Christophe Barratier: “Todo lo que hacemos es por y para el público cubano”

Christophe Barratier regresa a la mayor cita del séptimo arte galo fuera de las fronteras de Francia: el Festival de Cine Francés en Cuba. Para nada le resulta ajeno un evento del cual ha sido creador y gestor durante casi 20 años. Quizás por eso le hace el honor de presentar, en calidad de estreno mundial, su más reciente filme, El Outsider (2016), durante la inauguración en el capitalino cine Chaplin.

No pocos retos ha debido enfrentar el cineasta junto a Nouredine Essadi, como representantes de Cinemania, en la organización año tras año del evento cinematográfico más importante en Cuba luego del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. A pesar de ello —y tal vez debido a— la fiesta del cine francés en Cuba se consolida y prestigia con el aplauso de un público fiel que la espera para explorar un mundo, lenguaje, estética y mirada diferente a la cubana, pero, sin dudas, cada vez más atractiva y fascinante.

Previo a El Outsider, Barratier ha realizado tres exitosos largometrajes que han conquistado el difícil designio de ser reconocidos tanto por la crítica, como por el público. Inspirada en La jaula de los ruiseñores (1945), su ópera prima Los coristas (2004) alcanzó los 8,6 millones de espectadores, fue nominada a los Oscar en las categorías de Mejor película extranjera y Mejor canción original por la composición Busca tu camino, del propio Barratier, y alcanzó dos premios César.

Seguiría Faubourg 36, en el año 2008, también nominado al Oscar en Mejor canción original y a cuatro premios César. La Nouvelle Guerre des boutons (2011), exhibida en Cuba durante el Festival de Cine Francés, constituyó uno de los filmes más populares de la decimocuarta edición. La cinta se basó en la novela de 1912 de Louis Pergaud, ambientada, esta vez, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial durante la ocupación alemana en Francia.

El Outsider (2016), drama financiero con una fuerte carga psicológica, protagonizado por Arthur Dupont, explora la personalidad del agente de bolsa Jérôme Kerviel, figura principal de uno de los mayores escándalos financieros en Francia a finales del primer decenio de los 2000. Sobre este filme, que ya cuenta con la buenaventura de los espectadores cubanos, y las perspectivas del Festival de Cine Francés en la Isla, dialogó Christophe Barratier con La Jiribilla.

A punto de cumplir dos décadas el próximo año, ¿cuáles han sido, en su opinión, los principales logros y desafíos del Festival de Cine Francés en Cuba?
Ha resultado un poco difícil para nosotros, a lo largo de todos estos años, mantener el festival, porque entre Francia y Cuba ha habido momentos tensos en las relaciones. Por otra parte, yo soy cineasta y Nouredine trabaja en el gobierno; ambos tenemos nuestro trabajo principal en la vida que nos absorbe la mayor parte del tiempo. Pero, poco a poco y con empeño, ya hemos logrado que el festival esté a punto de cumplir en la siguiente edición 20 años y esto ha sido siempre un sueño para los dos.

Queremos obtener una mayor solidez, soporte y apoyo en los escenarios donde se desarrolla. El festival se organiza entre Francia y Cuba, pero siempre con medios y presupuestos muy pequeños; me gustaría tener un poco más de aire y alcance respecto a los escenarios, pero vamos a proponerle esto a Francia para el próximo año.

Los logros son que, a pesar de todos los inconvenientes que hemos enfrentado a lo largo del tiempo, demostramos que podemos hacer realidad una pasión sin nada a cambio, solamente la felicidad del público cubano.

En este sentido, ¿por qué escogió a Cuba para la premier mundial de El Outsider?
Cada vez que hago una película la presento aquí. En este caso, está programada para estrenarla en Francia a finales del mes de junio, entonces el calendario fue genial para realizar la premier en Cuba.

Todo lo que hacemos es por y para el público cubano, porque cada vez nos encontramos en estas salas un espíritu y un calor extraordinarios, una pasión y un nuevo punto de vista, diferente al que podría percibir en mi país. Siempre presento mis películas con el público francés, pero cuando las veo junto al público cubano las cosas cambian: hay risas que no existían con el otro público y, sobre todo, se produce la reunión de 500 o mil personas en una sala, como pasa en los cines Chaplin y Yara. En Francia eso no sucede mucho. Aquí hay ondas de una magia que sale de la reunión de tanta gente en el cine.

¿Cómo se desarrolló el proceso de producción de El Outsider? ¿Cuánto de realidad y ficción hay en el filme?
Primeramente, enfrenté el reto de contar la historia de un banco que es muy poderoso en Francia: la Société Générale. No resultó fácil abordar un tema tan sensible, porque la historia de Jérôme aún está aconteciendo, no ha terminado. Por eso enfrenté varios obstáculos para encontrar partidarios que no tuvieran miedo de hablar sobre los hechos. Por otra parte, no sabía nada de finanzas, así que fue un proceso largo de investigación.

Pero descubrí una historia que me llevó a laberintos psicológicos; la construcción del personaje fue como un accidente de aviación, donde los elementos se van reuniendo poco a poco. Traté de describir al hombre que era antes del caso y trabajamos mucho con los actores, los ensayos fueron muy largos y la mayoría me llamó diciendo que quería hacer el papel.

El filme está basado en El engranaje, un libro escrito por el propio Kerviel que ofrece una mirada humana al conflicto. Cambié algunas situaciones e inventé varias cosas, pero siempre respetando al personaje, sin narrar fantasías. Mantuve su estilo y su carácter, y los elementos que modifiqué fueron con el objetivo de convertirla al lenguaje cinematográfico, añadiéndole algunos matices de comedia. Fue un verdadero trabajo de adaptación; muchas escenas son de ficción, pero fieles a la personalidad de Jérôme.

La presencia del cine galo en Cuba es muy fuerte. Sin embargo, ¿cómo valora la de la cinematografía cubana en Francia?
Estamos trabajando para desarrollarla, porque en este momento es un poco débil; pero pienso que todo está listo para un nuevo renacimiento del cine cubano. No ha habido cine cubano en Cannes por muchos años, y lo mismo sucede en las salas de autores y ensayos de esta rama. Hace falta ponerlo sobre el tapete otra vez, y creo que el acuerdo de coproducción que hemos firmado entre el Centro Nacional de Cine e Imágenes Animadas y el gobierno, va a desarrollar mucho los proyectos cubanos.