Cucurucho Valdés, con los pies en la tierra del jazz

Con los pies en mi tierra es el nuevo disco del pianista Cucurucho Valdés. Su cubierta resulta una interesante carta de presentación. La imagen sinuosa de un piano, junto a otros instrumentos, y los rostros de los músicos que intervienen en el álbum revelan que este se ha realizado bajo la atmósfera del jazz, que trae de vuelta a experimentados instrumentistas junto a otros mucho más jóvenes, y que se adentra en momentos cumbres de la música cubana.


Disco "Con los pies en mi tierra"
 

Otros datos los da el propio Cucurucho cuando dice que es un disco de homenaje a Bebo Valdés, su abuelo, “uno de los creadores del jazz cubano, quien hizo importantes arreglos para músicos norteamericanos del género; dio un sonido particular a las jazz band en Cuba, al añadirles instrumentos como la tumbadora; y con quien tuve la dicha de compartir, lo que fue otro aporte a mi intelecto, a mi forma de hacer música”.

La realización de esta producción con los Estudios EGREM y su presentación en el Festival Jazz Plaza, este martes 16, a las 9:00pm en el Teatro Mella, resulta, en el centenario de Bebo Valdés, una forma de aplaudir su impulso al jazz afrocubano. “Tumbao pa´Bebo”, el tema que cierra Con los pies en mi tierra es el tributo más explícito salido de las manos del joven pianista a otro grande del piano.

Como autor, Roberto Carlos Valdés (“Cucurucho”), aporta además en esta entrega “Mi son funky”, “De La Habana a París”, y el primer track que pone título al álbum. Con “Lamento cubano”, de Eliseo Grenet, “La Bayamesa”, de Sindo Garay y “Rareza de siglo”, de Bebo Valdés, hace que se encuentren el jazz y la canción cubana. “Es que el jazz es feeling, sentimiento, espontaneidad. Todo eso está en la trova. Con Sindo Garay, Manuel Corona, el mismo César Portillo, se desencadena lo que sería la canción, y todo eso es jazz. Oyes a Omara, y es jazz”. Bajo ese concepto que se derrama por el disco, sucederá el concierto, donde  estará entre los invitados Kelvis Ochoa, como un modo de captar también el éxtasis de la canción contemporánea.

Cucurucho Valdés unió en esta producción, que sucede a Ni antes ni después al maestro del contrabajo Fabián García Caturla; Rodney Barreto, en el timbal; Yaroldy Abreu, en las congas y la percusión menor; al trompetista Alejandro Delgado y a la cantante Geidy Chapman. Como confiesa, su deseo es seguir la tradición de tocar la verdad de la música cubana.