D├ęcimas para Fidel

Comandante tú te has ido
 

Comandante tú te has ido
pero tu ejemplo se queda,
y no habrá nadie que pueda
sepultarte en el olvido.
Ya tú eres un elegido
de la patria que tenemos,
y con tu recuerdo haremos
un corazón que palpite
cada vez que el pueblo grite
“Patria o Muerte, Venceremos”


Ernesto Ramírez (Matanzas)

 

Vive el martiano, el marxista

Murió Fidel Castro Ruz,
y la patria conmovida
tras la pérdida sufrida
mueve una pesada cruz.
Pero no ha muerto la luz
de sus sueños definidos,
lloran los desposeídos,
el mundo siente dolor
porque murió el defensor
de los pueblos oprimidos.
 
Cuando muere un comandante
de la talla de Fidel
la patria reencarna en él
por su altura de gigante,
el patriotismo al instante
en bandera se convierte,
el mundo en silencio advierte
que la muerte se desplaza
y el sol de su ejemplo pasa
por encima de la muerte.
 
Vive el martiano, el marxista,
el más revolucionario,
el que con su ejemplo diario
lideró cada conquista,
vive el antiimperialista
más grande del universo,
el hombre que con su esfuerzo
se acercó más a Martí,
no murió, se quedó aquí
multiplicando el refuerzo.


Erolio Pérez Cruz (La Habana)

 

América está de luto


América está de luto,
hoy llora la humanidad,
al árbol de la verdad
se le ha desprendido un fruto.
Fidel no tuvo un minuto
de quietud para sus manos,
y por sus sueños humanos
siempre vivirá Fidel
multiplicado en la piel
de los jóvenes cubanos


Renito Fuentes (Artemisa)

 

No has muerto Fidel


No has muerto Fidel, no has muerto,
porque aquí está tu presencia
constante como la esencia
de las flores en el huerto.
Jamás callado ni yerto
la patria te imaginó,
y el pueblo que no dejó
de seguirte y respetarte
podrá dejar de mirarte
pero de quererte no.
 
Después de tu largo viaje
que nos duele tanto, tanto,
hay que convertir el llanto
en justicia y en coraje.
Serás palma en el paisaje
de muchas generaciones,
tus diáfanas convicciones
serán un río profundo
para que se llene el mundo
de nuevas revoluciones.
 
Tú serás siempre el Fidel
de pasos continentales
con palomas de ideales
arrullándote en la piel.
Tu pueblo sencillo y fiel
tanto respeto te tiene
que el llanto no lo detiene
ante un abismo tremendo,
avanza y sigue diciendo
Comandante en Jefe ordene.

Marcelino Nodal (Ciego de Ávila)