De las salas a los parques

El segundo día abrió con la entrega de la distinción Placa Avellaneda en el Centro de Convenciones Santa Cecilia a varios teatristas, por la dedicación y el estudio de las artes escénicas cubanas. Entre ellos, los investigadores y críticos Noel Bonilla, Eberto García, Yudd Favier y Nelson Acevedo; Yohayna Hernández, crítica y editora de la revista Tablas; Gregorio Márquez, director del Teatro Avellaneda y del Teatro Principal; Arneldy Cejas, titiritero y director de Teatro La Proa; Sissi Delgado y Miriela Álvarez, actrices de Teatro del Viento y Onel Ramírez, director de Teatral Teatro.

Las presentaciones comenzaron con las puestas en escena de Teatro para Adulto con La pasión de King Lear, Teatro D´Dos; Apócrifas o todas son Marías, Teatro La Rosa; Historias bien guardadas, La Salamandra; mientras que el Teatro para la familia ofreció Cuando muera el Otoño, de Teatro Alánimo, y Cuentos a Caballo, Teatro Los pintores. Entretanto, el segmento Ciudad Anfitriona estuvo representado por La lección, de Teatral Teatro, y para finalizar la jornada la presentación de Me incluyo, a cargo Ramón Silverio, líder de El Mejunje, en el Café Teatro El Potro.

En la noche fue inaugurada la exposición permanente Del azafrán al lirio, que recoge una muestra de la producción del diseñador Jesús Ruiz en el teatro. Del azafrán… estará abierta al público en el teatro José Luis Tasende.

Empero, el teatro no se circunscribe al proscenio o una platea, se respira asimismo en plazas y parques. Varios grupos tomarán por asalto las esquinas, adoquines y aceras de este emblemático sitio que preserva una buena parte de su arquitectura colonial. Por la calle República, ora arriba ora abajo, cualquier paseante se topará lo mismo con algún novel actor que con un experimentado. Por estos días los vericuetos de esta ciudad, cuyas calles enrevesadas solo entienden sus nativos, verán pasar en el momento menos pensado a Osvaldo Doimeadiós, tal vez a René Fernández, o a Zenén Calero ultimando los detalles de diseño de sus títeres, o participando en el Encuentro de la crítica sobre teatro de títeres junto a Rubén Darío Salazar y María Laura Germán, o verán a Carlos Celdrán sentado en una butaca contigua, o con más probabilidad, tras las cortinas del escenario.

No importa el dónde sino el qué, porque esta es la fiesta donde todos quieren estar; entregar las mejores interpretaciones de sus vidas, encarnar como nunca a sus personajes, ofrecer sus performances en medio de la calle y percibir en ese instante crucial y preciso, sin la distancia y la oscuridad inmanente de una sala, la reacción del público.