Donald Trump. Precandidato republicano a la Presidencia de EE.UU.

“Si soy presidente, EE.UU. sólo intervendrá cuando sea estrictamente necesario y para ganar”    

N. E.: O sea, en todas partes y siempre que lo deseen

Trump cuestiona la «desastrosa» política exterior de Bush y Obama

Critica el intento del primero de «exportar la democracia con guerras» y la «debilidad» del segundo

El magnate, a un paso de la nominación: «Si soy presidente, EE.UU. sólo intervendrá cuando sea estrictamente necesario y para ganar»

MANUEL ERICECorresponsal En Washington - 27/04/2016 a las 20:05:54h. - Act. a las 09:43:41h.Guardado en: Internacional , Elecciones Estados Unidos

Con la nominación a un paso y todavía en plena resaca por el paso triunfal del martes en cinco estados del noreste (Pensilvania, Connecticut, Maryland, Delaware y Rhode Island), Donald Trump lanzó ayer su propuesta de política exterior en el caso de que alcance la Casa Blanca. Una enmienda a la totalidad de los dos últimos presidentes, el republicano George W. Bush y el demócrata Barack Obama. Al primero, sin citarlo, le reprochó su «fracasado» intento de «transportar la democracia, con intervenciones militares, allí donde no hay cultura de ello». Al segundo, a quien nombró repetidas veces, le acusó de «debilitar a Estados Unidos».

«Cada decisión que tome será pensando en los americanos y en el principio de que América será lo primero»Donald Trump

En uno de los salones del mítico hotel Mayflower, a pocos metros del Washington institucional, Trump asumió el papel más presidencial del que es capaz un millonario amigo del espectáculo y declaradamente enemigo de la corrección política. En su discurso, apoyado en la seguridad y la convicción de quien va camino de superar en número de votos los mejores registros de la historia del partido (ya está por encima de todos los que logró Mitt Romney en 2012, a falta de una decena de primarias), Trump confirmó que los acentos populista y proteccionista que han asomado en su campaña de primarias marcarán su programa presidencial, también en política exterior. Con estas dos frases dejó patentes sus intenciones: «Cada decisión que tome será pensando en los americanos y en el principio de que América será lo primero» y «El único objetivo será hacer de Estados Unidos un país fuerte y seguro de nuevo».

El magnate no utilizó una sola palabra escrita, aunque no puede decirse que su discurso fuera estructurado. Trump repitió varias veces la palabra «desastre» para rechazar la que a su juicio ha sido una «desacertada» política exterior de Estados Unidos «desde el final de la Guerra Fría». Y sobre este pilar basó las propuestas de su «coherente» política exterior. Libia, Irán, Afganistán, Siria… fueron los ejemplos del probable candidato republicano para denunciar el «enorme gasto en dinero y en vidas humanas» que han supuesto para el país.

Frente a ello, planteó que si llega a la Casa Blanca, y lo recalcó dos veces, Estados Unidos «sólo intervendrá militarmente si es estrictamente necesario, y para ganar la guerra». Con este último argumento se refirió a la actual estrategia contra Daesh, que también puso en solfa, al afirmar que «somos muy predecibles; no podemos ser tan predecibles». Y prometió que cuando sea presidente, «ISIS (Daesh) se irá muy rápidamente». En este punto proclamó que «se acabó importar extremismo», cuando se refirió al cierre de las fronteras para los musulmanes. Sus alusiones a la estrategia no estuvieron exentas de contradicción, porque a la necesidad de ser impresivibles añadió la de que el país sea «fiable» para los aliados, ideas no fácilmente compatibles.

Aseguró que haría pagar más a los aliados por la seguridad que les aporta EE.UU., «hasta que sean autosuficientes»

Las convicciones proteccionistas de Trump están íntimamente ligadas a su propuesta en política exterior. Con su visión de hombre de negocios, que resumió en que «no se malgastará ni un dólar», situó por delante la economía y el bienestar de los americanos, y en especial de «la clase trabajadora, que siempre está en mi pensamiento». En un intento de mejorar la gestión, demostrando que presidiría el país como si fuera una compañía, aseguró que haría pagar más a los aliados por la seguridad que les aporta Estados Unidos, «hasta que sean autosuficientes y se garanticen su propia seguridad». Voluntad de desinversión que extendió a la OTAN, a la que además exigiría que «se implique en los problemas de inmigración y la lucha contra el yihadismo».

Reconstruir el Ejército

Pese a ello, el magnate declaró su intención de «reconstruir el Ejército», que a su entender ha sido debilitado por el presidente Obama, quien, según dijo, «ha reducido el gasto en Defensa en un 25%». A partir de su idea de que Estados Unidos «sea más fuerte», Trump aseguró que incrementará el gasto militar, modernizará el programa nuclear y, en otro guiño marcadamente electoralista, garantizará que la vuelta de los veteranos de guerra sea en las mejores condiciones: «No les vamos a traicionar», proclamó.

Trump no sólo hizo compatible este fortalecimiento militar de Estados Unidos con una buena relación con Rusia y China, sino que aseveró que «desde una posición de fortaleza, ambos países te respetan». Y aprovechó para arremeter contra Obama por la «falta de respeto hacia el nuestro». Citó el «mal acuerdo» con Irán, que en Cuba «ningún dirigente destacado» hubiera recibido al presidente y que China «continúe practicando el espionaje industrial contra nuestras empresas».
 

http://www.abc.es/elecciones-estados-unidos/abci-si-donald-trump-llega-casa-blanca-daesh-tiene-dias-contados-201604272005_noticia.html