D├ęcimas para Fidel

Hasta siempre Comandante

 

“Hasta siempre Comandante”

‘siempre’ no marca un después,

puede ser un siglo, un mes,

o solamente un instante,

pero igual de vigilante

ahí estarás, lo sabemos,

jamás te despediremos,

los que tu sabia bebimos

solamente te decimos

“Patria o Muerte, Venceremos”

 

¿Escuchas el clamoreo

que da la vuelta al planeta?

ese es tu paso de atleta

en triunfal relampagueo;

¿sabes por qué el centelleo?

porque para que tu historia

pase con cada victoria

sembrada de amanecer

le han tenido que romper

los umbrales a la gloria.

 

¿Una Cuba sin Fidel?:

tendría que no haber nacido

y el parto fundió el sentido

de todo un pueblo con él;

de tanto arriesgar la piel

quedó solo el corazón,

un grito de redención

generando tanta vida

que jamás tendrá cabida

en la sombra de un panteón.

 

No habrá una ‘Cuba después’,

hay una ‘Cuba a partir

de Fidel’, un porvenir

sin una vuelta al revés,

un pueblo libre que es

el dueño de su destino,

porque se abrazó a un camino

de amor y de libertad

desde la perpetuidad

del sol que encendió el Turquino.

 

Luis Paz (Mayabeque)

 

Legado a Fidel

 

Amanece.

De pronto, la noticia,

no inesperada,

pero siempre triste.

No hay lágrimas.

Las mentes han de estar

despiertas, decididas.

Hay que seguir la obra,

sostener la bandera

del que vive

en el diario bregar

junto a los buenos.

Hermano, padre, abuelo,

mucho más que jefe.

El familiar querido

y entrañable.

El hijo de la luz

que pedían los pobres,

los olvidados de la tierra.

No hay otra opción

que seguir adelante,

construyendo y sembrando,

con fraterno empeño

por el mundo mejor

soñado y deseado.

Somos los herederos

de las ideas justas,

de la obra de amor,

de la esperanza.

Pero aquí no hay adiós

Tú permaneces

presente, cotidiano,

en los humildes

que enseñaste a luchar,

resistir y vencer.

De modo que te quedas,

amigo, compañero, comandante,

por decisión del pueblo

que te quiere

y decreta:

Como has cumplido bien

la obra de la vida,

tu muerte no es verdad,

sigues al frente

en la idea del bien

que nos convoca y guía.


Rolando López del Amo (La Habana)

 

Guía, compañero, amigo

 

Guía, compañero, amigo,

Comandante, Cagüairán:

son sustantivos que irán

a la eternidad contigo.

Tu historia más que un testigo

tiene una Sierra, un Cuartel,

y un Yate que sobre él

siguiendo martianas huellas

trajo 82 estrellas

incluyéndote Fidel.

 

Cierto es que la muerte es ciega

sorda, traicionera, bruta,

asesina que disfruta

con el llanto que se riega.

Por más que se le reniega

no deja de ser pedante

con su guadaña rasante:

solo que este segundo

no puede arrancar del mundo

tu ejemplo de Comandante.


Lázaro Hernández (Ciego de Ávila)

 

En una hora brillante

 

En una hora brillante

en Oriente Lina Ruz

como fortuna dio a luz

al querido Comandante.

Fidel con paso gigante

lustró el color de mi piel,

pienso que en el parto aquel

para un porvenir fecundo

Lina Ruz le entregó al mundo

un hijo eterno: Fidel


Miguel Tuero (Ciego de Ávila)

 

No has muerto mi Comandante

 

No has muerto mi Comandante,

en la vida nada más

mueren los que van detrás,

y tú no, tú vas delante.

La idea firme y constante

que te condujo a la Sierra,

hizo que en la justa guerra

tuteándote con la muerte

echaras también la suerte

con los pobres de la tierra.

 

Como Martí sembró en ti

la Patria como una planta,

ahora vivirás en Santa

Ifigenia con Martí.

Los dos estarán allí

bajo las noches calladas,

históricas y estrelladas,

sin protocolos ni citas:

él hablando de Playitas

y tú de Las Coloradas.

 

Cuba se llama Fidel

y Fidel se llama Cuba,

quien hasta estas cumbres suba

es más que palma y laurel.

Igual que a Carlos Manuel,

por tus principios humanos

y por llevar en las manos

el más sagrado estandarte

podemos también llamarte

El Padre de los Cubanos.

 

Ya ven que Fidel no ha muerto,

vivos están sus latidos,

más alertas los oídos

y cada párpado abierto.

Si el Granma no está en el puerto

con su habitual sobriedad,

no es por su avanzada edad,

es porque el propio Fidel

ha vuelto a zarpar en él

rumbo a la inmortalidad.


Ángel García (La Habana)