Chaflán y Villa Clara merecen más

 

El festival Humor sin Sombrero arribó a su quinto aniversario con más penas que glorias. Casi siempre, los aniversarios cerrados suelen celebrarse con mayor entusiasmo y empeño, como para exaltar un ciclo de vida y seguir con más ímpetu. Esta vez no ocurrió así.

Varias agrupaciones y artistas de primer nivel del catálogo del Centro Promotor del Humor (CPH) no pudieron asistir por fallas en la coordinación dentro de la provincia. La presencia del reconocido dúo holguinero Caricare en Cifuentes y Remedios, únicos municipios programados, no fue muy halagüeña en cuanto a organización institucional.

Enrique Kike Quiñones, director del CPH, emitió sus valoraciones al respecto: “Esta quinta edición pudo ser una gran celebración, pero realmente no ha sido el evento que nosotros soñamos y por el cual apostamos. Primero nos pidieron posponerlo, al coincidir la fecha habitual con otras actividades de la Dirección de Cultura; luego hubo otros problemas logísticos que hicieron reducir a tres días las presentaciones en el teatro La Caridad.

foto de Enrique Kike Quiñones director del Centro Promotor del Humor
Enrique Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, aboga por un mayor apoyo
institucional y coordinación para mantener el Festival Humor sin sombrero. (Foto. Archivo de Vanguardia)


“No obstante, ha valido la pena, por ejemplo, el evento teórico en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), donde el intercambio con los universitarios y la calidad de las ponencias fueron satisfactorios, con gran profundidad investigativa, muy superior a años anteriores”.

¿Y en cuanto a lo escénico?

Desgraciadamente, no hay una gran muestra de los mejores espectáculos que ahora mismo promueve el Centro. Hubiésemos querido traer El muro, del grupo Komotú, de Guantánamo, ganador del premio al mejor espectáculo del año en 2016; también a Pagola la Paga, con una obra que hicimos juntos en el teatro Karl Marx, y otras propuestas interesantes. Pero no fue posible.

El CPH realiza un esfuerzo tremendo, no solo desde la parte económica, sino conceptual, de proyección, de trabajo, de hacer sostenible desde el punto de vista cultural este evento. Sentimos mucho que no se correspondiera ese esfuerzo, dedicación y prioridad que le damos al festival con lo que ha pasado ahora en la provincia.

¿Cómo se desarrollan los eventos de humor en otros territorios?

Voy a citar dos que son realmente impresionantes. En Holguín, por ejemplo, hacemos diez días de festival, con evento teórico incluido, y la contribución del PCC, el Gobierno, Cultura Provincial, la Uneac, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y Artes Escénicas, o sea, todas las entidades políticas y culturales. Incluso, el primer secretario del Buró Provincial del Partido va al teatro a ver las funciones todas las noches, y si por cuestiones de trabajo no puede asistir, hay siempre otros funcionarios presentes. Eso le da seriedad y rigor al evento, y nos obliga a ser mucho más exigentes.

En Bayamo y Manzanillo, Granma, se organiza con una semana de duración, en varios teatros a la vez. Tenemos allí el apoyo incondicional de la Dirección Provincial de Cultura, con trabajo en las comunidades, expoventa de libros, en fin, se involucra todo el mundo.

Entonces, resulta contraproducente que, de nuestra parte, tratemos de llevar adelante este proyecto sin respaldo, porque, además, constituye un homenaje de la nueva generación a uno de los humoristas más grandes de este país, que vivió y murió aquí en Villa Clara. Es muy lamentable que se nos escape la posibilidad de hacerlo bien.

¿Cree que con una buena coordinación pudieran resolverse los problemas?

No estoy expiando culpas, solo expongo cómo se han dado las cosas. Las motivaciones, por supuesto, van disminuyendo por parte del Centro. No podemos obligar ni imponerle a Santa Clara un evento de humor, tiene que nacer desde aquí y de las autoridades. Si no, no tiene sentido.

Chaflán y el pueblo de Villa Clara merecen mucho más...

Había gente que nos planteaba que si se había cambiado de fecha, habría sido mejor no hacerlo. Yo les contesté que no, porque la gente tiene derecho a disfrutar de esta propuesta. El mismo teatro La Caridad está a disposición, su directiva expresaba que la gente se quedaría con ganas de ver otros espectáculos, pero no depende de nosotros. 

 

Tomado del periódico Vanguardia.