Continúa hoy concierto de charangas en Prado y Neptuno

Cuando el hijo de Barbarito Diez llegó anoche a la esquina de Prado y Neptuno, no fueron pocos los seguidores del danzón, vestidos para bailar,  que se le aproximaron para saludarlo. Entre esa imagen y la música de fondo, La Habana Vieja parecía estar en otro tiempo. “Esto que está pasando hoy es algo muy grande. Hacía falta. Ojalá que estos sean espacios perecederos. Cuba necesita que la música tradicional se siga oyendo porque es muy amplia y a la gente le gusta, lo que hay que difundirla”, dijo Pablo Diez poco antes de subir al escenario con sus músicos, y los de la agrupación América.


Orquesta Aragón
 

Allí, donde Enrique Jorrín vio pasar a “La Engañadora” y escribió su famoso cha cha cha, el Instituto Cubano de la Música, la empresa Ignacio Piñeiro y  la Dirección provincial y municipal de Cultura de La Habana Vieja, organizaron un concierto en dos partes, del 25 al 26 de diciembre,  dedicado a la música de charanga.

De acuerdo con Ángel Gómez, director artístico del espectáculo, “este es un sitio ya probado. Se experimentó antes, al ser declarada La Habana como Ciudad maravilla, cuando trabajó la emblemática orquesta Aragón. Durante  la visita que hiciera Barack Obama, la (Miguel) Faílde hizo un gran concierto aquí. Esos acontecimientos merecen repetirse”.

Tal vez aludiendo al baile en pareja o porque ambas agrupaciones son una evidencia de la continuidad de la charanga en Cuba, la de Barbarito Diez y la América compartieron a la vez el mismo escenario. Temas como “La engañadora”, que abrió la presentación, “Rico vacilón”, “Son de la loma” y otros clásicos de la música popular cubana fueron alternándose por las orquestas.

Sea por el turismo que propicia ese viaje a las raíces, por músicos que siguen hipnotizados por tales canciones y dejan en los lugares donde tocan ese antiguo y profundo aroma, por los diversos proyectos comunitarios de La Habana Vieja, por la propia historia musical de la ciudad, o simplemente porque los temas continúan imantando en la vida de la gente, el espacio volvió a tener un público numeroso. Esta noche, otra vez, a las 9:00 pm, en la céntrica esquina, corresponderá el turno a la Enrique Jorrín y la Aragón. 

Como en el día anterior, las agrupaciones harán honor a un formato donde se distingue, como recuerda Pablo Diez, “la flauta, los violines, la percusión menor y el piano, introducido por (Antonio María) Romeu desde hace muchísimos años dentro de la orquesta típica, la cual se convirtió después en charanga”.