Cuatro mujeres cubanas, ¿Por qué lloran mis amigas?

He oído decir que si hubiera estado compitiendo en el Festival de Cine pasado se hubiera llevado el premio de la popularidad, porque los aplausos del público se los llevó desde la primera muestra. ¿Por qué lloran mis amigas? ahora se estrena oficialmente en los circuitos de salas de cine del país y no deja menos qué desear que cuando se exhibió el diciembre pasado.


Madga González en conferencia de prensa junto a algunas de las actrices. Foto: Ministerio de Cultura

 

Fui a verla el 8 de marzo sin darme cuenta del día que era y me llevé una bonita lección sobre la mujer cubana, la de hoy y la de ayer, con sus problemas y sus alegrías. No podía ser mejor celebración en el día internacional que se dedica a la lucha por los derechos de las féminas, una proyección de ¿Por qué lloran…?

Lo que podía ser cualquier tanda de las cinco en el Yara cualquier día, sirvió para recordar grandes mujeres cubanas como Isabel Moya, esa espléndida periodista y profesora recientemente fallecida. Para aplaudir una vez más a las protagonistas del filme: Edith Massola, Luisa María Jiménez, Yazmín Gómez y Amarilis Núñez, cuatro grandes de la pantalla en Cuba.

Las palabras de Lizette Vila y la proyección del documental Soy papá… de cualquier manera antes del largometraje, completaron como en cada tanda una tarde para disfrutar del buen audiovisual cubano y reflexionar sobre las problemáticas de género en el país.

Finalmente poco más de una hora de confesiones, nostalgia y la amistad como sentimiento primordial permitieron que el público pasara de la risa al llanto casi sin darse cuenta y con la misma intensidad en cada emoción. Así supo construir la historia Magda González Grau en Por qué lloran mis amigas, y gracias al guión de Hannah Imbert Morell.

Los diálogos entre las cuatro mujeres, las cuatro amigas, condujo la trama. Ser mujer lesbiana, divorciada, ser mujer trabajadora, comprometida, ser mujer expresidiaria, madre de familia, mujer con inseguridades, con prejuicios, rica, pobre: el filme intentó dar un retrato lo más abarcador y realista posible de lo que es ser mujer cubana.

El final feliz —sin adelantar nada de la trama— para algunos parece insuficiente, inesperado en un cine cubano marcado por finales siempre espectaculares —en el sentido más amplio de la palabra—. Quizás lo que pudiera ser un desacierto, es uno de los puntos más fuertes de ¿Por qué lloran mis amigas?: hablar sobre los problemas, pero señalar una solución, una esperanza. A veces también son necesarios los finales felices, y a veces el cine cubano se ha olvidado de eso.