dedeté, sin regreso

Próximos a celebrar, casi virtualmente, el 47 aniversario de la fundación de esta publicación cubana de humor gráfico, recibimos una invitación de La Jiribilla, nuestros amigos de siempre, a conformar un dossier del dedeté, para publicar en sus páginas, como digno homenaje al suplemento humorístico que fuera, al decir de muchos especialistas, un verdadero patrimonio de nuestra Cultura Nacional.

Digo casi virtual, porque casualmente este año también podríamos celebrar el 25 aniversario de la desaparición física de este tabloide cuyo nombre respondía a las siglas de un potente pesticida químico, ya desaparecido en el recuerdo. El veneno DDT (dicloro difenil tricloroetano), sí debía borrarse en el olvido por su falsa eficacia, pero aquella publicación de nombre homólogo, nacida el 25 de febrero de 1969, merecía mejor suerte. Hagamos un poco de historia, por si alguien tiene dudas.

El veneno DDT (dicloro difenil tricloroetano), sí debía borrarse en el olvido por su falsa eficacia, pero aquella publicación de nombre homólogo, nacida el 25 de febrero de 1969, merecía mejor suerte. Hagamos un poco de historia, por si alguien tiene dudas.

En el año 1965, cuando se realiza la reorganización de la prensa cu­bana, surge el periódico Granma, (a partir de la fusión de los diarios Revolución y Hoy) y Juventud Rebelde, de la unión del diario La Tarde y la revista juvenil Mella.

Desde su inicio, el órgano oficial de la juventud comunista cubana contó con un excelente equipo de caricaturistas e historietistas encabezado por Virgilio Martínez que procedía de Mella, y los caricaturistas Posada y Ardión, del periódico La Tarde. Con este selecto equipo, entre otros relevantes nombres que se sumaron, nace el primer suple­mento de humor gráfico de Juventud Rebelde nombrado El Sable, el 15 de Noviembre de 1965.

En 1968 aparece La Chicharra, que sustituye a El Sable, conservando algunas características de su antecesor. En La Chicharra ingresan nue­vos caricaturistas como Ma­nuel, Juan Padrón y colaboran, entre otros, los caricaturistas Hernán H. y Lázaro Fernández…

Esta publicación duró un año y en febrero de 1969, el día 25, según los archivos, dio paso al DDT, que posteriormente tomó como cabecera la ono­matopeya del nombre inicial quedando como dedeté.

Según aparece impreso en el volumen Historia del humor gráfico cubano, que el reconocido humorista Arístides Hernández (ARES), y un servidor publicaran en España 2009, gracias a la colección de la Fundación de la Universidad de Alcalá de Henares, “dedeté desarrollaría una línea creativa inundada de una abundante crítica social, sátira política y humor general brindando espacios también a la historieta humorística.Inicialmente Virgilio y luego las firmas de Manuel, Juan Padrón, Carlucho, Ardión, Janer, Torres, Tomy, Ajubel, René y un grupo de colaboradores, conduci­rían al dedeté a convertirse en una de las publicaciones cimeras en la historia del humorismo gráfico cubano. A la vez que, como proyecto gráfico también se convirtió en novedosa por el interés con que se concibió su diseño en manos de Tomy inicialmente y luego por Torres, lo cual fue determinante para que la revista Interpress Graphik dedicara espacio en uno de sus números a ese aspecto de esta publicación”.

 “dedeté desarrollaría una línea creativa inundada de una abundante crítica social, sátira política y humor general brindando espacios también a la historieta humorística.

El dedeté, como se llamó de manera popular, ya convertida en una publicación de circulación independiente, llegó a tener una tirada de 300 mil ejemplares quincenales. Gran parte de los años ‘70 y los 80 fueron el periodo de su esplendor. Para Wilfredo Torres, su principal diseñador, “esta publicación fue un espacio comprometido con las bue­nas causas, tuvo la virtud de servir de escuela a muchos humoristas y en él se publicaron obras de las mejores firmas del humor gráfico internacio­nal… hicimos, tal vez sin pretenderlo nuestra propia silla diferente a las demás”.

Como punto clímax del nivel al­canzado por dedeté recibe en el año 1985 el Premio a la mejor publicación de sátira política del mundo en Forte dei Marmi, Italia; sobresaliendo al lado de publicaciones como Punch. En ese mismo año recibe la Orden Rubén Martínez Villena, entrega­da por el Ministerio de Cultura de Cuba.

El dedeté, como se llamó de manera popular, ya convertida en una publicación de circulación independiente, llegó a tener una tirada de 300 mil ejemplares quincenales.

En 1985, dedeté convoca a los caricaturistas de todo el mundo a participar en el Sa­lón Internacional “La Deuda Externa”. La exposición se realizó en septiembre de 1986, en la galería de 23 y M, después nombrada Juan David; y en la galería de 23 y 12, actual proyecto cultural del ICAIC. En el encuentro participaron 38 países, que fueron supervisados por un jurado internacional integrado por los caricaturistas Fontanarrosa, Altán, Quino, Roger Sánchez, Rogelio Naranjo y el equipo de dibujantes del dedeté.

Refiriéndose a la importancia de dedeté unos de sus integrantes, Alberto Morales, Ajubel comentó: “… nos conver­timos en un fenómeno de masas todo-terreno, en cinco años (lo dijo la revista Revolución y Cultura) tuvimos más premios internacionales que el Ballet Nacional de Cuba en toda su historia (…) hicimos escenografías en el teatro Carlos Marx, colaborábamos con el noticiero ICAIC, nos hicieron reportajes y documentales, fuimos un fenómeno cultural y de masas sin precedentes en nuestro país. Sacamos la primera caricatura de Fidel después de 23 años de ausencia en los medios nacionales y hecha por dibujantes del planeta Cuba. Sus miem­bros no se quedaban en casa, publicamos en todos los periódicos cubanos, y las revistas más importantes… estuvimos hasta en la sopa (…) otra cosa importante era la diversidad de estilos, que en otros sitios a veces casi todos se parecen…”

La historia también recoge la llegada del Periodo Especial: “Llegados los años 90 dedeté, de una tirada indepen­diente de 300 mil ejemplares quincenales, pasó a ocupar el espacio de contraportada del diario Juventud Rebelde, con­vertido a su vez en semanario. En cierto momento su nómina de creadores quedó restringida a Tomy como caricaturista y Jape como redactor, quienes mantendrían la existencia de este espacio. Una efímera colaboración (tres números especiales) distinguió la unión de dedeté con la publicación mexicana La Piztola, a inicios de la década de los ‘90, como aportación de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas, dirigida entonces por el caricaturista Kemchs, a los colegas cubanos. Años más tarde se editarían nuevamente varios números del dedeté con una tirada de 70 mil ejemplares que fueron financiados por el Fondo para el Desarrollo de la Educación y la Cultura del Ministerio de Cultura”.

“Llegados los años 90 dedeté, de una tirada indepen­diente de 300 mil ejemplares quincenales, pasó a ocupar el espacio de contraportada del diario Juventud Rebelde, con­vertido a su vez en semanario.

Aún desde su reducto existencial, el dedeté organizó en el año 1998 el Salón Internacional de Humor Político “Humor de Fin de Siglo”, devenido en la Bienal del dedeté que aunque logró una participación que superó la de las bienales de San Antonio solo tuvo dos ediciones. En el año 1999 esta publicación obtiene otro reconocimiento internacional, al colectivo, por su trayectoria: el Premio Curuxa de Humor que otorga el Museo de Fene, en España, al mejor proyecto satírico.

En el mencionado libro de la historia de la caricatura cubana, aparece un pasaje acontecido en casa de ARES en los primeros años del naciente siglo XXI, al que considero como el último aliento, en los intentos de recuperar el dedeté, tal cual era, tal como nació. Así lo plasmé en dicho texto: “En una tarde de sábado, sin etanol mediante, tuve la posibilidad de contar (envueltos en profundo debate) a varias lumbreras (y algunos bombillos ahorradores) relacionadas con las artes plásticas y el humor gráfico cubano. Comenzaré por las damas: Con su siempre certera opinión e incondicional disposición marcó tarjeta temprano la Lic. Caridad Blanco. Con perfume de mujer también estaba la novia de Axel Li, que aunque no es especialista, escucha con mucha atención a todo lo que dice su pareja, y eso es muy importante. La representación masculina si fue amplia, Torres, Lázaro Fernández, Tomy, Laz, Abela, Joseph, Zardoyas, el villaclareño Janler, el anfitrión y Adán que llegó un poco retrasado. El motivo principal era hablar un poco sobre las condiciones actuales del dedeté y qué hacer para encausarlo en una mejor propuesta artística con vista a planes futuros. Cada intervención, en aquella memorable tarde de musas y mozos, fue importante. Cada palabra aportó a la consabida gesta creativa en la que se abordó sin rodeos el planteamiento de cómo afrontar con estética y forma consecuente lo que el tercer milenio, lleno de globalizada y sofisticada cultura nos proponía”.

Todas las ideas y proyectos nacidos esa tarde, se han presentado como propuesta de reanimación del dedeté durante los últimos tres lustros en cuanta reunión, convocatoria, encuentro, debate, taller y evento posibles… y siempre choca con la misma infranqueable barrera de los presupuestos y la pobre economía, en un país donde la mayor parte de las publicaciones, de todo tipo, han vuelto a florecer, con mayor o menor suerte.

Luego de desaparecer de su formato habitual, la plantilla de caricaturistas de dedeté llegó a estar formada por Lauzán, Tomy, Ares, y Garríncha. Actualmente es dirigido por Adán, y cuenta entre sus caricaturistas con Laz y Falco.

Luego de desaparecer de su formato habitual, la plantilla de caricaturistas de dedeté llegó a estar formada por Lauzán, Tomy, Ares, y Garríncha. Actualmente es dirigido por Adán, y cuenta entre sus caricaturistas con Laz y Falco. Este humilde escribidor, 25 años después, se man­tienecomo redactor de la columna dominical, gracias a su amigo Floro. Contamos con la colaboración de muchos colegas, grandes profesionales y amigos entre los que se destacan Marti­rena, Ramses y Osval. Hemos comenzado nuevamente a edi­tar el dedeté como suplemento en la página central (4 páginas) dentro del periódico Juventud Rebelde, cada 45 días más o menos, sin dejar de realizar la página domini­cal y las caricaturas editoriales en las ediciones diarias.

Esta es, grosso modo, la historia de una publicación esplendorosa que no tendrá la suerte de muchas sagas fílmicas, porque al parecer…dedeté, no tiene regreso.