Cultura: identidad, más que arte

Entender la cultura en su sentido más amplio, vinculando las manifestaciones artísticas y literarias a otros ámbitos de la vida cotidiana, fue el llamado de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) durante la III Reunión de su Consejo Nacional, celebrada este jueves.

“La principal batalla que hoy se libra en el país es esencialmente cultural, ideológica y simbólica”, señaló en su intervención el miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien añadió que solo podremos ganarla en ese mismo terreno, con identidad.

Dedicada mayormente al trabajo cultural comunitario en la sociedad actual, la cita fue espacio propicio para convenir que esta es una de las vías fundamentales capaces de articular lo local con lo nacional y lograr una armonía entre las necesidades cotidianas y específicas de la familia, los grupos y el barrio, con los planes y metas de la nación.

En el informe presentado por la Comisión Permanente de Trabajo Cultural Comunitario, Tradiciones y Patrimonio, se acotó además que no se trata de un medio para el entretenimiento, sino de una educación crítica para la visión integral de la cultura.

No obstante, como reconoció el documento, la complejidad del contexto actual y las tareas relacionadas con la actualización del modelo económico y social cubano, entrañan desafíos que no escapan a este sector y para los cuales debe disponerse de una visión estratégica.

Entre estos destacaron el desarrollo de una cultura económica que acompañe eficaz y sosteniblemente su gestión; la implementación de un mejor diálogo y alianzas entre los actores del entramado social e institucional comunitario; así como la consolidación de la escuela como centro más importante de la comunidad.

Otros temas ampliamente discutidos fueron el uso de los símbolos patrios y el papel de los medios de prensa como formadores de opinión pública y valores culturales e identitarios. Sobre el primero de ellos, los miembros subrayaron el irrespeto a que muchas veces son sometidos y, al mismo tiempo, lo rígida que puede ser la Ley cubana de Símbolos Nacionales. En ese sentido, Díaz-Canel comentó que actualmente la Asamblea Nacional del Poder Popular trabaja en un proyecto para flexibilizar su contenido.

Al referirse al notorio aumento de banderas norteamericanas —y de otras nacionalidades— en la sociedad cubana, sobre todo en centros privados para el consumo público, varios intelectuales alertaron acerca de las distorsiones que ello puede crear en la imagen de Cuba hacia dentro y fuera del país.

“Hay fuerzas desintegradoras en nuestra sociedad y tenemos todos los instrumentos para combatirlas”, dijo el asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Abel Prieto Jiménez. “Creo que la Uneac siempre ha tenido, como representante de la vanguardia de nuestros creadores, una función de vigilancia cualitativa de la práctica de la política cultural cubana. Hay que hablar más de la lectura, de la memoria histórica.

Debemos estar atentos a la calidad de lo que hacemos desde el punto de vista crítico, ideológico y simbólico. Todo lo que denigre al cubano es ganancia para el que quiere destruirnos. Y a veces se hace por ingenuidad”, agregó.

Además de destacadas personalidades de la intelectualidad cubana y la esfera artística, estuvieron en la Reunión el presidente de la Uneac, Miguel Barnet; el ministro de Cultura, Julián González; entre otras autoridades.