¿Dónde están los columnistas de libros en los diarios cubanos?

Apenas existen. Los comentarios de libros son muy escasos. Por suerte llega la Feria Internacional del Libro de La Habana y aparecen listados de títulos, casas editoras, y entrevistas. En el resto del año es muy escaso. De vez en cuando se invita a un evento, una jornada, o una convocatoria. Lo puedo afirmar gracias al estudio de Naskicet Domínguez para Claustrofobias Promociones Literarias. Cada día analiza la prensa, y al final del mes y del año Naskicet tabula lo que publicaron los diarios en materia de literatura. Es muy poco.


Las publicaciones en los diarios abren caminos, recortan las distancias entre el libro y el lector.
Foto: Claustrofobias

 

Si se quiere no hablamos de mercado del libro en Cuba, “mercado” no sería la palabra de orden, pero cómo fomentar el interés por el libro impreso o digital y la lectura sin hablar de él para el público, para un público que entienda, con un lenguaje claro, sencillo, sin exceso de academicismos.

Afortunadamente los libros siguen siendo subvencionados y el Estado cubano apuesta por la publicación de cientos y cientos de títulos, pero ¿cómo los movemos?, ¿cómo les decimos a los lectores que allí están? Muchas veces se afirma despiadadamente que no hay libros, sin embargo, cuando entras a una librería y miras con cuidado descubres unos cuantos títulos que pueden tener cientos de lectores.

Hubo una vez una columna del narrador Rogelio Riverón en el periódico Granma; Frank Padrón lo ha hecho indistintamente en algunos diarios; Yuris Nórido dedica reseñas y comentarios en Trabajadores y en año más recientes Madeleine Sautié del periódico Granma abre algunos espacios.

Destaco especialmente las entrevistas del periodista José Luis Estrada Betancourt. Dedicó páginas completas en Juventud Rebelde a escritores consagrados, cubanos y extranjeros, a los más jóvenes. Ojalá un día José Luis las agrupe y las convierta en libros. Le sigo insistiendo, ahora públicamente.

Afortunadamente el suplemento literario El tintero brinda algunos derroteros, una realización del Instituto Cubano del Libro y el periódico Juventud Rebelde, pero no es suficiente.

Qué hermoso sería que nuestros diarios mostraran los libros que se publican en Cuba. Así no queda en el aire el trabajo de autores, editores, casas editoras, ilustradores… y el lector estará menos insatisfecho. Por lo menos conocerá de la existencia de los libros cubanos y hará lo posible por encontrarlo. De la forma que sea. Hay libros de diversos contenidos: políticos, para niños, científicos, de deportes. Libros que esperan por lectores. Hablar de libros debe ser constante. Decirles a los lectores aquí están estas historias, estos autores.

Miro los libros que compré en la Feria del Libro de La Habana y me digo qué injusto somos con todos esos de los que jamás hablamos y merecen alguna línea.

Las publicaciones en los diarios abren caminos, recortan las distancias entre el libro y el lector. Ojalá aprovechemos los espacios y las nuevas tecnologías para hacer las columnas que necesitamos hoy. Lo que no será posible nunca es que intentemos que lean si no hablamos de libros. ¿O alguien tiene otra fórmula?

 

Tomado de Claustrofobias