Con el filo de las palabras

Con un homenaje al Apóstol José Martí, ese cubano que puso su creación al servicio de las causas justas, comenzó en La Habana el Festival Internacional de Poesía este 23 de mayo. En un ambiente de fraternidad, se desarrolló en el Salón Solidaridad del Hotel Habana Libre la primera sesión del evento, donde tuvo lugar el Encuentro Mundial de Poetas en Defensa de la Humanidad.

Convocados por la fuerza transformadora de la palabra y la vocación de servicio de los orfebres de la expresión, llegaron a la capital cubana hombres y mujeres dispuestos a contribuir con el mejoramiento de nuestra existencia, “a decir en voz alta las tragedias y las esperanzas del hombre”. En las palabras inaugurales, el coordinador general de la cita internacional Alex Pausides expresó también: “Es necesario que la palabra se sustente en una postura ciudadana signada por la eticidad,  la elemental comprensión del ser humano y un sentido común que conjure el peligro de un regreso a la Edad de Piedra”.

 


 

Precisamente porque “la palabra de un poeta no puede contra un abuso, pero sí alertar sobre él y contribuir a configurar un mejor destino para el hombre en la tierra”, Pausides invitó a los panelistas y demás invitados a dialogar sobre la función social de esta manifestación artística. A la crisis del humanismo y al auge de la barbarie que enfrentamos en la actualidad, hizo alusión el intelectual Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro. En ese sentido, alertó sobre la imposibilidad de desarrollar la poesía en un mundo invadido por el consumismo, dado que no responde a las fórmulas de los best sellers.

Momento significativo del intercambio fue la intervención de Dr. Alí Rodríguez, embajador de Venezuela en Cuba, quien ofreció una panorámica sobre la situación que vive su nación, donde se entroniza una arremetida neoliberal que pretende echar por tierra las conquistas de la Revolución Bolivariana. Sin embargo, aseguró, “el proceso que impulsó el presidente Hugo Chávez es imparable”. En este contexto, destacó la importancia del arte en general y de la poesía en particular, “que ayuda a fortalecer el sistema de valores de una sociedad y es el alma de los pueblos”.

Como expresó el ecuatoriano Marcos Rivadeneira “el poeta presta su voz para que hablen quienes han tenido que callar”; por eso el Encuentro también fue espacio propicio para escuchar los testimonios de miles de sirios que sufren la crisis de su país, a través de la palabra de Marak Sahioni. Esta poeta y activista social describió el sufrimiento de sus coterráneos e invitó a los presentes a sumarse a una antología de denuncia para sensibilizar al mundo entero con las penurias de los diez millones de refugiados que deciden abandonar su patria, antes de entregarse a los enemigos.

Al respecto, dijo el italiano Gaetano Longo, presidente del Festival de Poesía de Trieste: “el poeta tiene que hacer entender que los otros somos nosotros y las diferencias nos enriquecen”. Llamó así la atención sobre el auge de las ideas racistas que se extienden por Europa. Se ha puesto de moda, explicó, el término extracomunitarios, “muchos lo repiten y llegan a olvidar que el propio Papa Francisco lo es”.

A unir fuerzas y voluntades invitó el poeta cubano Waldo Leyva. Muestra fidedigna de ello fue la presencia en ese diálogo de Antonio Guerrero, uno de los cinco cubanos antiterroristas que durante más de 10 años sufrió encarcelamiento en Estados Unidos. Tony, como le llamamos cariñosamente, convirtió la poesía en arma de lucha y con su verbo delicado, pero punzante, demostró que no es utopía la redención a través del arte.

 


 

Ante una era que, como señaló el escritor Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se presenta oscura, “solo la poesía nos salvará”. La lucha contra “el vaciamiento de la conciencia, la anulación de la memoria, la estandarización del gusto, el entretenimiento plagado por la banalidad y la violencia y la estigmatización de los contestatarios del orden capitalista”, fenómenos descritos por Alex Pausides, impulsan el desarrollo de este Festival.

Intercambios con comunidades y en especial con las nuevas generaciones, recitales de poesía, conferencias, presentación de ponencias, espectáculos musicales y entrega de premios, conforman el amplio programa de este evento que no es solo un hecho artístico. La confluencia de arrojo de sus participantes y el ardor con que viven la poesía, lo convierten en un acontecimiento político y social.