Confianza no quiere decir inercia

Si tuviera que resumir de una manera rápida mis impresiones sobre el proceso asambleario de la UNEAC, que entre febrero y marzo se llevó a cabo en todas las provincias del país, señalaría dos cuestiones: de una parte, la confianza de los creadores en las instituciones culturales; y de otra, el diálogo mutuamente enriquecedor entre las autoridades políticas y gubernamentales con la vanguardia intelectual y artística.


En la Feria Internacional del Libro se reúnen cada año intelectuales y artistas de todo el país. Foto: Internet


Confianza en modo alguno quiere decir inercia, y menos inexistencia de contradicciones y conflictos. Los niveles de exigencia de los creadores apuntan hacia la eficiencia de los mecanismos promocionales, la consistencia de la programación, la jerarquización de los auténticos valores culturales, el perfeccionamiento de la formación humanista y profesional en el sistema de la enseñanza artística, y la erradicación de prácticas que menoscaban los contenidos y las propuestas en los espacios públicos.

Y cuando hablan de la necesidad de garantizar una base técnico-material para sus desempeños, lo hacen a partir de la comprensión de las dificultades que afronta la nación en términos financieros.

Y cuando hablan de la necesidad de garantizar una base técnico-material para sus desempeños, lo hacen a partir de la comprensión de las dificultades que afronta la nación en términos financieros.

Esa relación con las instituciones culturales debe verse en una doble perspectiva. En varios territorios se ha avanzado en la recuperación y rehabilitación de teatros, casas de cultura, sitios patrimoniales, salas de concierto y espacios promocionales. Ello supone un reto para el movimiento artístico, que debe aprovechar esos ámbitos para mostrar sus resultados y ampliar los horizontes estéticos de los públicos.

Pero también se requiere una mayor intencionalidad en la promoción de las opciones de la programación, y no dejar esta a la espontaneidad ni a la improvisación.

Tres deudas pendientes afloraron en casi todos los encuentros: la reformulación del sistema de promoción de la música, habida cuenta de las insuficiencias demostradas en el sistema empresarial vigente; las carencias cualitativas de buena parte de lo que ofrecen las instalaciones turísticas, y la incidencia de los criterios de los creadores en la agenda de los medios de comunicación.  


El grupo tunero Teatro Tuyo. Foto: Internet


En el orden personal, no puedo dejar de aportar algunos testimonios gratificantes: la vehemencia con que los guantanameros defendieron los valores patrimoniales del changüí, el compromiso de los santiagueros con la reanimación creativa de los proyectos de las artes escénicas y plásticas, la voluntad de incentivar la vida cultural en la universidad holguinera; lo que puede la inteligencia, la tenacidad y la proyección estética del tunero Teatro Tuyo en el logro de un arte de vanguardia y a la vez popular, así como la inquietud de los camagüeyanos por relanzar su organismo sinfónico.

Estas, entre muchas otras, se revelan como claras evidencias de la firme implicación de los miembros de la UNEAC, a lo largo y ancho del país, en la continua conceptualización y aplicación práctica de la política cultural de la Revolución.