraldos de cultura y solidaridad  humana.

En el segundo número se anota: “Se ha demorado lamentablemente la salida de este número debido a la revolución y a las huelgas″, lo cual puede deberse a sucesos relacionados con la caída de Gerardo Machado el 12 de agosto de 1933 o a hechos anteriores a este acontecimiento, cuando se produjeron sucesos convulsos.

Con el aliento vanguardista que la caracterizaba, Aventura en Mal Tiempo publicó, de Alejo Carpentier, fragmentos de su primera novela, Ecue-Yamba-O, aparecida en el año 1933 y representativa de un trascedente movimiento renovador de la novelística cubana que se proyectó hacia la captación de problemas de nuestra historia y los destinos del hombre — vistos en la difícil situación cubana de los años que corren entre 1909 y 1932, aproximadamente— y, en consecuencia, atrapó los rasgos de la dominación neocolonial impuesta por la injerencia norteamericana. Colaboraron también  Regino E. Boti, Félix Pita Rodríguez, Emilio Ballagas, José de la Luz León y Enrique de la Hoza [sic]. En ambos números aparece la sección “Notículas bibliográficas″, a cargo de Elías Entralgo.

A pesar de los escasos números publicados, Aventura en Mal tiempo. Papel Proteico se inscribe entre las revistas literarias cubanas que se proyectaron por un arte revolucionario, de entraña popular y fuertemente comprometido con los nuevos aires que soplaban en la literatura del continente al sur del Río Bravo.