Dinamizar más los procesos creativos y de producción

Aboga por estimular la sana competencia entre los creadores para diversificar la oferta y que, además, se acorten los tiempos de producción desde que se escribe la primera letra en la página en blanco de un guión hasta que se edita la última escena. Alberto Luberta dirige y escribe en no pocas ocasiones, y reconoce que se debe aprovechar mejor esa sed que tiene el público cubano de ver en pantalla productos cubanos de calidad.

LCB: la otra guerra, UNO, Tras la huella… la telenovela de transmisión actual En tiempos de amar… son proyectos en los que Luberta alternó como director y coguionista, por lo que le resulta fácil opinar y dialogar sobre los factores que pueden incidir, desde el punto de vista negativo y positivo, en la producción de audiovisuales de este tipo.

“Corren tiempos muy dinámicos y las series deben parecerse más a ellos. El ritmo debe concentrar más la acción, incluso en las telenovelas, y no demorar tanto, digamos, la presentación de los personajes y los conflictos. Los primeros capítulos deben enganchar, aunque luego venga ese periodo de meseta… Es que en esta época es muy fácil que el público se busque otras alternativas para entretenerse, a través del intercambio de memorias flash, discos o los llamados “paquetes”.

foto del realizador cubano Alberto Luberta
“Corren tiempos muy dinámicos y las series deben parecerse más a ellos”.
Foto: Cortesía de la autora

 

“Me percato de que en sentido general los realizadores gustamos más de las series, tenemos cierta tendencia a este tipo de productos, pero lo que no debe suceder es que, previendo un vacío en la programación televisiva, se pida que mute de serie a novela cuando ya se comenzó a trabajar en el producto, porque entonces el resultado es nefasto, aunque se rellene ese espacio. Lamentablemente ha sucedido.

“También ha ocurrido que la demora en el proceso total atenta contra el proyecto original, sea una telenovela o una serie. A veces se escribe el guión, y pasa el tiempo, por una u otra razón, y cuando se retoma con el ánimo de producir el producto, ha perdido vigencia parte de esa idea inicial. Las subtramas deben modificarse, los temas deben revisarse, porque de lo contrario, sale al aire y el público se aleja de la propuesta.

“Ahora estoy trabajando en la producción de una serie sobre el béisbol, pero si se demora mucho el ritmo de la producción entonces puede perder credibilidad porque la situación en torno a las políticas relacionadas con los deportistas, por ejemplo, han variado y pueden seguir variando. Entonces el temor es válido cuando se sabe que el paso del tiempo, por cuestiones económicas o por otras razones, puede ser uno de los principales problemas luego.

“Esa demora en la producción por disímiles razones aleja al público entre una y otra temporada, por ejemplo. UNO pudo haberse empezado a escribir antes de que la primera temporada concluyera o poco tiempo después para que la segunda no se alejara tanto y el proceso fuera más fluido. De la segunda temporada de LCB: la otra guerra no hemos hecho mucho, y es otro ejemplo negativo de este aspecto”.

Elegir el tema a abordar en la serie puede ser un problema…

Sí, en muchas ocasiones. La televisión está en la mira de todo el mundo, y todo el mundo se siente aludido. Podemos reflejar nuestra realidad desde múltiples aristas y defendiendo la idea de que los personajes deben ser más ricos, que no sean buenos o malos en cada extremo, sino que tengan más matices… como es en la vida.

Existen además varios niveles de revisión, precisamente para que la temática no se aborde de manera incorrecta o inadecuada. Sin embargo, lejos de ser efectivas esas revisiones dilatan el proyecto y pueden generase las desmotivaciones en los escritores, los directores, o el equipo convocado en general.

La limitación económica también incide en el tema a tratar pero no es la única. A veces hay proyectos que se detienen por causas increíbles, y no solo por falta de presupuesto.

Podemos buscar más el talento para tener alternativas en el empeño por hacer cosas más coherentes con nuestros intereses y realidad. Una voluntad institucional más constante y fuerte sería importante para apoyar a los realizadores. A veces queremos hacer muchas cosas, pero nos sentimos que halamos solos la carreta. Hay obras que se presentan, empiezan a caminar y se siente la falta de apoyo tanto o más que las carencias económicas.

Desde el punto de vista de la realización, ¿qué factores atentan contra su calidad?

Hay especialidades deficitarias para el trabajo en equipo. El casting, por ejemplo, se complica cuando se hacen varios productos a la vez. No contamos con tantos actores como para que haya diferentes en cada trabajo, y entonces se repiten las caras, de una novela a otra, de una serie a otra, a veces no solo los personajes, sino hasta las parejas.

Puede suceder que los productos se graben con tiempos de diferencia, pero luego coinciden en la transmisión, y el público juzga igual. LCB: La otra guerra demostró que hay muchos actores jóvenes con los que puedes trabajar, pero cuando se tienen varias producciones a la vez se sufre porque los directores tenemos que ceder tiempos, flexibilizar los horarios y los días de filmación porque los actores no se limitan, por lo general, a una sola propuesta.

Ante todo tenemos que pensar que el público cubano persigue y quiere productos cubanos, por lo que hay que seguir brindándole opciones para que puedan escoger. Es importante, por consiguiente, agilizar los procesos y que la infraestructura necesaria sea más industrial, que todo funcione más rápido, de una manera más fluida aunque existan los mecanismos de revisión, porque es lógico que tienen que existir, pero la estructura debe estar más “engrasada”.

Es necesario dinamizar más las escuelas de actuación y abrir cursos para las distintas especialidades en el Centro de Estudios del ICRT, por ejemplo. Si luego los procesos económicos impiden la producción ya es otra la razón pero que no quede por nosotros.

Hay muchas fórmulas para crear el producto…

Sí, a veces un guionista maneja la escaleta y los otros dialogan, o uno domina la estructura de la trama y cada uno una subtrama… Es el  asesor entonces el que mantiene la unidad de todos los guiones.

En mi caso, digamos, me permite saber al dedillo y manejarlo así el hecho de dirigir lo que escribo pero alguien me dijo una vez que entonces la mirada desde afuera la pierdo. Y es cierto que ese aporte es necesario porque hay cuestiones que no veo si hago las dos actividades. Yo respeto mucho el trabajo del guionista cuando trabajo con uno, y siempre dialogamos en función de algo en lo que tal vez no concuerdo tal cual.

No es solo cuestión de dinero entonces…

Compararnos con productos de otros países es impensable. Lo que nos concierne a nosotros es trabajar más, ampliar más el abanico de los temas, diversificar las historias. La realidad supera la ficción, así que sugiero rompernos más la cabeza, sumergirnos más…

Ojalá todas las empresas del ICRT puedan acompañar los proyectos como lo está haciendo RTV comercial para que esa competencia sana nos obligue a mantener el talento y la creatividad despiertos. Pero aún así, hace falta disponer de una voluntad y una claridad íntegra para saber lo que se quiere y dónde se coloca, pues los horarios de puesta al aire de un producto lo favorece o lo afecta indistintamente.