Créeme que seguimos siguiendo

Palabras inaugurales de Victor Casaus
 

En estos días hemos tenido sobredosis personal de nueva trova (de canción cubana contemporánea, como la llama Joaquín).  Es buena para contrarrestar el mal gusto extendido, por lo general de la programación televisiva y en algunos espacios musicales y otros dizque que humorísticos en esta ciudad: estuvimos en la Fábrica de Trova que organiza el fiel Pepe Ordás en el centro cultural Enguayabera de Alamar; en el Centro Hispanoamericano celebrando ayer los 70 de Vicente y, después, en La vieja casa de la bombilla verde, ese pequeño espacio trovadoresco y del buen gusto en general, para escuchar a ese dúo apasionado y excelente que forman Lien y Rey.

Y ahora estamos aquí para celebrar los 19 años de A guitarra limpia y el cumple 70 de nuestro hermano Vicente Feliú. El título de este concierto expresa la relación estrecha, perteneciente, entre ambas cosas: Créeme que seguimos siguiendo.

Créeme, por supuesto, se refiere a esa canción antológica de Vicente, que ha acompañado a varias generaciones de cubanas y cubanos, hasta hoy.  Hasta hoy y hasta mañana, no tengo dudas de eso. Créeme es el Niagarita de Vicente, como Yolanda o El breve espacio… son los de Pablo, o La era, Ojalá o El necio son algunos de los de Silvio. Los tres tienen, por supuesto, otras (incluso muchas otras) canciones memorables, algunas probablemente también de larga o larguísima presencia en el tiempo. Pero lo del término es recordando aquello que contaba Rubén Martínez Villena: que cada autor tenía su Niagarita, aludiendo a la oda que Heredia dedicó a las imponentes cataratas, y por la que se le conocía, principalmente, como gran poeta.

Y la frase que completa el título, seguimos siguiendo, alude a una de las poéticas políticas del Centro Pablo. En este ambiente fraterno de aniversario guitarrero: ¿Qué son esas poéticas políticas?

Sin ánimos de fabricar slogans o arquetipos improvisados, es la propuesta centropabliana de que la poesía participe y se comprometa, a su manera, desde su territorio, con la realidad que nos rodea –esa que para entendernos llamamos casi siempre la vida; y que la política trate de alcanzar, incluir y practicar algo de la magia, de la comunicación, de la belleza que la poesía se propone y algunas veces logra.

Una de esas poéticas políticas centropablianas es la frase (y la idea): seguir siguiendo, que nació en el intenso intercambio epistolar ─nocturno e incesante─ que tuvimos entre el reparto Camilo Cienfuegos, en La Habana, y la cárcel de Marianna, en la Florida, donde nuestro hermano Tony Guerrero sufría injusto encierro, mientras preparábamos lo que terminaría siendo su hermoso libro Enigmas y otras conversaciones, que las Ediciones La Memoria del Centro Pablo publicó en el año 2012. Con Tony apareció esa frase que tiene su reto y su magia al mismo tiempo, como también surgió el calificativo para ese programa formidable que Silvio realiza en los barrios desde hace más de un lustro: la Gira interminable.

A esos territorios de la imaginación y la tenacidad pertenece A guitarra limpia desde que Santiaguito Feliú se sentó aquí, en este modesto escenario, una tarde de noviembre de 1998 para iniciar ese ciclo que ha incluido, hasta hoy, más de 160 conciertos, casi un centenar de discos producidos, carteles y obras gráficas, audiovisuales y presencia constante en los territorios imprescindibles y complejos de la Red, emisiones radiales en el programa ya más que quinceañero En el Centro, cuadernos y libros: todo lo posible (y a veces lo imposible) para que todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova construyeran y defendieran con sus canciones este espacio de todas y de todos, cuya existencia tenaz, no exenta de atascos pasajeros o incomprensiones, estamos felizmente celebrando hoy. Al hacerlo, agradecemos a quienes han ofrecido apoyos decisivos: en primer lugar, todas las trovadoras y los trovadores que han pasado por este escenario; y la gente amiga y solidaria como nuestro hermano Silvio o las instituciones como el Ministerio de Cultura y su ministro, nuestro amigo Abel Prieto.
 

Vicente Feliu junto a invitados
 

El programa que ustedes han recibido explica por sí mismo, en los nombres que lo integran y en las canciones que se interpretarán, el otro querido objetivo de este encuentro en el patio de las yagrumas: compartir junto a Vicente las felicitaciones colectivas e individuales que tanto merecen su obra trovadoresca y su trayectoria vital; o dicho en lenguaje más claro: sus canciones tiernas y combativas y la defensa de los valores que la Revolución Cubana proclamó desde sus inicios y que hoy muchos y muchas tratamos de mantener y salvar en estos tiempos de crisis externas e internas, con las herramientas imprescindibles de la participación, la consecuencia y la crítica sincera y necesaria.

La manera en que surgió la idea de este homenaje a Vicente muestra ese espíritu solidario, cómplice y latinoamericano que también es necesario defender hoy. La idea surgió de un grupo de trovadores y trovadoras integrantes de Canto de todos, el espacio que Vicente ha animado y defendido, contra viento y marea, durante años. El trovador argentino Gabo Sequeira fue el conspirador inicial que, en contacto con María Santucho, la coordinadora del Centro Pablo y las Auroras vicentinas, contactó, a espaldas del homenajeado hasta el último momento, a los hermanitos de oficio que irán subiendo en unos momentos a este escenario, para felicitar al hermano Vicente: Ricardo Flecha, de Paraguay; Pedro Munhoz, de Brasil; y Jaz Arenas, de Colombia, con sus respectivos músicos acompañantes.

Aquí está, con ellos, su contraparte cubana integrada por Pepe Ordás, Karel García, Rey Montalvo y Aurora de los Andes Feliú, quienes alternarán en el orden del programa para confirmarnos que somos, de verdad, diversos en nuestra unidad y coincidentes en la búsqueda y la defensa de nuestras músicas auténticas y necesarias en este mundo globalizador en que vivimos.

Aquí están y aquí estamos. Créanme que trataremos de seguir siguiendo.