Cuba en el epicentro del jazz

Si como lo dejaron saber organizadores y músicos la 33 edición del Festival Internacional Jazz Plaza tendrá el tono de la actual escena cubana del género, entre el 16 y el 21 de enero, en La Habana y Santiago, acontecerá una de las jornadas más memorables en la historia del evento. Pocas veces, fuera de un concierto, la mirada reconoce de un solo giro a numerosos instrumentistas. Ello sucedió ayer en el Hotel Nacional. La bienvenida del Comité Organizador al espacio más importante del jazz en Cuba resultó, sobre todo, un encuentro con quienes viven en esa dimensión de la música.

El clima que arropó el diálogo con la prensa volverá a repetirse en un festival que ha venido creciendo hasta significar, como dijo su creador, Bobby Carcassés, una revolución musical dentro de la Isla. En esta ocasión, el Teatro Nacional, el Teatro Mella y sus Jardines, el Pabellón Cuba, la Casa de Cultura de Plaza, donde surgió el evento, y las afueras del Cine Yara, serán las principales sedes habaneras, donde se presentarán, además de los exponentes cubanos, 50 proyectos de varios países del mundo.

Un concierto inaugural del showman del jazz cubano, y como se decía, fundador del Jazz Plaza, tendrá lugar el día 16, en el Teatro Nacional, a las 9:00 de la noche, junto a su nueva agrupación Afroswing, por donde pasará el experimentado multinstrumentista David Amram. En el mismo lugar y hora, el día 17, el maestro Chucho Valdés entra al cartel “En familia y con amigos”; mientras el 18 se vivirá la esperada presentación de la cantante Dee Dee Bridgewater. El saxofonista Joe Lovano, respaldado por la Sinfónica del Conservatorio Amadeo Roldán y la Joven Jazz Band de Joaquín Betancourt, subirá a ese escenario el día 19, a las 8:30 pm. Como invitados estarán el saxofonista César López, quien celebra durante el festival sus 30 años de carrera, y el pianista Alejandro Falcón, cuyo proyecto Cubadentro arriba a su décimo aniversario.

La dinámica del reencuentro con la que también seduce este espacio del jazz traerá al Teatro Mella el miércoles 17, a las 9:00 pm, al pianista Iván “Melón” Lewis, y bajo la intención de tocar el alma del género que palpita en África y Europa, se presentará igualmente el congolés Ray Lema, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Jazz del Instituto Superior de Arte.

Además de las conferencias magistrales que sucederán en la Fábrica de Arte Cubano (FAC) del 17 al 20 de enero, entre las que se hallan las del saxofonista Ted Nash —Premio Grammy 2017, con el Mejor Álbum de Jazz para agrupaciones de gran formato— y la de César López, la del propio Lovano y la del pianista Roberto Fonseca, un coloquio abordará los aportes de Harold Gramatges, Argeliers León y otras figuras. Varias de las producciones más recientes del jazz cubano se podrán obtener en esas jornadas. Es el caso de Palabras manuales, de Danay Suárez y Cubafonía, de Daymé Arocena, el cual será compartido con el público en formato digital en la FAC.


Chucho Valdés y Alejandro Falcón, dos generaciones de músicos que se unen en el Jazz Plaza

 

Por su parte, Mi monte espiritual (sello Colibrí), tercera producción fonográfica de Alejandro Falcón, guiará su concierto en el Teatro Mella, el día 20, a las 8:30 pm. La Orquesta de Cámara de La Habana, el quenista argentino Rodrigo Sosa y el percusionista Ruy López-Nussa serán algunos de los invitados.

“No es para nadie un secreto que el jazz cubano goza de muchísima salud”, me dice el pianista al concluir la conferencia, mientras hace una panorámica del ambiente que le rodea. No estamos en un concierto, pero la atmósfera es puro jazz. Una suerte de backstage a la luz, en plena tarde. “Todo esto se debe a los grandes maestros del jazz cubano y a las nuevas generaciones que venimos defendiendo la música cubana para que esté en el top internacional. Somos herederos desde Manuel Pérez hasta Chano Pozo, del maestro Chucho Valdés, Emiliano Salvador, Bobby Carcassés”.

El Festival Internacional Jazz Plaza, que une esfuerzos de varias instituciones, de los intérpretes del género y de otros estilos, tanto cubanos como extranjeros, ha captado la atención de sellos como la Blue Note. Coincidiendo con el joven pianista, “las raíces que nos conforman y que son de muchas partes del mundo” han permitido esa confluencia entre exponentes de disímiles regiones, ubican el evento en el circuito internacional y, sobre todo, han posibilitado esa creación original, esa “filosofía de la libertad” —como refirió Carcassés— que representa al jazz cubano.