Cierre de pelĂ­cula

Cierre por lo alto tu­vo el XII Festival Internacional del Ci­ne Pobre con la buena noticia de que el próximo año se celebrará nuevamente este concurso, según afirmación de su presidente, el actor Jorge Perugorría.

El Gran Premio correspondió al filme Tan­ge­rine, del estadounidense Sean Baker. Igual­mente se fueron a casa con galardones El Tren de la Lí­nea Norte (documental) de Mar­celo Martín, Repatriación (guion inédito), de Claudia Rojas, El Bohío (video arte y animación) de Juan Carlos Pérez —de Cuba los tres— y La Visita (prensa cinematográfica), largometraje chileno-argentino dirigido por Mauricio López.

Pero el evento, en su condición de fiesta de la cultura, propósito se­guido fielmente por el Comité Or­ganizador, obsequió un programa me­morable, digno del contagioso espíritu creador del desaparecido Humberto Solás, fundador de estas citas.

Elegir los sitios a visitar devino verdadero di­lema, marcado por la certeza de que siempre quedarían a un lado eventos importantes. En ese contexto muchos escogieron la reabierta galería de Cosme Proenza, una casona de ambiente cálido que favorece el disfrute de un grupo de obras sabiamente escogidas por Ángel San Juan.

También se disfrutó de la presencia de otros renombrados artistas del pincel, quienes sin co­bro alguno, realizaron varios murales en sitios públicos y dibujaron los telones acompañantes de las obras montadas por los elencos teatrales presentes.

Ese grupo que añadió nuevos colores a la fiesta estuvo integrado por Osneldo García Díaz, Eduardo Abela, Vladimir Martínez, Rafael Pé­rez Alonso y José Emilio Fuentes. Todos comentaron que les proporcionó mucho placer interactuar con creadores de la localidad.

A músicos como David Blanco, Carlos Varela, Kelvis Ochoa, David To­rrens, Cucú Diamante, Pan­cho Cés­pe­des y los integrantes de la agrupación Nu­bes Rojas, entre otros, se les deben las emociones de conciertos que mezclaron pop, rock, funk y varios géneros más nacionales y foráneos.

Tuvieron mucha trascendencia el panel sobre la diversidad sexual y la igualdad de géneros, que contó con la presencia de Mariela Castro Espín, di­rectora del Centro Nacional de Edu­cación Sexual, así como las presentaciones de libros, las conferencias so­bre cine, la actuación de la compañía Co­dan­za, talleres creativos de ar­tes manuales impartidos para niños y muchas actividades más.

El festival fue el retorno feliz de un evento aclamado. Aquí la gente afirma que vigoriza el espíritu.

Fuente: Granma