Centro Pablo: alianzas culturales en el mundo entero

Bajo el signo del Pablo joven, iconoclasta y comprometido, del cronista desenfadado y revolucionario eterno, la Casona de Muralla 63 en La Habana Vieja —la casa de Pablo— ha construido en ese espacio una catedral del arte cubano, un templo de trabajo inmenso y accionar imparable que se ha convertido en embajador de la cultura de la Isla a nivel internacional.

Muchos son los países que desde el surgimiento del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en el año 1996, brindaron su ayuda para el despegue de la institución. Tal es el caso de Puerto Rico, a través de la Brigada de Solidaridad con Cuba Juan Rius Rivera, cuya donación de los primeros equipos de audio y ordenadores al Centro permitieron la realización de los conciertos A guitarra limpia en el patio de las yagrumas.


Fotos: Cortesía Centro Pablo


Desde entonces, todos los integrantes de la brigada que trabaja en nombre del destacado luchador puertorriqueño se han convertido en hermanos del Centro Pablo. La amistad se ha traducido en jornadas culturales cubanas celebradas en esa Isla y visitas de creadores puertorriqueños de diversas manifestaciones artísticas a la sede de la calle Muralla. También ha sido muestra de dicha hermandad la publicación de libros como Alabanza, antología poética del maestro Juan Antonio Corretjer, y la colección de cuentos boricuas Cuba y Puerto Rico son, ambas aparecidas en Ediciones La Memoria.

A España también ha llegado el trabajo del Centro, a través del diseño gráfico, el cartel, el arte digital o la trova. En sintonía con esta última está el Festival de Canción de Autor BarnaSants, de Cataluña, evento que ha recibido a lo largo de sus 20 años a los trovadores cubanos Ariel Díaz, Rita del Prado, Lázara Ribadavia, Yaíma Orozco, Diego Gutiérrez, Lien y Rey, Eric Méndez, Ivette Letusé, Silvio Rodríguez, Vicente Feliú y Liuba María Hevia.


“Las redes culturales son imprescindibles para conocernos y reconocernos. Este es un aspecto al que le damos mucha importancia y, por eso, poco a poco hemos ido consolidando las relaciones entre el Festival de BarnaSants y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Consideramos estratégico que cada año en Barcelona esté presente una representación de la trova joven cubana”, aseguró Pere Camps, director del Festival, durante su visita a La Habana en 2008.

Asimismo, la 17 edición del Festival entregó el Premio BarnaSants 2012, en la categoría de Activismo Cultural, a Víctor Casaus, director del Centro Pablo. El lauro, uno de los tres que entrega cada año en diferentes categorías el festival catalán, se le concedió al intelectual cubano por “su incansable labor de compromiso con la cultura y la canción de autor en Cuba, y en especial, por la organización del ciclo A guitarra limpia”.

“Este premio viene, además, de los territorios del compromiso con la canción que nuestro amigo Pere Camps ha mantenido, a golpes de pasión y de inteligencia: el Festival de BarnaSants es uno de los principales eventos que defienden la poesía y la calidad musical, la ética de la creación artística y los sueños de un mundo mejor”, dijo en esa ocasión Casaus, tras añadir que en todas esas cosas “somos cómplices eternos de Pere y del Festival”.

Los Salones y Coloquios de Arte Digital que durante 13 años realizó el Centro, también fueron un puerto importante que permitió la llegada de numerosos artistas internacionales. Ayudar a descubrir y consolidar el Arte Digital entre los cubanos era el propósito de estos eventos que en el año 1999 comenzaron Víctor Casaus, Abel Casaus, María Santucho y el resto de los trabajadores de la institución que se lanzaron a esa aventura, a la cual se fueron sumando creadores cubanos y artistas de todas las latitudes.


En ocasión del X Salón, por ejemplo, estuvieron en La Habana artistas como la argentina Alicia Candiani; Pedro Meyer, destacado exponente de la fotografía mexicana contemporánea, y Luis Miguel Valdés, uno de los pioneros del Arte Digital en la Isla, quien alterna su vida entre Cuba y México.

Dentro de esa extensa red que el Centro ha ido tejiendo con amigos de todas partes del mundo, los hilos también se unieron con Francia a partir de un proyecto presentado a la Unión Europea en el que el Centro Pablo, en alianza con Radio Francia Internacional (RFI) y el Centro Martin Luther King de La Habana, promovería el intercambio de músicos cubanos y franceses en uno y otro lado del Atlántico.

Así, en 2008 RFI llegó a la institución habanera con equipamiento técnico para mejorar las grabaciones de los conciertos A guitarra limpia, y de los talleres y actividades que propiciaría más tarde el Proyecto ACCEDES (Actores Culturales Cubanos en el Desarrollo), financiado por la Unión Europea.

Luego de tres años de intercambios culturales, se espera ya la tercera y última jornada de los recorridos musicales que comprende el proyecto, los cuales, en esta ocasión, tendrán como protagonistas al trovador Rolando Berrío, de Santa Clara, y una banda francesa, quienes se juntarán el próximo mes de septiembre en una gira por la Isla, para luego repetir esa experiencia de conciertos, ensayos y grabaciones en Francia, a fines del 2016.

Estos viajes de ida y vuelta comenzaron en 2014 con la banda santaclareña Asunto Mío y el grupo francés La Orchidée de Hawai, y se repitieron al año siguiente con la participación del dúo Cofradía, de Trinidad, integrado por Lía y Pachy, quienes se unieron a los franceses de la agrupación Jack and The Giant Bean en las giras por Cuba y Francia.

Teniendo como sede en Francia a la ciudad de Annecy y al Centro Le Brise Glace, este proyecto ha posibilitado, además, la representación del cartel cubano a partir de la exposición 10 x 10: 10 años del arte digital, que inundó las paredes de Le Brise Glace en octubre de 2015.

Por esos mismos días una muestra similar, en este caso la expo El Cartel en el Centro —un balance del trabajo creativo que muchísimos diseñadores han realizado durante varios años en el Centro Pablo—, llegó al importante Centro Cultural Kirchner, en la capital argentina.

Vidas y obras como las de Pablo de la Torriente Brau y Miguel Hernández, visiones gráficas de programas culturales como A guitarra limpia y Arte digital, o el abordaje de importantes temas sociales, como la diversidad, la defensa de los derechos de la infancia y el rechazo a todas las formas de violencia contra la mujer, sirvieron como puntos de partida para que nacieran esas imágenes sugerentes y creativas que revela esta muestra exhibida en Buenos Aires, como señalara Casaus.


Con Argentina justamente ha sido el vínculo mayor del Centro Pablo, acaso el más cercano y constante a lo largo de las dos décadas de intenso quehacer de la institución. Desde Tandil y Mar del Plata hasta la Quebrada de Humahuaca, el Centro ha ido recorriendo a golpe de música e imágenes cada extremo de la nación sudamericana y construyendo en ese país espacios perdurables para la canción de autor, a partir de un proyecto esencial que tiene por nombre Nuestra voz para vos.

“Porque creemos que el artista no termina en la fronterita inmediata de su cuerpo o de su voz, y la canción o la poesía no deben ser restringidas por las fronteras físicas ni culturales ―como dijera Víctor Casaus― se andaron y desandaron los caminos necesarios para que llegaran allí los trovadores y las trovadoras de distintas generaciones, para enseñar los frutos crecientes de su obra creadora y también para aprender y aprehender los aires de nuevos ritmos y timbres nacidos de culturas afines y hermanas, pero felizmente diversas”.

Y así, aunque la música era el centro de este proyecto que buscaba esencialmente visibilizar a los cantautores más jóvenes del país ―y con ellos a las nuevas promociones de trovadores que habían surgido en Cuba posterior a la generación de Silvio y Pablo, y de las cuales el público argentino no tenía referentes―, se incorporaron desde el inicio otras manifestaciones a la gira, pues, como explica María Santucho, coordinadora de la institución y gestora de Nuestra voz para vos, “consideramos que el diseño gráfico, la fotografía y las artes plásticas eran también un pilar importante de nuestro trabajo y se combinaban de una manera muy armoniosa con la trova”. 


De ese modo, con el apoyo de gente amiga en Argentina y sin mucha certeza de lo que allí sucedería, se conformó el primer grupo que partiría en febrero de 2008, integrado por la diseñadora Katia Hernández y el fotógrafo Enrique Smith, los trovadores Ihosvany Bernal y Samuel Águila, junto a Víctor Casaus y María Santucho, quienes llevaron adelante la idea de iniciar una pequeña ruta artística por diferentes escenarios argentinos, con el apoyo por la parte cubana del Instituto Cubano de la Música y los Estudios Ojalá, de Silvio Rodríguez.

“Pero esto, por supuesto, tiene antecedentes en el espíritu de trabajo con el que hemos hecho las cosas en el Centro Pablo ―recuerda María Santucho―, que es acercar, multiplicar lo que hacemos. En años anteriores estuvieron en nuestro centro algunos artistas argentinos, básicamente músicos, como Pedro Aznar y Raly Barrionuevo, y a partir de ese intercambio surgió la posibilidad de que nuestros músicos, artistas plásticos, diseñadores, fotógrafos y hasta los mismos compañeros que trabajamos en el Centro Pablo, pudiéramos organizar eventos puntuales en distintas ciudades argentinas”.

Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero fueron entonces los territorios a donde llegó la primera gira de Nuestra voz para vos, en espacios como El Recodo del Sol, La Paila, el Teatro del Libertador, la Casa Castro y el Centro Cultural de la Cooperación, donde se escucharon las voces y las guitarras de los trovadores Ihosvany Bernal y Samuel Águila, además de los poemas de Víctor Casaus y las exposiciones de imágenes de los artistas digitales Katia Hernández y Enrique Smith.

Luego, en el invierno argentino de 2009, viajó la segunda delegación, compuesta por los trovadores Lilliana Héctor y Ariel Díaz. En esa oportunidad, además de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero, la gira llegó hasta Salta, extendiéndose así un poco más hacia el norte de Argentina. Con presentaciones en galerías de arte, centros culturales, bibliotecas y universidades como las de Salta y Buenos Aires, se mezclaron por esos días en Argentina la palabra, la canción y la imagen cubana.

Consolidándose ya como un proyecto de avanzada del arte contemporáneo cubano y puente fraterno entre ambas naciones, volvió en los meses de julio y agosto de 2010 Nuestra voz para vos a Argentina, de la mano del Dúo Karma, integrado por Xóchitl Galán y Rodolfo (Fito) Hernández, el fotógrafo Kaloian Santos y el productor Jesús García.

Con el propósito entonces de mostrar varias manifestaciones artísticas cubanas, especialmente la trova y la fotografía, así como fortalecer el intercambio cultural con artistas de esa nación, se organizaron diversas jornadas que incluían la exposición Cincuenta veces Cuba, de Kaloian Santos, y una muestra de carteles por los derechos de la infancia, junto a los recitales del Dúo Karma.

La cuarta edición del proyecto estuvo compuesta por el Dúo Aire y madera, que formaban los músicos cubanos Yasel López e Irina González, así como por el fotógrafo y artista de la gráfica Eduardo García y el productor del Centro Pablo, Jesús García, quienes recorrieron en los meses de julio y agosto de 2011 una parte importante de la geografía de ese país, realizando conciertos, talleres, conferencias y exposiciones fotográficas como Vida y From inside (Desde adentro), además del proyecto Ángeles en La Habana, de Eduardo García.

El quinto grupo de Nuestra voz para vos, compuesto por los trovadores Raúl Marchena, de Santa Clara, y el tunero Norge Batista, además de la tresera y compositora Enid Rosales y el artista de la plástica Ángel Alonso, partió en el verano de 2012 con la misma propuesta de ediciones anteriores, o sea, exposiciones de artes gráficas, conciertos y conversatorios que versaban sobre diversos aspectos de la creación artística.

Luego de dos años de receso y con la designación de la cantautora argentina Teresa Parodi como Ministra de Cultura de su país, se abrió un nuevo horizonte para el proyecto a partir de una propuesta suya para retribuir un poco, según comentó Parodi, lo que encontró durante su visita a Cuba. Y es que Teresa había llegado a la Isla en el año 2013 invitada por el Centro Pablo para realizar una gira por distintas provincias, experiencia en la que pudo visitar algunos espacios trovadorescos del país y conocer a jóvenes cantautores que la impresionaron profundamente.

Así, tras dos años de ausencia, el proyecto —que se había convertido en estructura para facilitar el encuentro entre jóvenes creadores de ambas orillas— volvió al camino en 2015, retomando la senda que le había llevado a Argentina en cinco ediciones entre 2008 y 2012, ahora con el propósito de realizarse en tres momentos del año.

Acompañada de una pequeña delegación y un calendario ajustado a 30 días de actuaciones, se abrió la sexta edición con la presencia del trovador Manuel Leandro Sánchez, la fotógrafa Lynet Pujol y la periodista Leyda Machado, quienes entre el 16 de abril y el 16 de mayo visitaron seis localidades argentinas (Río Cuarto, Córdoba, Goya, Buenos Aires, Rosario y La Plata), mostrando el quehacer cultural del Centro Pablo y sus miradas personales sobre la realidad cubana.

A la hermosa experiencia de esta primera gira del año 2015 —donde también hubo lugar para el audiovisual y la literatura a través de las presentaciones de los libros más recientes de Ediciones La Memoria y algunos documentales producidos por el Centro Pablo—, le siguió un grupo que partió en julio de ese año a Argentina con la obra de los trovadores Rey Montalvo, de Matanzas, y Yordan Romero, de Santa Clara, quienes junto a la productora y webmaster Lianet Díaz realizaron cinco paradas en las ciudades de Córdoba, Unquillo, Buenos Aires, Mendoza y Goya, ofreciendo, además de canciones, charlas y exposiciones. 

Por último, entre noviembre y diciembre de 2015 se realizó la octava edición de Nuestra voz para vos —la tercera de ese año—, con la presencia en suelo argentino del Dúo Cofradía junto al poeta Víctor Casaus, quienes llegaron igualmente a todas esas ciudades, donde un grupo de amigos y gente cercana al Centro Pablo acoge siempre con calidez y entusiasmo a los cubanos.


Del mismo modo en que a lo largo de estos años muchísimos jóvenes cubanos, ya sean artistas del lente, la comunicación o la música, han dejado muestras de la cultura cubana y centropabliana en Argentina, tantísimos otros artistas de ese país han hecho suyo el patio de las yagrumas del Centro Pablo, como es el caso de Raly Barrionuevo, Eloy López, Federico Pecchia, Luis Gurevich, Julia Zenko, Leonel Capitano, Joel Tortul, Peteco Carabajal, Coqui Ortiz, Laura Peralta, Verónica Condomí y Liliana Herrero, entre muchos otros. Con todos ellos se inició el camino que el Centro denominaría como Todas las voces todas, transitado ya por importantes figuras de la canción y la música argentina.

Todo ello responde, como dijera Casaus, a “esa vocación centropabliana de tender puentes y afirmar lazos —expresión de esos sentimientos mayores en la cultura cubana de diversas épocas— como los que realizamos con instituciones y gentes amigas de Francia, Argentina, España y otros territorios. Autopistas de doble circulación —para la belleza, los sonidos, el pensamiento—, que contribuyan a mayores entendimientos, mejores comprensiones de realidades diversas”.