Clavileño. Cuaderno mensual de poesía y Fray Junípero. Cuaderno de la vida espiritual (III)

Gravitando en la misma órbita de sus antecesoras, Clavileño. Cuaderno mensual de poesía y Fray Junípero. Cuaderno de la vida espiritual, continuaron la labor comenzada en el espíritu poético de Verbum, pero ahora comienzan a surgir nombres que en las anteriores no figuraban. En agosto de 1942 se mostraron, mediante su primer número, las voluntades de varios poetas —Gastón Baquero, Cintio Vitier, Emilio Ballagas, Eliseo Diego, Justo Rodríguez Santos, Luis Ortega y Sierra, Fina García Marruz y Bella García Marruz— y un pintor, Ernesto González Puig, para editar una revista que nació con el nombre de Clavileño. Cuaderno mensual de poesía, dedicada fundamentalmente a esta manifestación. De este grupo permanecieron, hasta la desaparición de la revista con el número de enero-febrero de 1943, Baquero, Vitier, Diego y Ortega.  

Los dibujos de Clavileño estuvieron a cargo de René Portocarrero y Felipe Orlando. Tuvo una peculiaridad en su diseño: publicaba en la portada fragmentos de obras de la literatura universal. Las firmas de dichos editores, más las de Virgilio Piñera, Octavio Smith y Eugenio Florit, enriquecieron sus páginas. Asimismo, fundó Ediciones Clavileño, de corta duración, pero importante porque dio a conocer En las oscuras manos del olvido (1942), libro de prosa poética debido a Eliseo Diego.

Fray Junípero. Cuadernos de la vida espiritual apareció en el bimestre junio-julio de 1943. Tomó su nombre de Miguel José Serra Ferrer (1713-1784), español nacido en un hogar de labradores de ferviente vocación católica. En 1725 vistió el hábito de franciscano en el convento de Jesús, y en 1731 emitió sus votos religiosos adoptando el nombre de Junípero. Dictó clases de teología, pero su verdadera vocación era ser misionero. En 1749 llegó a Veracruz y de allí partió, a pie, en un trayecto de más de cien kilómetros, hasta su primer destino: el Colegio de Misioneros de San Fernando, en la capital de México. Posteriormente, realizó labor de evangelización en la zona de Baja California y en parte del reino de Nueva España. El 25 de septiembre de 1988, Juan Pablo II, que había visitado la tumba de Fray Junípero en la Misión de San Carlos, lo beatificó solemnemente en Roma.

Fray Junípero estuvo al “cuidado literario de Emilio Ballagas”, según se lee en el propio número; pero curiosamente, al menos con su firma, no publicó nada en ella. En el segundo y último número, correspondiente a agosto-septiembre del propio año de su fundación, al comentar un poema de Rubén Martínez Villena aparecido en dicho número, declaran que la publicación es una “revista de amor, más dedicada a la vida contemplativa que a la activa”.

Consagrada por completo a textos literarios en prosa y verso, de escritores de renombre universal como Quevedo, Rilke, Píndaro y Claudel, publicó también composiciones de Rubén Martínez Villena —cuya obra poética se había recogido poco después de su muerte, en 1934, en un volumen titulado La pupila insomne (1936), con un bosquejo biográfico de Raúl Roa—; y de otro poeta que gravitaría entre los origenistas,  Justo Rodríguez Santos, que por entonces había publicado, entre otros libros, Elegía por la muerte de Federico García Lorca (1936) y Luz cautiva (1938). Sin embargo, fue con un fragmento de su Galope inacabado. Canto a José Martí, titulado “Profecía de Dos Ríos”, que su literatura se sitúa “dentro de las coordenadas de la estética  de lo cubano y de la tesis de la profecía lezamiana, ilustrando así su honda imbricación con esa ‘sed de un nuevo advenimiento histórico’ que caracteriza en su esencia la poesía origenista”, como ha afirmado Jorge Luis Arcos.

Al prologar el índice de esta revista, aparecido en 1969, Cintio Vitier señalaba:

Todas las páginas y fragmentos escogidos por él [se refería a Ballagas] trasuntan la orientación de su espíritu, y muy especialmente la sección titulada ‘espejo de pensar’, cuyas citas señalan, por diversos caminos, el tipo de catolicismo a la vez lúcido, artístico e ingenuo que le atraía con más fuerza.

Verbum, Espuela de Plata, Clavileño. Cuaderno mensual de poesía, Nadie Parecía. Cuaderno de lo bello con Dios y Fray Junípero. Cuaderno de la vida espiritual, abonaron el camino  para el nacimiento de Orígenes. El tránsito de una a otra estuvo dictado por una vocación de estirpe humanista que las agrupa en una misma vocación poética, hasta que la llegada de Orígenes fue el momento culminante, anhelado y poderoso de una revista que marcó pautas en nuestro ámbito literario.