“Decidí contar La Parranda desde el presente”

Yo, que he seguido por más de 20 años los avatares de las Parrandas de Barrios del centro norte de Cuba, recibí con mucha alegría la noticia de que un grupo de jóvenes habaneros se interesaran en producir un documental sobre este singular acontecimiento. Declarado recientemente por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Nación Cubana y con casi dos siglos de práctica ininterrumpida, Las Parrandas son hoy el acontecimiento cultural masivo menos documentado de la cultura cubana; de ahí mi entusiasmo ante la mencionada constatación. Pero hay alegrías que generan incertidumbre, sobre todo cuando se trata de intervenciones en procesos de la cultura popular, muchas veces incomprensibles para observadores externos. Así que, con esa mezcla de alegría y sospecha, asistí al estreno de ¿Qué remedio? La parranda, después de haber seguido parte del proceso creativo, por razones extraartísticas que no vienen al caso, pero que, poco a poco, fueron arrojando luz sobre la seriedad del proceso creativo. Y debo confesar que me conmovió el resultado, al punto que decidí interrogar, vía email, a su principal culpable, a quien, días después, volví a encontrar entre la muchedumbre y los voladores de Remedios, que este año no creyó en Irma ni en María y celebró su Parranda el día señalado.
 

Daniela Muñoz, realizadora y fotógrafa cubana
 

¿De dónde nace la motivación de hacer un documental sobre las Parrandas de Remedios?

La motivación nace de la Parranda misma. ¿Quién no se motivaría al verla? Cualquier creador que la viva se inspiraría. Primero la fotografié, todavía lo hago, y después vino el documental, que surgió junto con la necesidad de entender cómo y por qué se hacía la parranda.

Cartel del documental
 

¿De qué antecedentes y referentes literarios o cinematográficos parte la investigación del proceso?

La investigación parte sobre todo de la observación participante. Ya había asistido a dos parrandas anteriores; esta vez lo que hice fue ir a Remedios desde mucho antes, cuando aún se estaba construyendo la fiesta. Las personas llevan consigo una biblioteca cultural a todas partes, uno solo necesita entrar en confianza, y eso quizás como mejor se hace es entendiéndolos, para que te ofrezcan la llave de esa biblioteca. Una vez obtenida, se tiene acceso a una cantidad de información deslumbrante con sus puntos de vista incluidos, que suelen ser muy interesantes. Esos mismos puntos de vista conforman también el grosor de los libros de la nueva biblioteca que vamos conformando. Son sentimientos, anécdotas, anhelos, contradicciones del día a día que van conformando un gran rompecabezas que a la hora de contar tu historia irá regido por el punto de vista de los realizadores.

Pero sí, una vez que comencé a entender el fenómeno sociocultural de la parranda complementé la investigación con recursos literarios y cinematográficos: me dediqué a revisar la literatura publicada sobre las fiestas parranderas, a conocer la propuesta museográfica del Museo de la Parranda en Remedios y a consultar documentos, fotografías y otros materiales que se atesoran en el Archivo Histórico de la localidad y en colecciones acumuladas por aficionados e integrantes de los barrios contendientes en Remedios. Junto a ello aparecieron algunos materiales audiovisuales sobre las parrandas: los documentales de Rapi Diego y de Xenobio(Puri) Faget, entre otros.

¿Cómo lograste conducir a todo el equipo a la comprensión profunda de ese hecho cultural, probablemente desconocido hasta entonces por la mayoría de ellos?

Eso no fue muy difícil porque la Parranda enamora a cualquiera, o eso o el otro extremo, le tienen miedo, la detestan. En el caso de mi equipo, por suerte, casi todos se enamoraron, si no, hubiera sido casi imposible filmar, sobre todo el momento de la Parranda. Uno siempre encuentra personas interesadas en lo mismo que tú, quizás con diferentes puntos de vista, para crear un poco de contradicción y debate. Pero hay que detectar cuándo a alguien le brillan los ojos por lo mismo que a ti, esos son los que son.

Tuve un equipo reducido en la filmación. Siempre íbamos los mismos y en Remedios se acostumbraron a vernos, y siendo un pueblo pequeño íbamos caminando por las calles con nuestros equipos y ya uno veía que la gente nos conocía.

En el equipo se sumaron más para poder filmar el día de la Parranda, ellos sí no estaban tan preparados. Se podría decir que se les dio un entrenamiento previo para la guerra: vestuario, protección para las cámaras, lo que no podían hacer… Y eso vino gracias a la experiencia en las Parrandas anteriores.

¿Cómo llega a la trama del documental el tema de los financiamientos y la relación con el turismo?

El gran problema común en el cual caían siempre los parranderos es el común a toda Cuba: la economía, las dificultades para lograr lo que se quiere, el invento para sustituir cosas reales por otras que se les parecen, la búsqueda constante de lo que no existe; pues como dice uno de los personajes ellos “son como Melchor, Baltazar… son magos. Porque cosas imposibles las hacen posible”.

El conflicto fundamental del documental es el trabajo que pasan esas personas para hacer su Parranda, que al final no es más que una noche de fiesta. Pero esa noche se extiende en el tiempo y se vuelve trascendente y maravillosa. Las dificultades con el financiamiento, que los jóvenes ya no quieran trabajar como antes en las Parrandas, o incluso que la gente ahora trabaje donde más le paguen —porque lo necesita—, o precisamente como antes mencionaba, que haya que hacer magia para encontrar los productos o artículos que se necesitan, forma parte de la trama del documental porque forma parte de la trama de la vida diaria de los parranderos, y por tanto, de la Parranda.

¿Por qué deciden complejizar aún más la trama y tomar el riesgo adicional de tratar la muerte de Fidel y sus consecuencias para la Parranda 2016?

Precisamente por lo que decía anteriormente, porque ese se volvió un elemento más que complicaba el camino hacia esta fiesta tradicional popular que es lo más importante que ocurre en todo el año en la ciudad de Remedios.

Decidí contar la Parranda toda desde el presente, es decir, desde lo que sucedía en aquella Parranda del 2016 —que al final fue en el 2017—. Y para contar la Parranda toda, debía contar también su historia, pero eso lo hice con personajes que desde el presente, por sus estudios o por sus años de experiencia, pudieran contarme el pasado.

En el 2016 ocurría la historia que yo estaba contando, y en el 2016 murió Fidel Castro, y eso influyó en la Parranda, le puso un nuevo reto, y casi estuvo a punto de suspenderse, pero era imposible suspender la Parranda cuando esta se ha hecho con todo tipo de dificultades año tras año durante casi dos siglos. Si el documental hubiera sido este año, el freno de la Parranda hubiera sido Irma —el huracán— y así… porque los parranderos, además de sus miles de conflictos internos, siempre se enfrentan también a lo político-social, a los fenómenos naturales, a la casualidad, que la mayoría de las veces no son para bien.

¿Cómo y por qué llegan al acuerdo de adoptar ese título y no otro?

Después de todo lo que he dicho. ¿No parece obvio? Es una frase clásica del cubano, la decimos para todo:

Se fue la luz, —Vamo´a jugar dominó, —¿Qué remedio?

¿Tienes refresco de Cola?, —No, -¿Y de limón?, —No, —¿De qué tienes?, —De naranja y está caliente, —¿Qué remedio?

No hay hilo, —no hay tal tela, —¡mira tú este está trabajando en tal barrio!, —no hay gasolina, —¿qué remedio? —metieron preso a no sé quién, —no hay pintura para las bombillas, —no hay Presidente del barrio, —el huracán acabó con las Naves, —con la ciudad, —no hay jama, —¿qué remedio?

No hay Parranda: ¡¿Qué qué?! Siempre hay Parranda.

Por eso es ¿Qué remedio? La Parranda.

En lo estrictamente personal, ¿qué ha significado para ti este documental?

Una nueva familia. Una experiencia surrealista. La oportunidad de contarle a la gente que la Parranda existe y es una prueba de que aún existe en Latinoamérica lo real maravilloso.

¿Quién ganó por fin aquella Parranda del 7 de enero de 2017? ¿Sansariq o El Carmen?

Ja, ja, ja. Cada barrio siempre dice que ganó. Entonces uno nunca sabe. Yo no puedo darte respuesta a esa pregunta. Y menos aquí. Si quieres te lo digo en secreto.