De grabados, pinturas, aniversarios y un Elegguá

Una ofrenda para Elegguá, orisha de los caminos y del destino, es el título de la pieza que abre la muestra de Nelson Domínguez inaugurada el pasado sábado en la Galería de Arte Provincial de Mayabeque.


Nelson Domínguez, un cubano raigal. Fotos: Maité Fernández

Siete obras, entre pinturas y grabados, componen esta exposición dedicada al setenta cumpleaños del artista, Premio Nacional de Artes Plásticas 2009. Una vez más, Nelson pone a nuestra disposición parte de su producción pictórica, sustentada en un estilo fácilmente identificable, pletórico de expresivas figuras y sugerentes texturas que exploran gamas cromáticas ocres y sepias, con cuidadosos estallidos de color encaminados a iluminar cada composición.

Árboles ramificados en brazos que sustentan pabilos encendidos, tributos a deidades del panteón yoruba, derroches de máscaras teatrales con sonrisas sardónicas e inquietantes. Formas y colores yuxtaponiéndose en atmósferas oscuras, lúgubres, misteriosas, eróticas en ocasiones. Líneas de vigoroso trazado, cuerpos opacos que parecen aglomerarse o cohabitar en breves espacios, seres fabulosos cuyas anatomías imposibles entremezclan fragmentos humanos y de animales. Silencio, música, dolor y la ternura. Preocupaciones por el ser humano y su cotidianeidad… Estas son algunas de las líneas temáticas presentes en la muestra Nelson Domínguez, pinturas y gráfica en Mayabeque, centrada en obras poco conocidas y ejecutadas durante la década del noventa por el también ceramista, dibujante y escultor, quien el próximo mes arribará a los setenta años.


Ofrenda a Elegguá (acrílico sobre lienzo)

Durante la inauguración, que contó con la participación de Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura; Teresita Domínguez, Presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP); y Miguel Barnet, presidente de la Uneac, Artecubano Ediciones presentó el libro Nelson Domínguez, sexta entrega de la Colección Espiral, selección de textos dedicada a los Premios Nacionales de Artes Plásticas, así como a otras figuras imprescindibles dentro del panorama visual cubano de todos los tiempos.

El público amante del buen arte podrá disfrutar hasta el quince de octubre de esta exposición, cuyo orisha protector augura nuevos y buenos caminos para un cubano raigal, pintor de rostros y figuras que cautivan y se desdoblan en una vasta y polifacética obra.