Dafnis Prieto: Un mundo de posibilidades, más allá del ritmo
foto del baterista cubano Dafnis Prieto
El baterista cubano fue catalogado como “un asteroide que golpea Nueva York”. Foto: Internet 

 

Supe de él por primera vez debido a un episodio que casi no recuerda y que le distinguió entre sus similares hace varios lustros. Por entonces, la Casa de la Prensa de la capital cubana era sede de peñas mensuales a las que concurrían músicos experimentados y bisoños, rodeados de una entusiasta afición que llenaba cuanto espacio de las actividades del Club Cubano de Jazz, segunda temporada.

En una ocasión, uno de los grupos de jóvenes que se fogueaban en aquellas presentaciones no contaba con una batería para la suya, cuando a uno de sus integrantes se le ocurrió: "vamos a pedírsela a Dafnis". Poco después aparecía, en el improvisado escenario del patio al aire libre en el que tocarían, un set de percusión profesional, que contrastó con los modestos instrumentos restantes.

Primero me pregunté: ¿cómo podía poseer un joven cubano semejante costoso instrumento? Al saber que lo tenía por reconocimiento a su talento de la firma que lo produce, añadí una nueva interrogante: ¿a quién se le ocurriría prestar tan exclusivo arsenal percutivo? Fue entonces que comencé a conocer al músico-artista-persona sobre el que ahora escribo a través de un notable rasgo distintivo: el altruismo, la solidaridad, los deseos de ayudar al prójimo, que ya eran consustanciales a su talento y capacidad creativa.

Radicado en Estados Unidos desde hace casi dos décadas, ha hecho válida una observación que de él hice hace años: asume cada momento  como un desafío para crear.

Su genio musical le brota tan espontáneo como cuando sonríe cada vez que nos reencontramos en La Habana. Ahora, en su más reciente visita al terruño villaclareño, me dejó su obra más reciente que, cosa extraña, no es un disco. Se trata de Un mundo de posibilidades rítmicas, un libro de gran formato y 275 páginas —como expone desde su portada— "instructivo y analítico para bateristas, percusionistas y amantes del ritmo".

Estas lecciones de batería y reflexiones se complementan con 338 pistas de audio y 33 clips de video que el poseedor del texto puede encontrar accediendo a la website de Dafnis y descargarlos  con un Código Mágico que está impreso en cada uno. Como él mismo dijera cuando lo preparaba, hace más de un lustro, "trata sobre la batería, pero no es el típico libro de instrucciones, sino que además analizo los ritmos, e intento darle una perspectiva diferente, personal".

Nuevo encuentro en La Habana

Dafnis casi no ha cambiado en lo físico y sigue teniendo cara de muchachito bueno. Nada denuncia que ya han pasado más de cuatro décadas desde que naciera en su Santa Clara querida, aquel 31 de julio de 1974. Ahora, con similar entusiasmo a otros encuentros, trae en las manos no unas baquetas de lujo, como las que prestó hace lustros, sino un texto que encarna lo que de él escribió el Modern Drummer Magazine: "Dafnis es un pensador, un filósofo de la batería".

Él ha asegurado que "el ritmo es tan universal y personal como la vida en sí misma". Por ello ese libro nace "desde un grandioso  sentir de pasión, siendo una "historia de amor" dedicada a mi íntima relación con la percusión".

Fue la respuesta a muchos años de preguntas y —como ha escrito— "me ha dejado profundizar mucho más en la percepción y la conciencia que secretamente habitan en el ritmo, incluidos sus aspectos emocionales y espirituales".

Algunas de esas preguntas fueron: ¿cómo podemos identificar y sincronizar el sonido que sentimos dentro de nosotros con los sonidos que emitimos en la batería? ¿Cómo podemos utilizar la tradición como fundación y no necesariamente como un destino? ¿Cómo podemos honrar a la tradición y liberarnos de sus ritmos y sus patrones, creando nuevas posibilidades? ¿Cuáles son las fuerzas emocionales y espirituales que nos impulsan a seguir tocando? ¿Cómo estas fuerzas ejercen una influencia en nosotros y en la forma en la que tocamos?"

La obra para él "se ha convertido en una gran colección de sugerencias y confesiones rítmicas, desde un punto de vista bastante personal".

Rinde homenaje "al trabajo de grandes maestros de la percusión que han sido de gran influencia cómo José Luis Quintana "Changuito", Max Roach y George Lawrence Stone" e introduce una amplia gama de ejercicios "para el desarrollo de la independencia y la coordinación en la batería" basados en ritmos cubanos, que los presenta con orgullo porque ellos "son mis orígenes".

Dafnis, reconocido docente que hoy imparte clases en una universidad de La Florida, significa que "el placer que he encontrado al dar clases magistrales, lecciones y lecturas alrededor del mundo, me ha dado la oportunidad de poder explicar el "qué, cómo y por qué" de la manera en la que toco la batería".

El libro lo escribió primero en inglés y luego lo tradujo al español y lo hizo "como si el lector estuviera asistiendo a una de mis clases, como un narrador de ritmos, y muchas veces como en una simple conversación con un amigo, un estudiante, o un colega".

Más allá del músico

Le comencé a seguir sus pasos musicales por su asociación a Columna B, el cuarteto prodigioso de la década de los 90 que sumó supertalentos como Robertico Carcassés, Yosvany Terry  y Descemer Bueno. Luego de su estancia en España (1997-1999) y asentamiento en New York le encontré en muy diversas vertientes contemporáneas, muchas de ellas ancladas en el jazz.

Su llegada a tierras norteñas llegó a ser comparada con la de "un asteroide que golpea Nueva York". Sus técnicas revolucionarias de percusión tuvieron un fuerte impacto. DRUM Magazine ha escrito sobre él: "A juzgar por sus interpretaciones y grabaciones… Dafnis guarda un universo de sonidos en su cuerpo, mente y corazón".

De los varios premios recibidos, uno marcó su nueva etapa profesional: la Beca MacArthur 2011, conocida como "Genius Grant", dotada de medio millón de dólares y entregada por la genialidad de su talento a muy contados creadores. Antes que él, sólo un baterista lo había recibido desde que fue creada en 1981, y es hoy leyenda del jazz: Max Roach, en 1988.

El grupo de 20 a 25 personas elegidas anualmente son en su mayoría científicos y algunos artistas —dos o tres— con una trayectoria  significativa y un gran potencial para seguir desarrollándose. A raíz de ese premio, dijo que este implicaba muchas cosas a la vez, empezando por el hecho de donde venía él, de Cuba.

Con esos recursos creó su casa discográfica, Dafnison Music, en la que no solo edita discos a su nombre. Acoge obras de otros músicos y comienza a publicar textos como el que ahora me ha obsequiado "con mucho cariño, respeto y admiración", según reza la dedicatoria.

Además, ha sido merecedor del Up & Coming Músico del Año por la Asociación de Periodistas de Jazz de Estados Unidos, en 2006; una nominación como Mejor Nuevo Artista en los Grammy Latinos de 2007, al tiempo que Absoluto Quinteto estuvo nominado para Grammy por Mejor Álbum de Jazz Latino de ese año.

La relación de sus colaboraciones es casi interminable, con grandes figuras como los latinos Bobby Carcassés, Chucho Valdés, Chico O'Farrill, Michel Camilo, Giovanni Hidalgo y Claudia Acuña y los norteños Henry Threadgill, Steve Coleman, Dave Samuels, Jane Bunnett , Roy Hargrove y Andrew Hill, entre otros.

Ha creado música para danza, cine, grupos de cámara y para sus propias agrupaciones, que van desde dúos a su "Pequeña Big Band", incluyendo el Proverb Trío, el Absolute Quintet, el Si o Si Quartet y en su Septeto. Esto justifica que Drumhead Magazine le haya descrito como "un baterista revolucionario, un compositor, director de agrupaciones y un visionario".


Proyecto Proverb Trío, junto a los músicos Jason Lindner y Kokayi

 

Leo en The Irish Times: "Dafnis Prieto es un virtuoso de la técnica, quien te maravilla con su original fusión de ritmos afrocubanos y sensacionales ritmos post bop verazmente ejecutados y difuminados entre sus manos y baquetas".

Al respecto, tengo en mente un elogio que leí hace un tiempo, de Uli Fuchs, quien lo consideraba entre los tres bateristas jóvenes más importantes e influyentes del jazz contemporáneo: "Dafnis tiene la fantasía, el colorido del sonido y el talento de bandleader de Art Blakey, la fuerza y el drive de Elvin Jones y por fin la rapidez combinada con capacidad de interactuación y la sensibilidad que conocíamos de Tony Williams".

Compararle con tres de los más grandes baterías de jazz de todos los tiempos podrá parecer e coxageración pero la comparto, no sólo por ser un entusiasta que simpatiza con este gran ser humano. Y la vida lo confirma con cada nuevo episodio.

La significación que tiene para él la tierra que le vio nacer y donde dio sus primeros pasos musicales se aprecia en muchos de los pasajes y títulos de sus obras y en las conversaciones que he sostenido con él a través de los años.

Su concepción trasciende géneros porque pretende reflejar la vida, sus raíces y sueños. Todo le inspira. Le parece más importante reflejar "quién tú eres y no quién quieres ser".

Su arte, ha dicho, "es más que una acción, es una reacción a lo que está sucediendo". Quizás por eso el New York Times suscribió que "cada golpe de cada ritmo, en cada extremidad, se siente exacto, eficaz y lleno de intención".

Como la propia vida es cambiante, su forma de hacer música y proyectar sus motivaciones serán siempre un proceso en continuo y ascendente desarrollo. Eso sí, con su alma anclada en esta tierra en la que le dio sus primeros pasos y le interesa mostrar su arte.