Cuba suena a trav├ęs de sus voces
Fotos: K&K
 

Mantener la calidad y el prestigio de una manifestación como el canto coral, cuya presencia en Cuba data del siglo XVI, constituye uno de los propósitos fundamentales del Centro Nacional de Música de Concierto (CNMC), a través del Programa para el Desarrollo de la Música Coral. Una de las principales líneas de trabajo, explica a La Jiribilla Madelaine Masses Balvidares, directora de la institución, se relaciona con “la elevación de la calidad de las condiciones técnico-artísticas de cada una de las agrupaciones corales del país”. Con ese objetivo, se llevan a cabo evaluaciones, audiciones y un plan de superación que garantiza la progresiva y sistemática formación de los artistas.

Como resultado de esa labor constante, agrega Masses, el país cuenta con 28 agrupaciones profesionales, con la capacidad de renovar los elencos de acuerdo con sus necesidades. Los lauros obtenidos en concursos internacionales —como el Gran Premio del Coro Entrevoces en el Concurso Internacional de Coros Serenade en 2015, celebrado en Washington, EE.UU. y el interés de prestigiosos directores del mundo por intercambiar con los coros cubanos, constituyen muestras del valor de la manifestación y sus exponentes. “Continuar perfeccionando a los miembros de nuestro catálogo ha sido una prioridad que se ratifica en las nuevas proyecciones estratégicas para el período 2016 – 2020”, señala.

Con respecto a la superación, la Universidad de las Artes tiene un rol importante, pues en sus aulas se realizan talleres y posgrados para que los directores de coro se apropien de técnicas novedosas. Por otro lado, se le brinda especial interés a la formación de profesionales tanto en el Nivel Medio como en el Nivel Superior. Aunque, destaca la directiva, “una de las limitaciones de los últimos años ha sido la imposibilidad de satisfacer las demandas de personal que tienen las agrupaciones, a partir de las graduaciones de las carreras de Canto y Dirección Coral”.

Sobre los procesos de captación de nuevos talentos, conocimos que en la actualidad los grupos anuncian sus vacantes y en gran medida, a partir de audiciones, son ocupadas por personas que poseen las condiciones pero provienen de otros sectores.

En cuanto a los aspectos materiales, el estado constructivo y el equipamiento de las sedes de ensayo, han atraído en mayor medida la atención de especialistas y el destino de fondos monetarios. En estos momentos, provincias como Pinar del Río, Villa Clara, Santiago de Cuba y Guantánamo, cuentan con hermosas sedes. En Matanzas, se realiza actualmente un gran esfuerzo para finalizar la reparación del local del Coro de Cámara de esa ciudad.

“Sin embargo, existen coros, tanto en La Habana como en otras localidades, que lamentablemente aún carecen de sede propia. Estamos conscientes de que ello afecta en ocasiones el desempeño colectivo, pues sería muy provechoso, por ejemplo, que pudieran trabajar por cuerdas y luego unir todas las voces”, afirma Madelaine Masses.

Asimismo, conocimos en esta entrevista exclusiva, que se ha dedicado una cantidad considerable de recursos a la compra de vestuarios, equipos de reproducción de sonido, pianos eléctricos —algunos acústicos, sobre todo verticales—, para todo el proceso de preparación y presentación ante el público.

Otro de los focos de atención del CNMC en cuanto a la música coral, ha sido la perfección de la programación de las agrupaciones. Al decir de Masses Balvidares, se trata de una etapa muy sensible que no debe ser descuidada, ya que está relacionada con el momento en que los artistas finalmente muestran su obra a los espectadores: “Por esa razón, creemos que debe hacerse de manera organizada y estratégica”.

En la promoción de las agrupaciones corales también se han invertido tiempo y recursos, en el intento por visibilizarlas como parte de un contexto nacional que privilegia la música popular. La funcionaria insiste en la labor de concientización que se ha realizado con los medios de comunicación que, por lo general, abordan el tema sólo cuando se desarrollan eventos como el Festival Internacional de Coros de Santiago de Cuba, dirigido por  el prestigioso pedagogo y compositor Electo Silva, y el Festival Internacional Corhabana, presidido por la maestra Digna Guerra.

Durante el diálogo hizo hincapié en la necesidad de formar nuevos públicos y en el impulso que la prensa podría ofrecer en ese sentido. Asimismo, destaca que si bien no es una de las manifestaciones con más seguidores, sí cuenta con fieles espectadores, “amantes de la posibilidad de los coros de acercarnos a la música de variadas épocas, gracias a la diversidad de movimientos y estilos que poseen los repertorios”.


 

La industria discográfica, en especial el sello Colibrí, ha sido una gran aliada del canto coral en los últimos años. Fonogramas como Por los caminos de la poesía, del Coro Orfeón Santiago (Premio Cubadisco 2010); A tu lado, del Coro Profesional de Bayamo; San Juan Murmurante, del Coro de Cámara de Matanzas (Premio Cubadisco 2013); Oh, Yes!, de Entrevoces (Gran Premio Cubadisco 2015); Cantos y ritmos americanos, del Coro de Cámara  Exaudi; entre otros, constituyen muestras de la voluntad de promover el talento del catálogo nacional.

Aunque vale mencionar que la atención al movimiento de aficionados no se halla entre los objetivos del Programa para el Desarrollo de la Música Coral, la entrevistada explicó que desde el CNMC se estimula su permanencia y fortalecimiento. Prueba de ello es la invitación a participar en los eventos profesionales que reciben coros de prestigio en ese ámbito como el del Sindicato del Ministerio de Comunicaciones, el de la Escuela de Instructores de Arte y los de distintas universidades.

De igual forma, aclara Masses, la institución se mantiene pendiente a las solicitudes de asesoría y acompañamiento de esos colectivos. “Quisiéramos que el movimiento se fortaleciera. El canto une a las personas sin importar procedencias; por tal razón, sería fabuloso que muchos cubanos se sumaran a integrar coros de aficionados, más allá de las profesiones que ejerzan”, concluye.