Cien aƱos de Antonio Callado, cincuenta de Quarup

Dos reportes de última hora bastarían para enturbiar la celebración del centenario del nacimiento de Antonio Callado: la consagración legal de mecanismos espurios para la demarcación de los territorios indígenas brasileños, y el silencio sobre la denuncia formulada por las etnias Guaraní Kaiowá, Guajajara, Xavante, Yanomami, Pankararu y Teurepang, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, acerca del agravamiento de la violencia contra esas comunidades por parte de pistoleros al servicio de empresarios madereros.


Fotos: Cortesía del autor


Uno está contenido en una declaración suscrita por 130 organizaciones, entre ellas la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) y el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), que repudian la adopción de recientes regulaciones que vulneran los derechos ancestrales de los pobladores originarios —acciones que la activista Adriana Ramos califica como “la política antindigenista del gobierno Temer, entre la improvisación y la maldad”—, y otro se refleja en un documento que reclama justicia para las víctimas de una ola de violencia que cobró en un año 137 vidas de indios en todo el país, de los cuales 36 ocurrieron en el estado de Mato Grosso do Sul, cerca de la frontera con Paraguay y donde viven los guaraníes kaiowás.

¿Cómo no recordar a Antonio Callado? ¿Cómo olvidar al autor que en la segunda mitad del siglo XX puso sobre la mesa, con inusitada altura literaria, el tema de los pobladores originarios de Brasil en una novela que hizo época, Quarup, llevada al cine por el maestro del cinema novo, Ruy Guerra, en una película en la que intervinieron actores devenidos símbolos mediáticos como Claudio Mamberti, Lucelia Santos, Claudia Ohana y Maité Proenca, por obra y gracia de la industria telenovelera de la Rede Globo? ¿Cómo pasar por alto que este 26 de enero se conmemoraron los cien años del nacimiento de Callado, en la ciudad de Niteroi, y pronto harán 50 de la publicación de la mencionada obra narrativa?

La puesta en circulación de Quarup en 1967 resultó un acontecimiento en la vida cultural brasileña. Circuló a tres años del golpe de estado de los militares contra el presidente Joao Goulart, pero antes de que la represión y la censura se recrudecieran y alcanzaran topes insospechados. De manera que fue acogida en los círculos de la izquierda como una muestra de resistencia y señal de que era posible revertir los efectos de la imposición tiránica.


Utopía romántica, Quarup sigue la historia de Nando, un sacerdote que cuelga los hábitos y se convierte en guerrillero durante su convivencia con las comunidades indígenas de Xingú, en las profundidades de Mato Grosso. La toma de conciencia, no sin desgarramientos, opera en medio de la comprensión de una realidad caracterizada por desigualdades sociales y estallidos de violencia.

Para el crítico Marcelo Ridenti, “la importancia de Quarup estuvo menos en el sentido de pensar la especificidad de la cuestión indígena y más en la afirmación de una brasileñidad que no puede prescindir de los indios y campesinos”. Fue en tal dirección, y lo sigue siendo hoy, una mirada sustancial a un país que trasciende el cosmopolitismo de las grandes urbes. Es una novela integradora y audaz por su planteamiento temático y su poética abarcadora.

Cuando escribió Quarup, Callado acumulaba ya una notable trayectoria literaria. Había estrenado exitosas obras teatrales y ganado fama como periodista en Europa, donde trabajó en el servicio en lengua portuguesa de la BBC.

Con posterioridad dio a conocer las novelas Bar San Juan (1971), Reflejos de baile (1976) y Siempreviva (1981), retrato del Brasil dictatorial de la época. Volvió sobre la temática indígena en 1982 con Expedición Montaigne. Su pieza dramática Pedro Mico (1856) fue llevada al cine en 1985 e interpretada nada menos que por el mítico futbolista Pelé.

De la gran novela de Callado existen, que sepamos, dos versiones en lengua española, publicadas respectivamente por el sello barcelonés Argos Vergara en 1979 y el Fondo Editorial Casa de las Américas, de La Habana, en 1990.

Por viajar a Cuba, Callado fue detenido al reingresar en Brasil el 20 de febrero de 1978. Durante varias horas, el escritor, junto al reconocido músico Chico Buarque de Hollanda y las esposas de ambos, sufrió un tenaz interrogatorio de la policía política de la dictadura por visitar un país prohibido.