DOS VECES NO

 

En medio de la zona afgana que aun controla el Talibán, nació y vive una muchacha que de niña debió abandonar la escuela pues los terroristas amenazaban con verter acido sobre su rostro. Por eso, ha sido educada en su casa, de donde solo sale unas cinco veces al año, y siempre acompañada por algún familiar masculino.

Así, estudió matemáticas, física e inglés, y tanto y tan bien, que ha conseguido que un colegio norteamericano la acepte como estudiante, teniendo el compromiso previo de la Universidad de Iowa de recibirla un año después.

Su problema, ahora mismo, es que la embajada estadounidense en Kabul acaba de rechazarle su visado como estudiante. Si algo tienen en común, el Talibán y el gobierno de EE.UU., es que los dos se oponen a que ella estudie.