¿Cómo se prepara un director de escena?

El XVI Festival Internacional de Teatro de La Habana (FITH) ha encauzado su atención en la dirección escénica, de ahí que muchos de sus espacios de reflexión versen sobre tal cuestión. Por eso la reunión de los Premios Nacionales de Teatro abordó el asunto, lo cual dejó valiosos testimonios de figuras cuya obra para la escena ha quedado inscrita en la Historia del teatro cubano.


Vicente Revuelta, referente de la dirección de arte en Cuba.
 

Actrices extraordinarias como Berta Martínez, Verónica Lynn y Flora Lauten, encarnaron personajes memorables. Berta como la hija muda de Madre Coraje o en Contigo pan y cebolla. Verónica en la Luz Marina de Aire frío o en el rol protagónico de Santa Camilade la Habana Vieja. Flora en La noche de los asesinos o en La Cándida Eréndira y su abuela desalmada. Después de labrar sendas experiencias en la actuación, asumieron un rol que exige consagración absoluta para llegar a la maestría, y fueron capaces de compartir sus experiencias actorales con los intérpretes de sus montajes.

Pancho García y Carlos Pérez Peña también forman parte de la lista de actores que comparten papeles como directores, ese difícil ejercicio de ser juez y parte, de componer escenas en las cuales se intervendrá debiendo acudir a la imaginación y a la asistencia de otro actor.

Dramaturgos como Eugenio Hernández Espinosa, José Milián y Gerardo Fulleda León, asumieron la dirección escénica como vía para ver sus textos en escena, tal como lo hicieran en vida el inolvidable Abelardo Estorino y Héctor Quintero. Estos hombres escribieron sus obras pensando en la escena, imaginando cómo serían pronunciados por los actores y actrices que le darían vida, tanto es así que no publican las obras hasta que no hayan pasado la prueba de fuego del escenario, los intérpretes y el público.

Nelson Dorr y Juan R. Amán son cultores del teatro musical—género de altas exigencias artísticas y económicas, que hoy vuelve a dar señales de vida entre nosotros— y fueron protagonistas de sus mejores momentos. Componer una escena en la cual convergen diferentes lenguajes, donde el actor debe cantar y bailar, es tarea que implica mucho rigor.

René Fernández, dramaturgo y diseñador, es hasta ahora el único titiritero que ostenta el Premio Nacional de Teatro.  El teatro de figuras es el reino de la libertad creadora; texto, objetos y actores puedan dar rienda suelta a la imaginación. Al director le corresponde la tarea de  organizar el material artístico para compartirlo con los espectadores, en ese empeño René ha sentado cátedra.

Carlos Díaz es un teatrólogo que convirtió la investigación en herramienta para sus montajes, en los cuales la utilización espectacular del texto, el trabajo con los actores y el uso intencionado del  diseño, se ha constituido en marca de agua.

Aquí en Cuba el arte de la dirección tuvo grandes referentes en figuras como Vicente Revuelta y Roberto Blanco, hombres de estilos diferentes, dado a lo espectacular Roberto, más centrado en lo experimental Vicente. Sin embargo, se registran muy pocos testimonios de un oficio esquivo a muchos. Al hojear las revistas de teatro se encuentran pocas notas de Vicente, alguna que otra entrevista a Roberto, quien tuvo discípulos como Carlos Díaz y Raúl Martín. Vicente fue seguido por muchos entre los que me atrevo a mencionar a Carlos Celdrán, Joel Sáez, Ariel Bouza, Roberto Salas, Alexis Díaz de Villegas, Jorge Ferrera. De Berta Martínez se declaran discípulos Carlos Cremata y Ariel Bouza. Flora Lauten, quien fuera discípula de Vicente,  formó a Carlos Celdrán, Nelda Castillo, Antonia Fernández. Rubén Darío Salazar es discípulo de René Fernández.

El arte de la dirección se transmite de forma oral y práctica, es una asignatura que se cursa en la cotidianidad de los escenarios, trabajando a diario, probando recursos artísticos, equivocándose y volviendo a empezar. El FITH llama la atención sobre un oficio que se pone a prueba porque el mundo ya no es el mismo de aquellos días en que podíamos hacer una lista con grandes nombres. LéaseStanislavski, Meyerhold, Gordon Craig, Jean Vilar, Jerzy Grotowski, Peter Brook, Eugenio Barba. Ahora la realidad virtual sustituye a la realidad real, las comunicaciones transcurren a altas velocidades y los límites entre la escena y la vida se desdibujan. Entonces, para qué necesitamos un director de escena. O mejor, qué rol le corresponde ahora al director de escena.

Un montaje teatral es vehículo de ideas y emociones, y es protagonizado por seres humanos, componente que marca la diferencia entre el teatro y las otras artes. Es responsabilidad del director de escena propiciar el encuentro entre el actor y el espectador. Con la presencia de Verónica Lynn,Eugenio Hernández Espinosa, René Fernández, Gerardo Fulleda León y Carlos Pérez Peña, Premios Nacionales de Teatro se discutieron estos asuntos.