¡Despierta! Retablos de la vergüenza, una propuesta de cambio

En la Era donde todo se compra y se vende, la felicidad no se puede comprar, es intrínseca del cuerpo humano, pero ahora mismo tampoco aflora… Algo así nos contó uno de los retablos de la vergüenza en el paseo por el museo de arte que nos propuso el grupo español Tepsis Teatro en la sala Lecuona del Gran Teatro de La Habana durante el Festival.

El cuadro que se presenta es el siguiente: la vida del hombre moderno en un museo representada en esculturas hiperrealistas. Si estas obras de arte pudieran hablar, ¿qué contarían?, se preguntaron los autores y le dieron vida a la exposición. Y creo que muchos hubieran preferido no escuchar la cruel realidad que narraron los hombres esculpidos: sus conflictos, los del hombre moderno sumido en una sociedad que lo consume, guiaron los relatos.

foto de ¡Despierta! Retablos de la vergüenza
“El indigente que juega a tener una vida normal y simula en cajas de cartón su cama”. Foto: cubaescena

 

El primero que observamos fue sobre la monotonía diaria del hombre común que teme levantarse de su asiento y nada le excita, nada lo conmueve y estará en su asiento para siempre. Luego el indigente que juega a tener una vida “normal” y simula en cajas de cartón su cama, su mesita de noche para poner el libro, su vida.

La mujer encerrada en sus propias ropas, en las convenciones sociales impuestas y autoimpuestas, vino a contarnos sobre el maltrato que sufren muchas como ella. La siguiente historia: el magnate  despótico que dirige la confección de su jugo del desayuno como dirigiría un país o al mundo, pero que nos es nada sin la clase a la que explota y que es la que en realidad sustenta ese jugo, esa sociedad, ese país, ese mundo.

Otro retablo nos habla de la prensa, el cuarto poder, por el que pasa la vida y lo que no pase por ella no existe. Muy cerca se encuentra un joven que da un discurso sobre el derecho y el deber de votar y cuestiona la democracia. La emigración forzosa y el turismo como contraste son el tema del último retablo, el primero en el museo.

Todos estos temas trata ¡Despierta! Retablos de la vergüenza, con guion de Arrate Núñez y Aranzazu Yurre Etxarri, y dirigido por este último. Pero el punto es despertar y echarle un ojo a cómo vivimos, a qué hacemos del mundo y después de invitarnos a la reflexión, invitarnos al cambio.

Con un uso sobrio del vestuario y la escenografía, esta puesta de corta duración —apenas una hora— es una propuesta fresca, ligera, pero con una profunda carga conceptual. De manera dinámica, interactuando con el público, este paseo por un museo donde somos los espectadores nos muestra cuestiones esenciales que debería plantearse el ser humano hoy.

La propuesta de despertar se concreta en un juego aparentemente ingenuo, casi al final de la obra, donde a almohadazos cada persona en el público debe despertar al que está a su lado y viceversa. Una sugerencia final que trasciende lo banal del juego y después de habernos invitado a pensar, nos invita a hacer pensar a los otros.